miércoles, 3 de abril de 2013

DIAMANTES

 
 
Hay momentos en la vida que te sientes hundido en un agujero negro, en una oscuridad que no deja traspasar ni un ápice de luz, de tal manera que no hallas el modo de solucionar un problema, por mínimo que sea. Hay otros en cambio que el propio optimismo te ayuda a olvidar todos los baches y te sientes satisfecho de tus actos, olvidando las equivocaciones, los tropiezos y los errores. Quién no conoce ese refran de "Dios aprieta pero no ahoga" y quién no conoce el escrito que compara la vida con un largo viaje en tren. Un viaje muy interesante lleno de embarques y desembarques, accidentes, sorpresas agradables y grandes decepciones. Un recorrido que nos lleva por estaciones alegres y tranquilas, y también por otras donde la angustia y los problemas parece que nos están esperando. Un tren lleno de túneles que camina sin billete directo a un destino desconocido y hacia un final aún más desconocido.

Curiosa comparación la que se me ocurre ahora: Durante la vida llegamos a juntar demasiados sacos llenos  de carbón que corresponden al lado oscuro de nuestra existencia, penas, decisiones equivocadas, desilusiones, acciones sin terminar, palabras no dichas, y tántos momentos de arrepentimiento, e incluso de dolor. Pero también reunimos cofres preciosos llenos de diamantes, porque todos poseemos varios diamantes, de mayor o menor grado de pureza, pero diamantes, que a pesar de su fulgurante brillo no los vemos y nos pasan desapercibidos hasta que llega el momento de mostrarlos para valorarlos.
 


* Diamantes son los años que han pasado, los años de juventud que jamás pensé que pasarían tan deprisa.
* Diamantes son los días que caminaba ligerito, sin secuelas de dolor de espalda, de rodillas y de pies. Cuando podía hablar de corrido sin tener lagunas mentales. Cuando me secaba el pelo y lo peinaba como quería, sin tener que disimular los cabellos blancos (tontería supina porque las canas son vanas -decía mi madre-).
* Diamantes es poder escuchar el placer de la música, oir bien y claro sin tener que poner cara de despiste porque estoy entiendo al revés. Poder comer cualquier cosa sin tener en cuenta el colesterol o la hipertensión.
* Diamantes son aquellos años cuando mi única preocupación era conquistar, y salía a la calle corriendo sin tener que mirarme al espejo porque la seguridad y la autoestima me sobraban.
Aquellos tiempos que no tuve que depender de unas lentes porque la presbicia estaba aún muy lejana. Que me ponía unos taconazos de impresión sin que mis pies se lamentaran.
* Diamantes eran los años que no existía el móvil, cuando nada era mejor que salir con la pandilla de amigos, sin tele ni ordenador y cuando sola podía recordar mis vivencias sin preguntar fechas a nadie. La memoria, amigos, es un tesoro.

¡Cuántos diamantes! y todos de regalo. Creo que merece la pena hacer un brindis por todos ellos, da igual, con vino, con cerveza, con champagne, con sidra, vermout de grifo, gaseosa, limonada o agua corriente.
  Brindo por la edad ... ¡caramba! y brindo por la experiencia. Por los años que tengo, por los que he vivido, por las experiencias que he tenido, por las penas y alegrías, por la familia, por los amigos que mantengo. Y brindo ...  uff! ya no me acuerdo por lo que íba a  brindar ¿? será que el diamante de la memoria lo estoy perdiendo?

La edad es solo un número, veámoslo así, sigamos disfrutando todo lo que nos queda en este tránsito maravilloso que es vivir y reuniendo cada día más diamantes.

 Permíteme que brinde también por ti y por todos los que con paciencia me leéis.


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17 comentarios:

  1. Chin -Chin Por ti Airblue, que eres un Diamante de Amiga, tallado por la Vida y sin mácula alguna.

    Abrazos, manolo

    Y te espero en la Feria de Sevilla, con ese traje de faralaes que te has comprado. El caballo ya lo tengo apalabrado, que me lo deja un amigo, para llevarte a la Grupa.

    .

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  2. Brindemos, pues, Airblue. Llevas mucha razón en lo que nos dices del carbón y los diamantes. Lo bueno es que los diamantes siempre brillan más aunque a veces no lo veamos sino cuando pasan los años. Abrazos

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  3. Bueno si nada hubiera de malo en nuestras vidas ¡cómo saborear lo bueno! Así tenemos nuestras luces y nuestras sombras ; y ya no encuentro sombras a mí la presbicia no me deja ver el lado oscuro de la cosas. Cuando salgo de viaje ,sé de antemano que lo pasaré bien ocurra lo que ocurra y volveré feliz y si pierdo un dedo , pues contento que me han quedado nueve, como siempre pudo haber sido peor encontré la manera de decidir yo el estado de ánimo.
    Besos

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  4. Empiezo a leer y encuentro los diamantes, los niños en las minas, los ricos y los pobres, un regalo para el blog. Que si sigo leyendo dejo de hacer suposiciones y me entero.
    Dios aprieta pero no ahoga, tenemos un pesar, habrá que echar un canasto lleno de ánimos y abrazos, otra vez adivinando. Sigo y me encuentro comparaciones y ya me centro y leo sin hacer conjeturas, y además cuento: 14 renglones con sacos de carbón y 28 renglones con diamantes.
    Una entrada estupenda llena de aceptación y de optimismo, y con muchos brillantes.
    Un abrazo saltarín y otro muy risueño

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  5. jajaja Vale, siempre estoy dispuesto a brindar contigo y por ti, pero desgraciadamente la edad no es un número solamente, es todo lo contrario de las cualidades de los diamantes que tan bien describes, estos nunca se desgastan y nuestros imperfectos cuerpos si, pero es lo que hay, no hay mas remedio que acostumbrarse y adaptarse. Te voy a contar algo que me acaba de suceder,esta mañana fui al cuarto donde sabes que tengo todos los aparatos de mi energía solar, al ir a revisar la pantalla para controlar cuanta energía me estaba entrando y cuanta tenia, al echar mano a las gafas me contrarió que como tantas veces se me habían olvidado, normalmente me doy la vuelta y las voy a buscar, esta vez no lo hice, me puse frente a la pantalla y tras unos movimientos con los ojos tratando de buscar un punto de enfoque...`¡Lo encontré! Por primera vez en años veía los números y letras que cambiaban cada segundo en la pantalla sin gafas, de manera que no tuve que ir a buscarlas. He tenido Glaucoma por años, poniéndome las gotas que ya conoces todos los días, y un buen día en una revisión, descubrieron que había desaparecido el Glaucoma,incrédulos (Yo también) me estuvieron controlando varios meses para certificar finalmente su desaparición.
    No siempre ocurren cosas negativas con la vejez, y esos sacos de carbón de tu reflexión, aunque no se conviertan en diamantes, si sirven para calentarnos, recuerdos y alma...jajaja
    Besos y salud

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  6. Salud Airblue, brindo contigo por todas y cada una de las cosas que dices. la edad es un grado y aunque a mi me falla la memoria inmediata, la de mi niñez y juventud la tengo intacta, cada segundo de la vida de mis hijos, los casi 43 años que llevo con mi marido teniendo 54, te puedes imaginar, toda mi vida. Son diamantes, pero de los más puros. Me a encantado lo que has escrito y aunque tambien tengo un montón de sacos de carbón esos están escondidos que manchan. Besos

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  7. Haber
    si consigo enviar un comentario.
    Dices dios aprieta pero no ahoga, pero caray, hay veces que aprieta mucho.
    Bueno brindemos y una cosa que va muy bien, y te lo digo yo,y no lo creia, invierte lo negatino a positivo. un abrazo

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  8. Airblue, yo de mayor quiero escribir como tú. Debemos quedarnos con los diamantes, que el carbón sirve para hacer cisco y calentarnos en los días de frío.
    Me sumo al brindis.
    Un saludo.

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  9. Agradezco ese brindis y lo atesoro cono un brillante.
    También me agrada haber tenido tanto carbón en mi vida porque al cargarlo me he hecho más humana, me ha ayudado hecho crecer a vencer vencer mis limitaciones y obstáculos transformando algunos en brillantes de mucho valor.
    Me ha gustado mucho tu reflexión.
    Bss

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  10. Mar196/4/13

    Air gran mensaje, real como la vida misma.
    No pienses en los años que te ha tocado vivir, piensa solo en los peldaños que aun te quedan por subir.
    Un abrazo y cuidaté

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  11. Gracias a todos por vuestros comentarios, sin ellos este blog y mis sueños azules no tendrían ningún sentido.

    Con ellos cuento porque son necesarios.

    Un abrazo... ¡azul!

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  12. hola muy buen blog
    me encanto lo del piano y lo que pensas de tu madre cuantas nostalgias y amor
    un beso enorme
    carmen

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  13. Carmen:

    Gracias, acabo de quitar la entrada. Fue mi homenaje al recuerdo de mi madre a quien le hubiese encantado vivir el momento que ahora disfrutamos.

    Un abrazo.

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  14. A todos:

    Mi última entrada ha sido un homenaje a mi madre a quien le hubiera encantado compartir nuestra alegría.
    Ya ha cumplido su objetivo y he considerado oportuno quitarla.

    Vuestras palabras se han sumado y os agradezco de corazón los comentarios.

    Abrazos azules para todos.

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  15. Hola Air no he llegado a ver la entrada que hiciste a tu madre, me habria gustado pero como casi siempre llego tarde.
    El carbón para el brasero, ahora llega el buen tiempo y hay que lucir los diamantes, que como sabes, son para siempre, y contra mas gordicos mejor, jajajajajaja.
    No sabia que ibas a ir a la Feria de Sevilla, pues si te vistes de faralaes y te subes a caballo con Manolo, mandame una foto que eso no me lo quiero perder, jejejeje
    Muchos besos

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  16. Cuando me quiere invadir la tristeza suelo echar mano de esos "diamantes" de tu acertada metáfora. Hay muchos recuerdos y vivencias de felicidad que suponen una riqueza, que por desgracia, otros ni siquiera tienen para acompañar los años de madurez o escasez.
    Voy a recordar siempre esta metáfora tuya tan bella.
    Un fuerte abrazo.

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  17. Chela:

    Gracias, siempre tan amable.

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