jueves, 31 de diciembre de 2015

ADIOS, ADIOS...


Detrás de mi ventana veo pasar las últimas horas de este año, doce meses que se han ido desgranando poco a poco como las uvas del racimo. Decir adiós nunca me ha gustado, sin embargo hay despedidas que no duelen, que hasta reconfortan y que te quitan un peso de encima. Esta noche sacando el pañuelo como antaño digo adiós al 2015.

Como si el cielo compartiera mis penas,
las lágrimas de los ángeles caen en silencio.
Detrás de mi ventana, llorando su ausencia,
mi mirada plena de imágenes distantes.
 
Tengo el corazón encogido en las venas,
y la lluvia cae, sorda a mis confidencias.
Como si el cielo compartiera mis penas,
las lágrimas de los ángeles caen en silencio.
 
 
Feliz 2016 a todos.















sábado, 26 de diciembre de 2015

Felices Fiestas

 
Desde tierras del Cid Felices Fiestas.

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martes, 22 de diciembre de 2015

Navidad vintage

 


Sí, ya lo sé, tengo que hacer un esfuerzo para evitar lo que todos los años me ocurre, no quieres ver tristeza en mis ojos, pero no lo puedo evitar y te prometo que hago lo posible. Me gustaría tener el valor suficiente para guardar en el desván, todo ese cúmulo de sentimientos que en estas fechas afloran a mi memoria. Te prometo que hago un gran esfuerzo. Me dices que el presente es también muy hermoso, que la vida me ha dado motivos suficientes para sonreír, si, ya lo sé, pero también me ha quitado y ese vacío lo único que deja es una estela de recuerdos.

 
La última Navidad sigue viva en mi corazón, la fría Navidad de Castilla, donde las piedras se convierten en granizo y hasta los árboles tiritan. Una casa grande, un jardín vestido de escarcha y el calor de una familia unida. Mi padre montaba el belén con una habilidad que me dejaba perpleja. Cuatro lanzas sujetando el techo, escoria, musgo, papel arrugado y unos hilos finos de plata simulando una preciosa cascada. Pinceladas de color le daban vida y un toque de azul iluminaba el cielo. Mi madre tejía los puntos de la última bufanda, mientras las castañas crepitaban saltando en el fuego, y yo, niña presumida, rodeaba de espumillón mi cuello como un collar de diamantes.
Cuántas Navidades han pasado!... demasiadas. Cuántas estrellas y luces de colores,  ángeles y  renos, figuras de barro siempre guardadas en papel de periódico, año tras año.

 
 
Campanitas que vais repicando
Navidad vais alegres cantando
y a mí llegan los dulces recuerdos
del hogar bendito donde me crié

Y aquella viejita que tanto adore

Mi madre del alma que no olvidare

Navidad que con dulce cantar
te celebran las almas que saben amar
oh que triste es andar en la vida
por senda perdida lejos del hogar
si oír una voz cariñosa
que diga amorosa llegó Navidad.

 
El villancico de Antonio Machín sonaba en la radio.

 
 

Vuelvo a asomarme de nuevo a la ventana del tiempo cada vez con más nieve en las sienes. Se oyen dulces cánticos lejanos y mi corazón se alegra cuando oigo el sonido de una pandereta repicando en el cielo.

FELIZ NAVIDAD
 



lunes, 14 de diciembre de 2015

Intercambio de ilusiones

 
Estamos muy cerca, tan solo a un paso de las fiestas navideñas. ¡Caramba con el dios Cronos cómo hace volar los meses !.Luces en las calles, bueno, este año me ha parecido que hay menos y encima han reducido los Belenes y la Puerta de Alcalá se ha quedado sin la Natividad de siempre. El adorno más tradicional que el Ayuntamiento de Madrid seguía manteniendo, es el primer año que falta, el arco central está vacío, quedando así más patente la ausencia de la Virgen, San José y el niño Jesús. A cambio en el césped que rodea la Puerta de Alcalá han colocado unas luces con forma de flores gigantes.
¿Qué está pasando, ya no se respeta el espíritu navideño, ni siquiera la tradición?. Es Navidad, no las fiestas patronales. En cambio los comercios siguen con el hábito de iluminar sus escaparates y en las casas no faltarán los dulces y toda clase de ornamentos que harán más acogedoras las reuniones de amigos y familia. Este es el lado bueno de la Navidad,
 todos sabemos cual es el malo, el inevitablemente triste, la añoranza por los que ya no están con nosotros. Es duro ver un sitio vacío en la mesa, muy duro, pero por otra parte la vida se encarga de poner una nota alegre en cada uno de nuestros corazones, dándonos la compañía y el cariño de otros seres.


Aunque suene a consumo, son sobre todo fechas de comprar y regalar. El comercio nos motiva adelantando cada vez más la campaña navideña. A quién no le gusta recibir un regalo... sin embargo hay veces que te hace más feliz hacerlo que recibirlo, para mi un regalo es un intercambio de ilusiones.
Todos los regalos suelen estar envueltos en papeles bonitos. Algunos vienen decorados con lazos de colores o con motivos florales,  otros de una manera menos atractiva y sencilla, los hay que vienen tan bien cerrados que cuesta romper la envoltura y otros llevan la etiqueta de frágil. Pero el exterior no significa nada, lo verdaderamente importante es el contenido del estuche. El valor de los regalos no se mide ni por el tamaño, ni por el color, el precio o el colorido del envoltorio, ni siquiera por la utilidad del mismo. El valor de un regalo se mide con el corazón.
Hay regalos especiales, esos que tanto valoramos porque alguien te recuerda con cariño, porque son obsequios enviados desde muy lejos y que llegan a ti intactos para guardarlos en el rincón del recuerdo.
 La vida misma se encarga de llenarnos de regalos. El milagro de la vida es el obsequio más precioso que uno puede recibir y hay que disfrutarlo al máximo.

Hace unos días recibí como "anónimo" otro de los regalos más hermosos que existen, una caja llena de sonrisas. Lo abrí con cuidado de no romper el papel plateado y quité con delicadeza el lazo que lo cubría; dentro había una nota escrita con letras grandes que decía: "Para compartir con todos los amigos virtuales".

 

Las personas y los amigos son regalos que la vida me ha dado.



FELIZ NAVIDAD.

 


 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Silencio, hablar, escuchar.

 
"Cogito ergo sum", pienso, luego existo.



La mejor compañía para pensar es el silencio; en cualquier lugar de la naturaleza, en tu sofá favorito, o en la soledad de la noche, es necesario evadirse del ruido.  Cada sonido nace del silencio, vuelve a morir al silencio, y durante su permanencia está rodeado de silencio. Quizá deberíamos siempre prestar más atención al silencio que a los sonidos, prestar atención al silencio externo genera silencio interno. Silencio por fuera, serenidad por dentro.

Sin embargo si este silencio perdura demasiado, te obliga a estar tan centrado en ti mismo que descuidas los beneficios de la comunicación, tan necesarios en nuestro habitual ritmo de vida. Estamos entonces ante dos situaciones tan opuestas como favorables: el silencio y la conversación .




Hablar, conversar... el intercambio de palabras y de opiniones es fundamental para una buena convivencia y ayuda además a mejorar la propia autoestima. Pero hay algo todavía más importante en la comunicación que pocas veces valoramos y es saber escuchar y por tanto sentirse escuchado.
Quien bien conoce el síndrome de ansiedad y depresión por haberlo padecido alguna vez, sabe que es tan traicionero que llama a la puerta de la consciencia y entra sin permiso para instalarse sin prisa y sin pausa. El otoño es una estación preciosa, pero por sus variables cambios de temperatura es propicia a reiterar y recordar viejos síntomas o dolencias tanto corporales como mentales. Así son las cosas y es digna de admiración la persona que sabe enfrentarse con valentía a los momentos amargos de la vida, que en solitario no se atemoriza ni flaquea cuando se ve envuelta en una maraña desagradable. Pero ni todos somos iguales ni reaccionamos de la misma manera. Muchos sienten necesidad de hablar, de compartir, para ellos es positivo conversar con alguien y sobre todo que ese alguien sea capaz de entender aunque solo sea meramente.  El mundo está lleno de incomprendidos, de seres solitarios con necesidad de comunicación.
Unas palabras dichas en el momento preciso pueden servir de mucha ayuda.

Tú que en este momento estás leyendo lo que mis dedos teclean, cuando escuches a otra persona, no te limites a hacerlo con el pensamiento, escúchala con todo tu cuerpo. Y mientras escuchas, desprende la energía que tienes en tu interior y centra la atención en sus palabras, así crearás un espacio tranquilo para atenderla sin interferencias mentales.
La mayoría de la gente no sabe escuchar porque toda su atención está ocupada por el pensamiento. Solemos prestar más atención a nuestra propia reflexión que a lo que la otra persona nos está diciendo, y ninguna a lo que es verdaderamente importante: el Ser de la otra persona.

La buena armonía en las relaciones humanas consiste principalmente en la interacción de unas mentes con otras, más que en seres humanos que se comunican, en seres que están en comunión. Éste debería de ser el principio fundamental de las relaciones humanas, creo que serían menos conflictivas.
Es muy difícil mantener unas buenas relaciones personales, cuando nuestro propio ego nos coloca una barrera que nos impide ver y oír con claridad. Mediante el diálogo podemos liberar tensiones, aclarar ideas, compartir alegrías y aclarar nuestros fallos y dudas.

 Conversar implica escuchar. Pocas veces sabemos escuchar, pocas veces  mantenemos un silencio respetuoso y atento.  Es muy importante mirar a los ojos de quien nos está hablando y es la mejor manera de demostrar que le estamos atendiendo y que nos interesan sus ideas o vivencias. Sienta muy mal que te interrumpan para opinar con ligereza, cambiando la vista o mirando el reloj, por decir un ejemplo. No es tan difícil esperar hasta que haya finalizado quien nos habla, para luego compartir juntos los comentarios. 
Quienes saben escuchar con atención, aprenden de forma indirecta. Todos somos expertos o conocedores en algún área en la que los demás pueden no ser tan conocedores. Quien sabe escuchar atentamente descubre y se beneficia no sólo del estilo de los demás, sino también del contenido de sus mensajes.

 
10 Reglas de la Buena Escucha según Keith Davis :

1- Deje de hablar.
Usted no puede escuchar si está hablando.

2- Hacer que el que habla se sienta cómodo.
Ayúdelo a sentirse que es libre de hablar.

3- Demuéstrele que desea escucharlo.
Parezca y actúe como si estuviera sinceramente interesado. No lea la correspondencia mientras le hablan.

4- Elimine y evite las distracciones.
No se distraiga jugando con pedazos de papel, escribiendo, etc.

5- Trate de ser empático con el otro.
Trate de ponerse en su lugar, de manera que Ud. pueda comprender su punto de vista.

6- Sea paciente.
Dedíquele el tiempo necesario, no interrumpa.

7- Mantenga la calma y su humor.
Una persona colérica toma el peor sentido de las palabras.

8- Evite discusiones y críticas, sea prudente con sus argumentos.
Esto pone al otro “a la defensiva”, tiende a predisponerlo.

9- Haga preguntas.
Esto estimula al otro y muestra que usted está escuchando, además de ayudar a desarrollar otros temas. (Esta es otra de las características de los negociadores exitosos, preguntar mucho).

10- Pare de hablar.
Esto es lo primero y lo último. Todas las otras reglas dependen de esto. Ud. no puede ser un buen escucha mientras esté hablando.


 
El 19/11/2006 abrí este blog.  Ha cumplido ya nueve años.