domingo, 16 de julio de 2017

Castillos de arena



Llevo despierta un buen rato, el calor, ¡ este maldito calor ! , tengo la camiseta húmeda, pegada a la espalda, miro el reloj, las 5,50, madre mía qué pronto, está aún oscuro, ya van alargando las noches. Decido levantarme y salgo a la terraza, parece que corre un poco de brisa, a lo lejos, una tenue línea de luz divide el horizonte separando el cielo del mar. Seguro que el amanecer va a ser precioso. Se me ocurre hacer meditación sentada en el suelo, cierro los ojos y empiezo a recitar los mantras que recuerdo. Mi perro, un precioso Lhasa Apso de suave pelo color champagne, me da un lametazo en la espalda que me desconcentra, ¡ vaya susto!, vuelvo a empezar los mantras, pienso en el calor que debe estar pasando el pobre con su abrigo de lana , me río, nada, no me concentro.

Poco a poco el horizonte se tiñe de rojo y en unos minutos se irá anaranjando. Como un espejo, el mar refleja los colores en la cresta de las olas, las nubes, antes invisibles, ahora moldean su volumen con los tonos del arcoíris. Y como un punto dorado de luz va apareciendo el sol, lentamente, majestuoso, dueño y señor del firmamento y poco a poco su brillo lo va inundando todo, lo transforma todo, lo que antes no era, ahora es, la oscuridad huye, la vida está aquí de nuevo.
Y yo me encuentro ante un amanecer de julio en el Cantábrico, mi mar de siempre, compañero de vivencias y sueños estivales desde que era una niña. 
Solo a estas horas puedes liberarte un poco de la muchedumbre, del gentío, del bullicio de los descapotables y las motos.  Después vendrá  la lucha mañanera para encontrar un trocito de arena en la playa, pero la gente es feliz, las vacaciones cambian el ánimo, al fin y al cabo llevan esperando todo un año para ver el mar y aunque haya que pedir permiso para extender una toalla no les importa, quieren volver a verlo y olvidarse de la rutina de su ciudad. A mí me ocurre lo mismo, pero no, estoy equivocada, este mar no es el que me gusta, este no es el mar que me trae los mejores recuerdos de la infancia. Este es el mar abotargado de julio y sus aguas templadas me recuerdan a una bañera y la espuma de sus olas a las pompas de jabón. El gentío me abruma y lo peor es que no puedo disfrutar de la belleza de su marco azul.

Bendito mar el de entonces, el de hace unas décadas, lleno de conchas y caracolas, de castillos de arena fina y de preciosas cabriolas donde tantas veces me he mojado los pies.




Recuerdo aquellos versos de Tagore:


Vengo a ti para que me acaricies antes de comenzar el día.
Que tus ojos se posen un momento sobre mis ojos.
Que acuda a mi trabajo sabiendo que me acompañas, amigo mío.
¡ Pon música en mí mientras atravieso el desierto de ruido !
Que el destello de tu amor bese las cumbres de mis pensamientos
y se detenga en el valle de mi vida, donde madura la cosecha.
¿ No has oído sus pasos callados ? Él viene, viene ...siempre vendrá.

Pero no le dejamos, enturbiamos sus aguas, oscurecemos su arena y hasta las gaviotas chillan y no se atreven a planear.

Desde los Picos de Europa en Cantábria, saludos y feliz descanso.

Airblue

sábado, 8 de julio de 2017

Tempus fugit


Hoy estuve pensando en la mala costumbre que tenemos los seres humanos, de valorar algo solamente en su ausencia. Valoramos el dinero cuando nos falta, valoramos el tiempo cuando estamos al final de nuestra etapa, la familia cuando la perdemos, valoramos el frío cuando hace calor, y deseamos que haga calor cuando hace frío. Solamente cuando recibimos un golpe bajo, dejamos de posponer la vida para después. Vivimos de recuerdos del pasado, o anhelando un futuro que ni sabemos que vamos alcanzar, mientras sufrimos el presente como si nos encontráramos en una prisión sin salida. Nos quejamos de nuestros hijos pequeños, y luego cuando crecen deseamos que vuelvan a ser niños. Vivimos discutiendo con nuestros padres, y luego cuando mueren, anhelamos con todo nuestro ser poder retroceder el tiempo y darles tan solo un abrazo más. Nos quejamos de todo lo que nos falta, y nos olvidamos de disfrutar lo que nos sobra.
El ayer ya pasó, y el futuro es incierto. Solamente nos queda vivir aquí, y ahora, y sembrar lo mejor que tengamos, confiando en que vamos a cosechar lo mejor después.

¿Por qué esperar para decir te quiero?
¿Por qué no luchar hoy por lo que deseas?.
¿Por qué guardarte sonrisas, abrazos y besos?.
¿Por qué no pedir perdón?.
Nunca creemos que se nos puede acabar el tiempo, hasta que se nos acaba. Nunca creemos que podemos perder algo, hasta que lo perdemos, nunca creemos que vamos a morir, hasta que estamos muriendo.
¿Por qué no mejor disfrutar del sol, cuando está brillando? ¿Por qué no dejar que la lluvia nos moje, cuando está lloviendo?.
¿Por qué no reír cuando estamos felices, y llorar cuando sufrimos? Sufrir, también es vivir. Que duela también es señal de que puedes sentir, y sentir todavía es señal de que hay esperanza.
No esperes a enterarte de que se está acabando tu tiempo, para empezar a vivir.
La vida es solo esto, el AQUÍ y el AHORA.¡ Todo lo demás es ilusión!.

miércoles, 21 de junio de 2017

Especial





ESPECIAL
.....

Eres tú, que tu presencia es un regalo para el mundo, que eres una persona única y diferente a todas las demás, que tu vida puede ser lo que tú quieres que sea.

Cuenta tus bendiciones, no tus problemas, y verás cómo irás saliendo adelante. Hay tantas respuestas dentro de ti ... Comprende, sé valiente, sé fuerte.

No te impongas límites, tus sueños están esperando hacerse realidad. No dejes tus decisiones importantes al azar, esfuérzate por llegar a la cima, a tu meta, y a tu premio.

Nada hace perder más energía que las preocupaciones -Mientras más tiempo llevas un problema, más pesado se vuelve. No te tomes las cosas demasiado en serio. Vive la vida con serenidad, no con lamentaciones.

Recuerda que un poco de amor puede durar mucho tiempo. Recuerda que bastante amor puede durar para siempre. Recuerda que la amistad es una sabia inversión.

Los tesoros de la vida son las personas... cuando están juntas.





Hoy he vuelto a saber de Manolo, él no puede llamarme, es su hijo quien nos ayuda a intercambiar unas palabras, pocas, porque se fatiga y le cuesta, pero aunque sus manos tiemblen, mi corazón se llena de una paz infinita que me gustaría transmitir a quienes sonreísteis con sus letras.
Sigue mandando recuerdos para todos y se encuentra bien.
Aquí tenéis otro de sus cuadros. Hay que destacar el clavo que sujeta el cesto, parece que se sale del lienzo.
Mucho ánimo, amigo.
 
 
Airblue

lunes, 12 de junio de 2017

jueves, 8 de junio de 2017

Querido junio

 
 
Querido mes de junio: déjame que me asome a tu ventana y me cuele en el recuerdo, déjame que vuelva a ver aquel jardín lleno de colores, que vuelva a notar el soplo del viento que traía olor a manzanas y sabor a café recién hecho. Que vuelva a sentir la alegría de un diploma y el suave tacto de unas manitas que por primera vez me acariciaron, porque por encima de todo en junio nació mi primera hija.
 
Me gustan los ventanales amplios, las grandes ventanas que dejan pasar la claridad del día, ventanas de madera que a través de sus cristales te trasladan a la vida sin mover un solo pie, que te dejan disfrutar de la naturaleza y te permiten escuchar los gritos de las rosas cuando el viento las despeina.
Por ellas se filtran reflejos extraños formando espirales, ecos que se escapan del más allá y se funden con la tibieza del ambiente. Una sensación plena de libertad donde el paisaje parece tocar el cielo, una puerta abierta por la que pasan alegremente las notas de una melodía, los silbidos del viento y sentimientos que fluyen en busca de las caricias del sol, que toman formas confusas, que usan palabras exóticas, que vuelan.


Es tiempo de cerezas. Junio recoge su fruto después de haber teñido de rosa los campos y los huertos. Todavía recuerdo aquellos árboles con las ramas cuajadas de pequeñas bolitas rojas. No era fácil cogerlas, la mayoría estaban demasiado altas y además tenían dueño. Nuestra casa no tenía cerezos, había un membrillo trenzado precioso donde colgaba un botijo de barro con agua fresca y tenía esas grandes ventanas para ver el cielo azul anunciando la llegada del verano. Ventanas que crujían con la lluvia, que llenaban de claridad mi habitación en época de exámenes y ventanas por las que me asomaba en las noches de junio para ver las estrellas.

  NIÑA MIRANDO LAS ESTRELLAS

Curioso panorama el del cielo plateado, seguro que lo habéis observado infinidad de veces.
Si miráis las estrellas, siempre hay una que brilla un poquito más. Cerrad los ojos entonces pensando en una cara bonita, en un rostro que hace tiempo que se esconde entre ellas, seguro que es fácil encontrarlo, porque en el reino de la mente nada es imposible, lo positivo atrae a lo positivo y rechaza lo que no lo es.


Junio, el mes sexto en el que os deseo treinta días felices. Que sin quererlo se va la primavera y a las puertas del verano nos ponemos.


jueves, 1 de junio de 2017

Un arte especial.

Sabemos que arte es toda forma de expresión de carácter creativo que puede tener el ser humano. En el arte se expresa lo que una persona siente a través de una infinidad de formas y técnicas. Arte es la capacidad que tiene el hombre para expresar sus sentimientos, emociones y percepciones.
Sabemos también que existen muchas clases de arte, pero me quiero centrar en uno en particular basándome en una entrada publicada hace unos días, el especial arte de confeccionar maquetas. Habilidoso, minucioso y metódico y en el que además se requiere mucha paciencia, sobre todo cuando se trabaja a escala y las piezas son muy pequeñas.

 








Merece la pena traer a este blog uno de las muchos hobbies que los aficionados a la Aviación realizan, aprovechando sus habilidades, como distracción y sobre todo como satisfacción y recreo de la vista.

Se trata de estas maquetas a escala de tamaño diminuto creadas por una compañía japonesa para conmemorar el centenario de la Aviación en el año 2003.
Están compradas en el Musée de l'Air et de l'Espace sito en el aeropuerto de Le Bourget (Paris) en agosto de 2003.
Las maquetas venían como una plancha de metal troquelado. En alguna, como el Spirit of St. Louis se incluía alguna pieza separada (en este caso el morro). Las piezas debían sacarse del troquelado, plegar los elementos según necesidades y finalmente pegar los puntos de unión con pegamento rápido de cianoacrilato. La precisión de los elementos troquelados era excepcional, basta pensar en las dimensiones de las cuatro mini maquetas. Los modelos de avión que a continuación se reseñan con su envergadura (distancia de punta a punta del ala), son todos antiguos, son aviones que hicieron historia.





Flyer I de los hermanos Wright (1903): envergadura 77 mm





Blériot XI (con el que Louis Blériot cruzó el Canal de la Mancha en julio de 1909): envergadura 57 mm




Fokker DR.1 triplano (el avión del Barón Rojo): envergadura 48 mm





Ryan Spirit of St. Louis (con el que Lindbergh cruzó el Atlántico en 1927)
envergadura 88 mm


El Blériot XI pilotado en solitario por el aviador Louis Bleriot cruzó por el aire por vez primera el Canal de La Mancha. Fue el primer aparato vendido a la Aviación militar francesa y el primero en ser utilizado en operaciones militares.





El famoso triplano Fokker Dr.1 fue el avión preferido del mítico Barón Rojo. Sus tres alas le proporcionaban una excelente sustentación y agilidad, pero su gran resistencia aerodinámica mermaba considerablemente su velocidad.





Charles Lindbergh, un piloto de veinticinco años, decidió que la mejor solución era un avión especial con un único piloto y sin radio. La Ryan Company de San Diego le construyó su aeronave que fue llamada NYP Spirit of St. Louis. El Spirit of St. Louis era un pequeño monoplano de ala alta con un enorme tanque de gasolina colocado entre el motor y la diminuta cabina de vuelo.
Después de meticulosas preparaciones, Lindbergh despegó del New York's Curtiss Field (Long Island) el 20 de Mayo de 1927 a las 7.52 de la mañana, después de pasar la noche sin pegar ojo. El vuelo fue relativamente sin contratiempos y aterrizó en Paris Le Bourget a las 10.22 de la noche del 21 de Mayo: 33.5 horas después de haber despegado del Roosevelt Field de NY. Su vuelo de 3500 millas le otorgó honores universales y un magnífico puesto en la historia de la aviación.








En mi casa tengo un cielo de cristal, un cielo ficticio donde vuelan las muchas maquetas que no han sido realizadas por mis manos, yo solo escribo sobre ellas y las muestro con orgullo. Su verdadero autor es un hombre dedicado por entero a la Aviación y a su divulgación en revistas y varios libros publicados.

Mi reconocimiento y cariño a su labor.

martes, 23 de mayo de 2017

A flor de piel

 


La sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Y ante todo debemos distinguir sensibilidad de sensiblería, esta última siempre es sinónimo de superficialidad, cursilería o debilidad.

Ser sensible implica permanecer en estado de alerta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, va más allá de un estado de ánimo como reír o llorar, sintiendo pena o alegría por todo.

Ser sensible no es signo de debilidad, no obstante, las personas prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en temas que suponen ajenos a su responsabilidad y competencia. De esta manera, las aflicciones ajenas resultan incómodas y los padecimientos de los demás molestos, pensando que cada quien tiene ya suficiente con sus propios problemas como para preocuparse de los ajenos. Pero n
o hay duda de que la indiferencia es el peor enemigo de la sensibilidad. La indiferencia es algo que no comprendo, es sinónimo de frialdad, de poca humanidad y tiene un fondo de egoísmo.

La sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social.
La sensibilidad viene de los sentidos y radica solo en los individuos que confían en sus sentidos, porque los conocen, los entienden y dominan a voluntad, todos o alguno de ellos.
Se dice tanbién que la sensibilidad reside principalmente en el arte, pero cualquiera puede llevar consigo esta maravillosa cualidad innata porque solo los humanos se sienten vivos y sienten la vida.

Dicen que soy demasiado sensible, que suelo dramatizar las situaciones con facilidad, que asumo cualquier papel que tengo a mi alrededor, bueno o malo, y las consecuencias en el último caso no suelen ser muy alentadoras, pero cada uno tenemos una forma de ser, un carácter que se va formando según se desarrolla nuestra vida y por supuesto la genética tiene un papel muy importante. Mi madre tenía una sensibilidad a flor de piel, se emocionaba ante una melodía, un recuerdo, o cualquier pequeñez que le hiciera feliz. Mi padre demostraba su sensibilidad en el arte de la pintura. El artista no es solamente el que sueña, como cualquier individuo, sino el que construye sueños. Él imaginaba y transformaba lo imaginario en realidad, desde niño sabía plasmar sus emociones en un lienzo. Y aunque este blog no es un diario, permitidme que haga este pequeño paréntesis.






Eres  sensible, sí, porque exprimes todos los sentidos en cada momento, amas la belleza del espíritu, la fragilidad del sentimiento, la clara transparencia del más intimo pensamiento.                                                                                                                                                   

Tu alimento es la debilidad y la fuerza, la soledad y la ternura, la comprensión y el esfuerzo.

Amas la vida, te llenas  de paz mirando una flor, o recibiendo una sonrisa. Eres débil ante las penas, a veces demasiado, pero compadecerse del dolor y el sufrimiento es aprender a valorar y a sentir emoción por las cosas más livianas de la existencia.
Las lágrimas van ligadas a la sensibilidad. Dicen que son espejos del alma y que se puede navegar entre ellas hasta tocar el fondo del corazón más frío. Dicen también que si un día escucháramos la armonía de una melodía, la auténtica melodía del alma, la que llevamos guardada en el interior, encontraríamos fácilmente la senda del buen camino, el camino de la felicidad, de la auténtica y verdadera felicidad.

Siendo así, a quien le importa ser débil.