lunes, 4 de enero de 2021

Adios a un año muy difícil



La vida no es un continuo retorno de nuestros pasos, como si quisiéramos vivirla de nuevo. Sin embargo es una historia que se va escribiendo poco a poco cada día, y nada ni nadie puede volver a redactarla. Podemos emborronar parte de ella, cerrar la puerta de nuestros recuerdos, pero siempre aparecerán en el fondo de nuestro inconsciente. Es posible recorrer varias veces el mismo camino, realizar el mismo viaje, pero aunque así fuera siempre sería distinto, ni siquiera parecido. Todo puede encontrarse igual: el paisaje, la gente, nuestra predisposición... pero nosotros vamos cambiando porque como en la historia las etapas están en constante evolución, somos vasijas que se van llenando y rellenando. Nos equivocamos cuando buscamos repetir las sensaciones que acompañaron nuestras vivencias.

No es posible recrear tiempos pasados, no es posible hacer copias exactas de dos instantes que se conjugan en diferente plano, tiempo o situación, no es posible detener el agua con nuestras manos, no es posible vivir eternamente en primavera, ni es posible llorar con las mismas lágrimas.
 
Todos tenemos que volver a empezar a lo largo de la vida, no una, sino varias veces y no es fácil, sobre todo cuando ya sabes el terreno de juego que pisas y debemos sortear los obstáculos que aparecen en un nuevo y desconocido panorama. 
No existe un "para siempre" en ninguna faceta de nuestra existencia y hay que pisar fuerte en los escenarios de incertidumbre donde existen muchas incógnitas, sin saber de antemano el resultado final.
Dejamos atrás una pesadilla, un año difícil que pienso hemos perdido todos. Nunca he añorado más el pasado, incluso los momentos duros que siempre he tratado de olvidar. 
Nunca he añorado más los abrazos, la alegría, la familia, los amigos y sobre todo el apoyo de mi madre.
Comienza una nueva etapa que espero sea mejor, más lógica, con más sentido y libertad.
Para mi desde luego forzosamente lo va a ser.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Bendita despedida


Detrás de mi ventana veo pasar las últimas horas de este año, doce meses que se han ido desgranando poco a poco como las uvas de un racimo. Decir adiós nunca me ha gustado, sin embargo hay despedidas que no duelen, que hasta reconfortan y que te quitan un peso de encima. Esta noche sacando el pañuelo como antaño, digo adiós al 2020 sin pena ni gloria y mi recuerdo es para todos los que se han ido,  para los que han luchado salvando vidas poniendo en peligro la suya y reconfortando su soledad.

Como si el cielo compartiera mis penas,
las lágrimas de los ángeles caen en silencio.
Detrás de mi ventana, llorando su ausencia,
mi mirada plena de imágenes distantes.
 
Tengo el corazón encogido en las venas,
y la lluvia cae, sorda a mis confidencias.
Como si el cielo compartiera mis penas,
las lágrimas de los ángeles caen en silencio.
 
 
Feliz y saludable 2021 a todos.





martes, 8 de diciembre de 2020

El poder del amor.




A vosotros, a los que durante catorce años me habéis leído, a todos los que pasaron por aquí en silencio, o dejando su huella con unas amables palabras, a los que ya se fueron, a los que van llegando y a todos en general, mil gracias por vuestro interés y apoyo.
Muchas lunas ya dedicándome a la sanación y desde hace poco invirtiendo mis humildes conocimientos de medicina que a pesar del tiempo y de los avances de la ciencia, son tesoros que jamás se olvidan y se quedan prendidos en la memoria para seguir ayudando siempre.
Maldigo este 2020, ojalá se hubiera saltado el calendario porque es un año perdido, aunque me consta que hemos intentado contener la esperanza de volver a vivir de nuevo, sí, porque esto no es vida para nadie y mucho menos para los que han perdido seres queridos, amigos, trabajo y han sufrido toda clase de desastres económicos, ni tampoco para mí que no he tenido suerte en la salud desde últimos de octubre.
He pasado por el quirófano y aunque parece que el pronóstico no es del todo malo me obligará a vivir bajo la espada de Damocles a partir de ahora. Pido a la vida que me dé fuerza y ánimo porque siempre he dicho que la positividad en todo es lo más importante, pero cuesta afrontar los problemas y ahora más que nunca lo veo claro. A veces un blog puede ser un buen refugio para desahogarse, por ello quiero seguir escribiendo, es una buena terapia aunque puedan venir días que la mente se quede en blanco y se alejen las musas, aunque haya sol por las mañanas y yo solo vea el día nublado, prometo intentarlo. Es lo que deseaba deciros.
El poder del amor es infinito.

Que vuestra Navidad sea hermosa y por encima de todo que os cuidéis mucho.
Bendiciones para todos 

Airblue




lunes, 9 de noviembre de 2020

Hasta pronto.



Amigos: A veces la vida te hace pasar por situaciones inesperadas que llegan a poner a prueba el valor y la resignación de lo que humanamente somos capaces.  Estaré unos días ausente por motivos de salud.  Una amiga les llama "los hombres de verde" cuando tiene que someterse a una intervención. Ahora me toca a mi ponerme en sus manos con la esperanza de salir airosa de esta visita inesperada. En estos momentos  tengo que confesar mi debilidad y entiendo aún más cuánto se aprecia lo que tienes a tu alrededor, el valor tan grande de la salud y la importancia de cuidarla. De momento cuento con la suerte de estar aquí y la confianza de que todo va a salir bien. En estos momentos la fe me acompaña, deseo, necesito que no me deje. Se dice que si se desea mejorar la salud y vivir más años, hay que acostumbrarse a pensar en positivo, pero cuando llega un problema, por pequeño que sea, cuesta, ¡ya lo creo que cuesta!.

Estoy segura que podré seguir construyendo, aunque otros destruyan, sembrando aunque otros pisen la cosecha, dibujaré sonrisas en rostros con lágrimas, transmitiré alivio cuando vea dolor, regalaré motivos de alegría donde solo haya tristeza y levantaré los brazos a los que se han rendido. Porque después de una tormenta, el sol busca siempre la forma de salir y en medio del desierto puede brotar una planta. 


Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría
y mariposas que nos brinden su belleza. 
Pero si algún día, amigo, ves que ya no sigo, no sonrío, o callo, acércate y dame un beso, un abrazo o regálame una sonrisa; con eso será suficiente. 

 RECUERDALO SIEMPRE.

Mientras, seguirá sonando la música de mi admirado Elvis que me sirve de relax.

viernes, 30 de octubre de 2020

Entra noviembre.

¡Escuchad! hay un giro del viento. Apenas puedo asomarme para decir adiós a Octubre, los largos pasillos me encogen el alma, me arrugan la mente y me producen unas ganas tremendas de salir a respirar aires más sanos, libres de impurezas, mascarillas y fanales agobiantes.

¡Escuchad! se oyen golpes en la puerta del otoño, golpes a puño cerrado, es el Comendador que viene raudo a instalarse con siniestros ropajes en el nuevo mes. La apagada voz de Don Juan Tenorio, casi en el olvido, reclama entrar en el gran teatro de la vida.

Noviembre nace entre un cielo de piedra y un suelo cubierto de hojas muertas. Hojas caídas que calzan los árboles al concluir su existencia, recuerdos dolorosos y a menudo una herencia de buenos ejemplos que pueden entibiar nuestro corazón incluso en los momentos de melancolía. Seguimos asomándonos a la ventana del otoño, estación generosa en cambios, donde todavía quedan algunos restos de flores que cada mañana recogen ávidas el pálido fulgor de la última estrella. Árboles desnudos y campos lacios, en los que siguen apareciendo hilachos de rastrojos que añoran los últimos rayos  de sol. Dicen que es un mes melancólico, que ya no hay magia en la naturaleza, la música de los ríos amaina, los pájaros pliegan sus alas y en los valles solo queda la dorada amarillez de los arbustos. Dicen que es un mes triste dedicado especialmente a los difuntos, que huele a crisantemos y los cipreses exhiben su gallardía con el baile del viento. Dicen... dicen tanto, que se olvidan de los vivos, de los que luchan por la existencia sobreviviendo a una fiera desconocida. No nos entristezcamos por las hojas de los árboles que alcanzan el cúlmine de su dorada belleza, para luego morir, ya que solo nos muestran  la conclusión de un ciclo de vida. La Naturaleza ya se ha despojado de su ropaje estival para enfrentarse a los próximos fríos y comienzan a asomarse las primeras nieblas,  mientras que en lo alto de las montañas ya se observan la cimas con un leve cándido manto. Las nubes amenazan sobre el horizonte henchidas de lluvia, hasta que por fin se descarga el agua bienhechora que lava y regenera la madre tierra. Es un mes lleno de fenómenos atmosféricos.

Quiero recordar ahora lo especial que tienen los días de Noviembre. El placer de respirar su ambiente húmedo y la sensación de paz caminando por los parques y las alamedas solitarias. La vista recreándose en las ramas caídas, amontonadas en el suelo, caducas, doradas, pardas, antes vivas y ahora... dormidas en un dulce letargo. Y sus noches llenas de embrujo entrando en un profundo sueño, tiñendo las sombras de un leve vapor de ceniza.
Sólo espero que Noviembre sea luminoso y traiga la sonrisa que algunos han perdido.

"Clamé al cielo, y no me oyó,
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responde el cielo, no yo."

¡Escuchad!, entre los arbustos los duendes traviesos de la lluvia, lanzan con sus deditos helados hojas secas. Y lejos, muy lejos, tan lejos que podría ser un recuerdo, alguien canta.

P D. Adaptación de uno de mis escritos.

lunes, 19 de octubre de 2020

Eterna belleza 2


Quizá no sea el momento idóneo para escribir estas letras, sinceramente tengo pocos ánimos y cada día que pasa se está convirtiendo en una rutina sin aliciente y monótona, pero no quiero dejar el blog, me ha costado catorce años mantenerle y aunque haya muchos que ni se acuerdan de entrar, otros siguen siendo fieles lectores y siempre encuentras gente nueva.

Estamos pasando por un trance desagradable, tratamos de buscar una manera más positiva de ver las cosas, quizá sea conformidad o resignación,  pero viene bien pensar que no todo en la vida es malo, que a pesar de todo la bondad existe, es la única inversión que no falla. En filosofía analizando el comportamiento se suele decir que el ser humano es malo por naturaleza. Muchas teorías lo sostienen. Fue Hobbes el que advirtió que en el estado de naturaleza el hombre no es pacífico, sino más bien “un lobo para el hombre” y por lo tanto se une en sociedad con el único interés de sobrevivir. También Kant defendía esta postura, argumentando que es la razón práctica la que obliga al hombre a renunciar a ese estado de guerra y a buscar la paz en sociedad. Y Freud considera la agresividad como innata en el ser humano y dicta que es la cultura la que debe reprimirla, claro que no es de extrañar porque Sigmund Freud no creía en el ser humano, para él solo somos objetos. Pero siempre me hace pensar en el doctor Jekyll y mister Hyde.
Es cierto que hoy en día, en las sociedades actuales, podemos decir que el mayor enemigo del hombre es el hombre. Somos la única especie que ataca premeditadamente y no por instinto, no se trata de supervivencia ni de defensa propia, nos movemos guiados por intereses egoístas, somos intolerantes y posesivos.
Pero existe gente fantástica, llena de virtudes y bella, muy bella. No hay más remedio que aferrarse a esta teoría para ver la vida de diferente color y buscar siempre el lado bueno y hermoso de todo lo que nos rodea.
Y si no, miremos lo que la vida nos ofrece, veamos la belleza como la marca que suele sonreír con esplendor en la bondad, en la verdad y en el amor que hay en las obras que hacemos.
Busquemos ese lado, ante la realidad que vivimos cuesta un montón ser positivos pero mientras haya salud debemos dejar entrar la luz en nuestros corazones.

Un abrazo a todos.


jueves, 15 de octubre de 2020

Aquí y ahora


Hoy estuve pensando en la mala costumbre que tenemos los seres humanos, de valorar las cosas solamente en su ausencia. Valoramos el dinero cuando nos falta, valoramos el tiempo cuando estamos al final de nuestra etapa, la familia cuando la perdemos, valoramos el frío cuando hace calor, y deseamos que haga calor cuando hace frío. Solamente cuando recibimos un golpe bajo somos conscientes de la importancia del ahora.


Vivimos tiempos difíciles. Nadie imaginaba la sorpresa que traía el 2020. Quizá nunca vuelva la vida a ser como antes pero mientras dure la pandemia no dejemos de disfrutar lo que podamos, soñar subidos en una nube nos está permitido. Mirar el mundo desde las alturas es posible aunque sea soñando y por supuesto contemplar las estrellas. Tiene que ser maravilloso verlas de cerca, no puedo imaginar un cielo sin estrellas. Desde arriba lucen sus galas y gozan del privilegio de tener libertad y hasta su propia música. La noche levanta la tapa del piano y comienza la sinfonía del otoño, al fin y al cabo cuentan con la compañía de grandes como Frédéric Chopin o Ludwig Van Beethoven.
Y en cuanto a colorido en otoño el cielo también se llena de una amplia paleta de amarillos, naranjas y rojos embriagadores.
VelázquezMurillo y otros genios de la pintura se encargan de ello, allí se reúnen  los mejores y más grandes artistas. Otros en cambio más humildes y casi desconocidos, como mi padre, también colaboran dando pinceladas a los astros en uno de los estudios más grandes, donde ondean lienzos dorados cubriendo todo el firmamento. Padre, no te olvides de pintar una azul.

Dicen que vienen meses melancólicos, que ya no hay magia en la naturaleza, la música de los ríos amaina, los pájaros pliegan sus plumas y en los valles solo queda el reflejo de un cielo de piedra. 
A pesar de todo siempre hay belleza, AQUÍ Y AHORA .