martes, 23 de abril de 2013

HABLANDO CON FLORES

 
 
 
Hoy hablé con las flores, ¡ah! que no os lo creéis, pues no hay nada más cierto.
Estamos en primavera, me encanta pasear por los bulevares y ver las plazas y las fuentes cuajadas de ellas, admirar los trabajos que hacen esos magníficos diseñadores de la naturaleza que son los jardineros. Contemplar las maravillas del arte floral y las filigranas que  pueden hacerse con  la diversidad de especies que la estación nos ofrece.



La Puerta de Alcalá, para mí uno de los mejores legados que hizo Carlos III a Madrid, luce vestida de Pensamientos azules y amarillos como un gran tapiz. Después llegarán los delicados Tulipanes, que se alzarán gallardos dando el toque de elegancia que merecen la diosa Cibeles y el dios Neptuno.  Sin olvidar los Lirios del Real Jardín Botánico, una flor heráldica morada que significa "buenas noticias"y que suelen ser los pioneros del mes de abril y el Árbol del Amor, con flores en forma de mariposa que nacen de las ramas e incluso directamente del tronco cubriéndolo casi por completo y tiñendo de rosa chillón todo el Jardín.

 
 
 
  
 

La Rosaleda del Parque del Oeste, que fue construida por el Jardinero Mayor de la Villa, Ramón Ortíz, en 1956. 
Desde entonces se celebra en mayo el concurso internacional de Rosas nuevas. Recuerdo los paseos con mi hija mayor siendo muy pequeña, la nostalgia de aquel tiempo y los rosales trepadores de la casa donde crecí, me provocan la sensación de  bienestar que a veces necesito.

Madrid, como todas las ciudades, se convierte en un espectáculo de luz y color ofrecido por el reino vegetal.

Sí, hoy he hablado con las flores.
Se dice que a las plantas hay que hablarlas para que mantengan su frescura y aroma y que ellas a su manera nos responden con un lenguaje rico en significados. Las flores simbolizan la expresión anímica de la naturaleza humana y nos conducen a la sensibilzación del alma. Una flor es un símbolo para compartir, que nos bendice con sus beneficios para la salud emocional. Las flores nos hablan, nos cuentan relatos de vidas que hay que saber escuchar e interpretar.
El lenguaje de las flores hunde sus orígenes en Oriente y se ha transmtido de generación en generación, pasando por las culturas del Antiguo Egipto, Edad Media, Renacimiento...
 
 

Poseen un significado propio y expresan sentimientos diferentes; el mensaje cambia en función de si la flor está abierta o en botón, en combinación con otras, su color, su perfume, etc. Los poetas de todo origen y condición han coincidido en afirmar a lo largo de los siglos, que aquel que pierde la sensibilidad de asombrarse ante la belleza de una flor, deja morir un poco su alma. Un espíritu joven y ya no tan joven no deja de sosprenderse ante la belleza de una flor, que unas veces nos hablará de amistad, de amor, otras de la muerte, el desamor, la soledad ... pero siempre de historias de grandes sentimientos. Rojo, azul, amarillo, naranja, morado. Los pacientes monumentos del reino de los colores murmuran secretos entre ellas. Las abejas pasan habladurías entre una y otra, se vistieron hoy para el baile, el vals de la primavera, con floreados vestidos para darle envidia a la orquídea. Cuando acaba el espectáculo recolectan los colores, roban algunos rayos amarillos de luz, un pincelazo de un atardecer rojo, una pizca de mar azul, y un poco de negro nocturno para empezar su descanso. Después del largo baile los colibrís siguen rondando, buscando pareja para disfrutar de la danza.

Hermoso el vals de las Flores danzando entre velos de aroma. Hay en los almendros un blanco aleluya, los tomillos y los chopos huelen a verdes de luna.
En mi poético pensar, dormiría en las hojas, jugaría por las arenas de los ríos, tocaría con mis manos los colores del aire y con alas invisibles, violetas y narcisos a las nubes subiría.
La canción tiene una letra que siempre me ha dolido: -"Por favor, no piséis las flores, por favor, no las piséis más". Cómo puede haber pies que destrocen tanta belleza...
El Tulipán me confesó que quisiera alargar su vida, la Rosa no tener espinas, el Clavel pidió una suave caricia y el Azahar un amor infinito. Todo está concentrado en ese silencio verde donde mis amigas las flores tienen su sinfonía.
 
Buenos días- dijo el Nenúfar- acércate a mí -dijo la Rosa- tengo sabor a miel - sugirió el naranjo- y bailemos todos juntos nuestro vals, antes de que la primavera muera.
 

 
 
He hablado con flores 
 
 

lunes, 8 de abril de 2013

MÜSICA, LENGUAJE DEL ALMA

Nada mejor para el cuerpo y la mente que la música. La música es vida y la vida es música. La música está hecha de vida y la vida de música, una combinación perfecta de sonidos y ritmos que se unen para completar nuestra felicidad.  Si nos fijamos todo está basado en el ritmo, se suceden ritmicamente las estaciones del año, los dias, las noches y por supuesto los latidos del corazón.
 
El concepto de ritmo nos sugiere música, golpe, pulsación, latido y de esa manera se comporta la existencia cada día. El Universo repercute en el organismo humano, en todo ser vivo, y viceversa, por eso tenemos momentos para comer, trabajar, y descansar, que son los óptimos para mantener el equilibrio y la salud.
 
La vida tiene su ritmo, sólo observemos el entorno cotidiano. Cuando amanece, tal parece que un director de orquesta mueve su batuta y alerta al conjunto: comienza el día con los primeros rayos del sol, trinan los pájaros, cantan los gallos, ladran los perros, los seres humanos se suman al despertar con sus primeros quehaceres, incorporándose poco a poco a los mil  sonidos de la sinfonía diaria, acoplados a un mismo ritmo de la vida.
 
El ser humano tiene ritmos que marcan la vida, como son la inspiración y la espiración, vigília y sueño, etc. Estos son los mas evidentes, pero hay otros que no saltan tanto a la vista, como son los llamados Biorritmos; éstos ultimos hacen que nuestras glandulas endocrinas tengan un funcionamiento fluctuante con altibajos regulares, de modo que determinadas funciones de nuestro organismo "a veces están bien y a veces están mal".

La música nos sumerge en un mundo fascinante, nos hace vibrar y despierta en nosotros sensaciones emocionantes, tanto para quien la escucha como para quien la interpreta y provoca en nosotros cambios en el estado de ánimo. Está comprobado científicamente y ya lo dice el refrán que"la música amansa a las fieras".
 
Todos nosotros sabemos reconocer cuándo una canción nos parece alegre o nos parece triste. Generalmente asociamos nuestro estado de ánimo a la melodía de numerosas obras de todo tipo. Pues bien, precisamente la musicoterapia recurre a estas melodías como método para curar o reducir diversos problemas de salud. La idea de base es reconocer que gran parte de las enfermedades tienen su origen en el cerebro, quien luego transmite a una parte del cuerpo un estímulo determinado que reproduce una enfermedad. Con la musicoterapia se intenta hacer llegar al cerebro unos estímulos que le lleven a una relajación o anulación de los que reproducen la enfermedad, a través de diversas melodías con las que se pueden conseguir efectos sorprendentes.
Aunque la musicoterapia ya se conoce desde la antigüedad, en los años 40 de nuestro siglo se utiliza como rama de medicina recuperativa, con efectos fisiológicos, afectivos y mentales, contribuyendo a un equilibrio piscofísico de las personas.

Hoy en día se aplica fundamentalmente en desequilibrios nerviosos, influye positivamente sobre el corazón y pulmones, alcoholismo, drogas y como prevención de suicidios, aunque todavía es necesario profundizar mucho más en el tema. El esquema básico de trabajo en esta disciplina contempla tres aspectos: la interacción positiva del paciente con otros seres, la autoestima y el empleo del ritmo como elemento generador de energía y orden. La musicoterapia actúa como motivación para el desarrollo de autoestima, con técnicas que provoquen en el individuo sentimientos de autorrealización, autoconfianza, autosatisfacción y mucha seguridad en sí mismo.

El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores que promueven la ejecución de movimientos controlados: desplazamientos para tomar conciencia del espacio vivenciados a través del propio cuerpo.La herramienta sonora más poderosa según muchos terapeutas del sonido es el canto de armónicos. A través de nuestras propias voces, podemos proyectar a la parte enferma la frecuencia de resonancia correcta, y devolver su frecuencia normal.
Los armónicos son los que generan el timbre  característico de una fuente de sonido (ya sea una voz humana, un instrumento musical, etc.). Son los que permiten diferenciar un tipo de instrumento de otro, o reconocer el timbre de la voz de una persona.
 
 
La mayor parte de los estudiantes de música y de los músicos aprenden la teoría de los armónicos, y algunos son incluso capaces de producir armónicos con sus instrumentos. La guitarra producirá armónicos cuando se rasgan sus cuerdas mientras que el dedo de la otra mano regula las cuerdas a lo largo de uno de los trastes. Una flauta, un saxofón u otro instrumento de viento a menudo pueden producir un armónico cuando se sobre-sopla, es decir, cuando se aplica demasiada presión de aire, el sonido saltará a una octava más alta completa, o más. El bajo es tal vez el más conocido productor de armónicos en la música moderna amplificada.
 

Aquí os dejo una lista de obras clásicas y su virtud por si os interesa:
 
INSOMNIO
 
Nocturnos de Chopin (op. 9 n.º 3; op. 15 n.º 22; op. 32 n.º 1; op. 62 n.º 1)
Preludio para la siesta de un Fauno de Debussy
Canon en Re de Pachelbel .
 
HIPERTENSIÓN

Las cuatro estaciones de Vivaldi
Serenata nº13 en Sol Mayor de Mozart Depresión:
Concierto para piano nº5 de Rachmaninov
Música acuática de Haendel
Concierto para violín de Beethoven

Sinfonía nº8 de Dvorak
 
ANSIEDAD
Concierto de Aranjuez de Rodrigo
Las cuatro estaciones de Vivaldi
La sinfonía Linz, k425 de Mozart.
 
DOLOR de CABEZA
Sueño de Amor de Listz
Serenata de Schubert
Himno al Sol de Rimsky-Korsakov.
 
PROBLEMAS GÁSTRICOS
Música para la Mesa de Telemann
Concierto de Arpa de Haendel
Concierto de oboe de Vivaldi
 
ENERGÉTICAS 
La suite Karalia de Sibelius
Serenata de Cuerdas (op. 48) de Tschaikowsky
Obertura de Guillermo Tell de Rossini

 
 
 
 
 
 

miércoles, 3 de abril de 2013

DIAMANTES

 
 
Hay momentos en la vida que te sientes hundido en un agujero negro, en una oscuridad que no deja traspasar ni un ápice de luz, de tal manera que no hallas el modo de solucionar un problema, por mínimo que sea. Hay otros en cambio que el propio optimismo te ayuda a olvidar todos los baches y te sientes satisfecho de tus actos, olvidando las equivocaciones, los tropiezos y los errores. Quién no conoce ese refran de "Dios aprieta pero no ahoga" y quién no conoce el escrito que compara la vida con un largo viaje en tren. Un viaje muy interesante lleno de embarques y desembarques, accidentes, sorpresas agradables y grandes decepciones. Un recorrido que nos lleva por estaciones alegres y tranquilas, y también por otras donde la angustia y los problemas parece que nos están esperando. Un tren lleno de túneles que camina sin billete directo a un destino desconocido y hacia un final aún más desconocido.

Curiosa comparación la que se me ocurre ahora: Durante la vida llegamos a juntar demasiados sacos llenos  de carbón que corresponden al lado oscuro de nuestra existencia, penas, decisiones equivocadas, desilusiones, acciones sin terminar, palabras no dichas, y tántos momentos de arrepentimiento, e incluso de dolor. Pero también reunimos cofres preciosos llenos de diamantes, porque todos poseemos varios diamantes, de mayor o menor grado de pureza, pero diamantes, que a pesar de su fulgurante brillo no los vemos y nos pasan desapercibidos hasta que llega el momento de mostrarlos para valorarlos.
 


* Diamantes son los años que han pasado, los años de juventud que jamás pensé que pasarían tan deprisa.
* Diamantes son los días que caminaba ligerito, sin secuelas de dolor de espalda, de rodillas y de pies. Cuando podía hablar de corrido sin tener lagunas mentales. Cuando me secaba el pelo y lo peinaba como quería, sin tener que disimular los cabellos blancos (tontería supina porque las canas son vanas -decía mi madre-).
* Diamantes es poder escuchar el placer de la música, oir bien y claro sin tener que poner cara de despiste porque estoy entiendo al revés. Poder comer cualquier cosa sin tener en cuenta el colesterol o la hipertensión.
* Diamantes son aquellos años cuando mi única preocupación era conquistar, y salía a la calle corriendo sin tener que mirarme al espejo porque la seguridad y la autoestima me sobraban.
Aquellos tiempos que no tuve que depender de unas lentes porque la presbicia estaba aún muy lejana. Que me ponía unos taconazos de impresión sin que mis pies se lamentaran.
* Diamantes eran los años que no existía el móvil, cuando nada era mejor que salir con la pandilla de amigos, sin tele ni ordenador y cuando sola podía recordar mis vivencias sin preguntar fechas a nadie. La memoria, amigos, es un tesoro.

¡Cuántos diamantes! y todos de regalo. Creo que merece la pena hacer un brindis por todos ellos, da igual, con vino, con cerveza, con champagne, con sidra, vermout de grifo, gaseosa, limonada o agua corriente.
  Brindo por la edad ... ¡caramba! y brindo por la experiencia. Por los años que tengo, por los que he vivido, por las experiencias que he tenido, por las penas y alegrías, por la familia, por los amigos que mantengo. Y brindo ...  uff! ya no me acuerdo por lo que íba a  brindar ¿? será que el diamante de la memoria lo estoy perdiendo?

La edad es solo un número, veámoslo así, sigamos disfrutando todo lo que nos queda en este tránsito maravilloso que es vivir y reuniendo cada día más diamantes.

 Permíteme que brinde también por ti y por todos los que con paciencia me leéis.


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