martes, 9 de diciembre de 2008

EL ENFERMO IMAGINARIO








No sé si os habéis parado a pensar cuantas personas tienen la mala suerte de padecer algo que muchas veces no se le da la importancia debida, bien porque no se reconoce o bien porque pasa desapercibido, pero puedo asegurar que es un mal que llega a mediatizar la vida hasta el punto de convertirse en una obsesión crónica y muy desagradable.
Me refiero a la Hipocondria.

El término procede del griego, hipocondrio: región epigástrica situada debajo de las costillas falsas, donde se suponía que se localizaba el problema. Pensaban que el mal comenzaba ahí.

Muchos famosos del pasado -y del presente- han sido, o son, ilustres hipocondríacos: Kant, Darwin, Allan Poe o Woody Allen.

Es un trastorno mental incluido en el manual de diagnóstico DSM-IV, ( Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders , en español Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) que se describe como el miedo a tener o la convicción de padecer una enfermedad grave a partir de los síntomas observados por el propio enfermo, en el que la preocupación persiste a pesar de la realización de pruebas objetivas por prescripción médica y que provoca un deterioro social, personal, laboral y general en la persona enferma.


La interpretación de cualquier signo corporal como algo negativo desencadena esta patología. Los que la padecen piensan que un lunar que cambia de color es un cáncer de piel, que una jaqueca es un tumor cerebral o que la alteración del ritmo intestinal es una grave enfermedad de colon. Cuando acuden al médico y éste les explica que no es así, no se lo creen y siempre piensan que no les entienden o que se han equivocado porque ellos "saben que tienen algo". Existe también el caso contrario, en el que los afectados no van al médico porque (piensan) "me va a encontrar algo" y no se medican porque "los medicamentos tienen efectos adversos".

Epidemiológicamente se ha demostrado que hasta un 70% de la población padece en algún momento de su vida síntomas relacionados con esta patología. Es más frecuente en hombres y en la edad adulta, aunque puede originarse tras un proceso traumático en la infancia por la enfermedad de un familiar cercano. Además, la prevalencia y gravedad de la patología se incrementan con la edad y con los problemas de salud, tanto propios como de las personas que les rodean. También se relaciona con el ambiente familiar, pues la interpretación negativa de los signos corporales leves se transmite de unos miembros a otros.

El principal síntoma es la preocupación exagerada por la propia salud, teniendo controladas todas sus constantes vitales -pulso, tensión arterial o temperatura corporal, por ejemplo- y las situaciones habituales de su vida: digestiones, horarios de descanso, etc. Se manifiesta con dolores en zonas diferentes del cuerpo (cabeza, abdomen, garganta, tórax, etc...), cansancio persistente, síndrome de colon irritable, taquicardia, dolor precordial, vértigos, mareos, visión de moscas volantes, alteraciones del sueño, etc. La persona se sugestiona con su "enfermedad" y considera que sus molestias -por ejemplo, una mala digestión- son el inicio de una grave patología. Su vida se reduce a cuidarse obsesívamente, renunciando a cualquier alteración del ritmo normal para no "empeorar".

La actitud constantemente negativa ante la salud que adoptan como forma de vida, influye en su sistema inmunitario, que se debilita y los hace vulnerables, pudiendo padecer con mayor facilidad una enfermedad orgánica real. Son pacientes que circulan por distintos especialistas a los que van describiendo sus síntomas y, a medida que les hacen pruebas y les rebotan de uno a otro, se convencen más de la gravedad de su mal. Sufren realmente, por lo que deben ser tomados en serio y tratados adecuadamente. La familia debe ser paciente y ayudarlos hasta llegar al diagnóstico preciso.

La etiología (causas) de la hipocondría es muy variada, entre otras, las siguientes: recibir demasiada información alarmante sobre enfermedades. No soy partidaria de utilizar los medios de comunicación, como la televisión por ejemplo, para que los médicos den clase de medicina sin tener en cuenta que mucha gente es totalmente lega en los temas de salud, que pueden crear confusiones involuntarias pero importantes, o que se conviertan programas de radio en consultas médicas utilizando el teléfono o por vía e-mail. Siento decirlo pero no me parece nada acertado.

Otras causas : la educación excesivamente proteccionista, traumas relacionados con la enfermedad o la muerte, haber padecido síndromes graves durante la infancia, utilizar la enfermedad para llamar la atención de los demás o la interpretación incorrecta de síntomas.

El diagnóstico correcto es fundamental para evitarles sufrimientos, siendo lo primero descartar la existencia de una enfermedad física. Si el paciente no mejora tras la explicación del especialista y el problema persiste en el tiempo (unos 6 meses de cronicidad), debe estudiarse desde el punto de vista psicológico, excluyendo otras patologías de base. Hay que señalar que, a veces, la hipocondría es síntoma de una depresión endógena y puede llegar a conformar una verdadera paranoia si no es tratada.
La evolución es crónica, con fluctuaciones. Se calcula que un 5% de los pacientes se recuperan de forma plena y permanente, quedando el resto limitados para afrontar situaciones vitales complejas.


El tratamiento puede iniciarse con fármacos ansiolíticos -siempre bajo prescripción médica- para reducir la gran ansiedad que padecen, porque la padecen y mucho. Lo más adecuado es aplicar una terapia cognitivo-conductual para eliminar el miedo a la enfermedad y a la muerte, planteando mecanismos que les permitan enfrentarse a esas situaciones y a otras del futuro (muerte de un familiar, pérdida de trabajo, divorcio, etc...) que provocarían la recaída en su hipocondría. Estas terapias, bien aplicadas, mejoran la calidad de vida de los enfermos y de las personas que conviven con ellos, les permiten manejar bien la ansiedad y transformar las sensaciones negativas en positivas haciéndose menos sensibles a sus temores.


Atención especial merecen los niños. Cuando se quejan reiteradamente de dolor de barriga, molestias musculares o catarros y lo relacionan con el deseo de no ir al colegio, debemos pensar en una fobia escolar. Es necesario acudir al pediatra para que descarte la existencia de una patología orgánica y nos dé las pautas de actuación, entre las que se incluye acudir a un especialista que le ayude a superar esa fobia, evitando así que se transforme en hipocondría a medida que crece. El tratamiento debe basarse en la psicoterapia, no en la toma indiscriminada de fármacos.



Enfermos imaginarios en la cultura

El caso más conocido es el del personaje de Molière, descrito en su obra "El enfermo imaginario" (Le Malade imaginaire, 1666), pero existen numerosos ejemplos, ficticios y reales, de esta patología en la cultura y la historia.

El poeta español Carlos Barral describe en uno de sus poemas la raíz del problema hipocondríaco, el miedo, verdadero fundamento de esta patología:



"El miedo, tan extraño,
decrépito, infantil, peor que lo temido."



Una extendida leyenda sobre Marcel Proust le atribuye la creencia de que cada día era su último día, y el mismo Juan Ramón Jiménez creía que padecía locura.


Manuel de Falla dejó inacabada su última obra, "La Atlántida", basada en un poema de Jacinto Verdaguer, debido a las limitaciones que le ocasionaron sus numerosos episodios de hipocondría (se obligaba a largos rituales de lavado, hervía el agua de bebida, se automedicaba...).


También existe constancia de actitudes similares en Charles Darwin. Pío Baroja también padeció de un cierto grado de hipocondría, en sus memorias pueden encontrarse numerosas referencias al descontento con su cuerpo, torpe y poco agraciado. Esa frustración o insatisfacción con el propio cuerpo parece ser otro factor trascendente en el desarrollo de la enfermedad.


Como ya hemos dicho, el tratamiento básico consiste en perder el miedo a la enfermedad y a la muerte. Muchas veces la propia angustia producida por el pensamiento de estar enfermo, como sensación desagradable e incontrolable, se convierte en el desencadenante de dicho miedo. Para conseguir la desaparición de estos temores, se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas sin angustia y sin miedo.
El paciente puede entonces comenzar a reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor y se puede convertir en un generador de
placer y confianza.






Ojalá llegue a ser fácil combatir la hipocondría, el hipocondriaco lo pasa realmente mal, la mayoría de las veces sus miedos y fobias llegan a somatizarse y entonces el problema se duplica.


No sé si sabeis que existe lo que se llama "sindrome del estudiante de medicina", el cual pocos son los que se libran de sufrirlo durante el tiempo que dura el estudio y las prácticas de esta maravillosa profesión.



Una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto.










Dedicado a todos aquellos que han padecido y padecen esta sintomatología.





17 comentarios:

  1. Complicada sintomatología, amiga mía, tanto para el que la sufre directamente como al que tiene cerca en un ser querido con ella.

    Como bien dices, pueden llegar a somatizarse las enfermedades imaginadas. Y, si no, casi da igual porque han sufrido como si realmente las padecieran.

    He de admitir, mea culpa, que alguna vez fui un poco bruto cuando alguien me dijo una vez que no parecía alegrarme de que los resultados de su análisis resultaran tan buenos, y yo respondí que aún no me había repuesto de su muerte, que llevaba meses sufriéndola...
    No muy fina ironía, lo reconozco, (y gran pérdida de paciencia por mi parte) pero a veces vivir al lado de alguien con hipocondria es desesperante. Buscar los mismos bultos inexistentes 4 ó 5 veces en la misma noche (como si se materializaran por ciencia infusa) y durante varias noches seguidas acaba hasta con la paciencia del santo Job...

    Pero esto sólo es señal de lo grave que puede llegar a ser.

    Al menos me sirvió para que el/la hipocondríaco/a se diera cuenta del alcance real de su problema y accediera a tratárselo.
    Desde entonces, las cosas van mucho mejor. A veces, al indicarle su condición a un hipocondríaco sólo recibimos incomprensión y rechazo (frases tipo ¿Piensas que estoy loco/a?). Como para muchas otras cosas, sólo reconocer su problema y empezar la terapia ya es un enorme salto para su solución.

    Besitos Airblue

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  2. El ejercito de hipocondríacos es numeroso, lo malo es que muchas veces no se les presta la atención que merecen, por el contrario muchas veces se mofan de ellos.
    Besos y salud
    Preciosa la música, gracias.
    Besos y salud

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  3. muy espècialmente desde que tengo hijos me he dado cuenta de que las enfermedades evolucionan en un sentido u otro en gran parte según la actitud que tomemos ante ellas: dicen que los segundos hijos son más fuertes que los primeros, pero es más que con el primer bebé la enfermedad se te hace un mundo, y con el segundo le restas importancia, y haces bien

    mi saludo, mi señora

    s

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  4. Tengo una amiga que es hipocondriaca.Va a urgencias por término medio dos o tres veces al mes.El único tema de conversación que se puede tener con ella es sobre sus enfermedades, y lo peor es que creo que se lo está contagiando a su hija.
    Besos

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  5. Bowman, amigo, por lo que veo sabes lo que se sufre teniendo en tu entorno a un hipocondríaco, hace falta mucha paciencia, pero Bowman, también mucha comprensión, espero que nunca sepas lo mal que se pasa, lo que se sufre..... Podria decirte que te inutiliza para muchas cosas, incluso ejercer la medicina. Lo último que aceptan es que su problema es psicológico y es la única manera de una posible curación.

    Un saludo lleno de salud. Cuídate.

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  6. Genín: Cierto lo que dices y cada vez hay más. Cuanto mayor es la información, mas número de aprensivos, que no es lo mismo que hipocondríacos, hay.

    Todo aquel que se mofa es un ignorante.

    Cuídate tú también, Genio.

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  7. Amor ..... la experiencia es madre de la ciencia. Los errores que se cometen con el primer hijo, o los miedos y preocupaciones, nos sirven de coraza para los próximos.Y es muy importante no protegerles demasiado, lo único que hacemos es aumentar el miedo y la inseguridad.

    Saludos señor.

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  8. Gata: Compadezco a tu amiga y seguro que su hipocondría se la pasará a su hija, suele ser hereditario y encima está viendo el ejemplo de su madre a diario.

    Un beso para ti.

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  9. Desde luego hay muchas dolencias que no tenemos en cuenta, pero quienes las padecen tienen el doble problema de padecerla, y de la poca importancia que se les da.
    Saludos

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  10. Estos enfermos pueden desquiciar a los que tienen a su lado pero principalmente ellos son los que lo deben de pasar peor.
    Un besazo airblue

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  11. Air, en esa lista faltaba mi hija Elena, todo creía tenerlo, buscaba los síntomas en los libros y los tenía todos...de todas las enfermedades.
    Esto ocurrió después que le detectaran tumor cerebral a Diego sin haber tenido ninguna manifestación hasta los 21 años.
    El mismo Diego, como si fuera un juego anotaba cada enfermedad supuesta de Elena y le hacía bromas con eso...¡era una lista larguísima!
    yo le mostraba sus estudios anuales y le demostraba que todo estaba bien y le decía que no se preocupe que yo notaría enseguida un problema si llegaba.
    Eso la tranquilizaba.
    Pero no pasaba de eso, yo prestaba mucha atención a su conducta y también hablé con profesionales, lo suyo fue más como el miedo por lo que pasó con su hermano, en la medida que Diego evolucionaba ella también.
    ...pero Air, en esta casa, durante mucho tiempo todos los temas giraban en torno a especialistas y medicamentos por Diegui, ella tenía 15 años y vivió ese clima durante años.
    Felizmente las cosas han cambiado, el entorno es más lindo y ella está muy bien.
    Seguramente sufren todos, la mente tiene esas cosas y se necesita comprender y asistir.

    Air, amiga, gracias por la vela y la estrella...hacen falta, llevo días en que nos cortan la energía eléctrica por horas y lo peor es que estamos con altas temperaturas...a resistir!!

    Un fuerte abrazo!
    y

    NO TE OLVIDO!!!!!!!!

    BESOTES!!!

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  12. Hola cielo... es algo terrible. No le deseo a nadie que comparta la vida con una persona hipocondríaca y no digo nada si los acompañantes son niños... viven en un puño, pensando que su papá o su mamá va a morir en cualquier momento...
    Yo soy todo lo contrario... Nunca me parece que tenga nada malo... un día me voy a morir y no voy a ir al médico... así que mira, los extremos se tocan...
    Un beso, preciosa. Muy buen post.
    Natacha.

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  13. SAFIRO:

    Lo que le ocurrió a Elena es normal después de pasar su hermano una dolencia como la que describes. Era muy joven y afortunadamente fue una hipocondría pasajera. El tiempo lo cura todo. Es lo mismo que una depresión por duelo, tiene su lógica, pero se pasa. Lo que ocurre es que los que estamos en su entorno nos vemos incapaces de actuar, duele mucho verles sufrir de un mal que solo existe en su imaginacion.

    Abrazos mil.

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  14. Natacha:

    A más de uno le gustaría ser como tú, lo que ocurre es que tampoco es bueno pasar de todo, hay que cuidarse carita guapa. Ya sabes, prevenir es curar.

    Pasé por una época mala recien terminada la carrera. También revisaba todos los libros y me las apuntaba todas. Conozco el tema perfectamente y no se lo deseo a nadie.

    ¿Un café?..... es diurético, je,je.

    Besos.

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  15. Yo tengo un compi hipocondriaco y es la caña. Cuando viene casi verde de dolor, me lo llevo a la calle a fumar y a reirnos un rato porque me da verdadera angustia.
    Como soy una miedosa, no voy al médico; estoy en el otro extremo.
    Un saludo

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  16. Air, pues menos mal que en esta casa de eso no conocemos nada, pero mejor ni lo nombreo, porque ya sabes que adoptamos entre la moza y yo todo lo que pasa pro delante... jajajaja

    En fin, mejor reirse ¿ no te parece ?

    Las cosas estan más que chungas, pero ya hemos pasado como bien sabes otras temporadas malas, por lo tanto tendré que pensar que esta también pasará.

    Un besito Air

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  17. Hola Air:muy interesante tu spot.

    Yo no tengo cerca a ningún hipocondriaco, pero en algunos momentos de mi vida si que he topado con alguno.

    También existe lo contrario, que hay muchas personas, que no van nunca al medico, ni se hacen jamas un chequeo general, por miedo a que le digan que tiene esto o aquello.

    Las personas que hemos trabajado en hospitales, y vemos tantas enfermedades, si que nos sensibilizan y a veces nos asustamos innecesiariamente, por tantas cosas que ves. Pero cuando el medico nos aclara que no es así pues nos tranquilizamos.

    Yo soy partidaria, de hacerme un chequeo de lo mas importante una vez al año. La vista, analisis, electros, la boca, genicologo, etc. Por lo menos lo mas importante para detectar algo que no va bien.

    Luego pues como mujer madura, intento cuidarme. Llevar una vida lo mas sana posible, andar, y tener el tiempo acupado en cosas.

    Muchos besitos amiga, Leo

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