jueves, 13 de febrero de 2020

Visita inesperada.




Mientras el viento y la lluvia amenizan una tarde de febrero, sentada en la mesa de un viejo café, de esos que ya van quedando pocos, con historiada barra de mármol, espejos recargados y grandes lámparas retro. Café con olor a madera, refugio de solitarios y sonidos de soul, blues y jazz., alguien no grato se acerca a saludarme.

- ¿Qué tal amiga?, de nuevo nos encontramos. ¿Puedo acompañarte?
- ¡Vaya!, de nuevo tu presencia, pues espero que sea por poco tiempo porque intuyo lo que pretendes, tu táctica es bien conocida por quien sufre tu visita de vez en cuando. Menos mal que eres impasible para muchos, por fortuna saben ignorarte y lidiar tus amenazas.
A veces me gustaría ser tan poderosa como tú, eres fuerte como un roble, tienes habilidad para mantener en alerta al ser más cabal y aprovechas la flaqueza del débil hasta convertirlo en un muñeco de trapo. No me gusta nada compartir tu compañía, eres demasiado persistente, aprovechas las situaciones conflictivas para intentar hundirnos en un profundo agujero del que resulta difícil salir. Pero te olvidas que existe una fuerza potente que nos permite luchar contra tus ataques.
Sabes bien a qué me refiero. ¡Exacto!, se  llama VOLUNTAD.

No quiero que te sientes, pero te invito a una taza de tila, el café no es compatible contigo.



Supongo que ya sabéis quién es esta intrusa que tiene la osadía de venir a mi mesa, para acomodarse primero en la silla y después en la mente sin previo aviso. Su apellido ANSIEDAD y su nombre NEUROSIS. Una emoción humana que es conocida desde hace aproximadamente unos 500 años. Creo que todos hemos experimentado alguna vez su acción perturbadora e inquietante en las difíciles situaciones que nos presenta la vida. Quien haya tenido la suerte de librarse de ella no sabe lo que tiene ganado. Muchos observadores la consideran ya una condición básica de la existencia moderna. Es normal que un individuo sienta ansiedad al enfrentar eventos estresantes cotidianos, si los afronta y los desafía, es probable que pertenezca a ese grupo de personas sin ningún trastorno que manejan y controlan la situación por complicada que sea. Tienen mucha suerte, ¿Cómo lo hacen?, pues usando estrategias tales como la relajación para reducir el estrés y el autocontrol. Sin embargo otros reaccionan al contrario, llegando a perder la atención con dificultad de razonamiento y terminan necesitando ayuda psicológica.

Un trastorno por ansiedad ocurre solo cuando altera el funcionamiento social u ocupacional o produce una angustia significativa.
No es lo mismo estrés que ansiedad. El estrés puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o ansioso.
La ansiedad es un sentimiento de miedo, desasosiego y preocupación. La sintomatología es ya conocida y en cambio uno se pregunta las causas que lo producen. No se sabe exactamente su etiología, aunque se conoce que hay factores que afectan como: Factores genéticos y biológicos. Puede comenzar a cualquier edad y generalmente es más propicio en mujeres.

Escribir sobre la ansiedad con conocimiento de causa, no me resulta complicado. Muchos conocemos perfectamente estos episodios que afectan seriamente a nuestra personalidad y que con la ayuda de esa Voluntad, conseguimos con mucho esfuerzo superar.
Tratemos de escapar de este mal moderno, que es tan viejo como este antiguo café.



- No, "amiga", no me gusta nada tu visita, una cosa es tener voluntad y otra poder. No siempre conseguimos lo que queremos, no siempre nos libramos de tener presa la mente, por eso te ruego que te vayas, la vida es demasiado bonita para desaprovecharla.

Mantener un equilibrio entre cuerpo y mente es importantísimo - Mens sana in corpore sano - de ello depende nuestra calidad de vida.
Y hay algo que no debemos olvidar :


Solo se ha perdido cuando se deja de luchar y por favor, buscad ayuda.


miércoles, 5 de febrero de 2020

Templanza


¿Tienes mal genio? y quién no ¿verdad?. ¿Alguien se ha escapado alguna vez  de un momento de ira?.
Creo que nadie, tal vez porque aceptamos el mal humor como parte de nuestro ego a pesar de que reconocemos que nunca nos lleva a ningún fin útil.


Quizá justificamos el malhumor diciendo cosas como "Es muy humano" o "Si no me desahogo me lo quedaré dentro guardado y se convertirá en una úlcera". El genio ni nos gusta a nosotros y mucho menos a la gente que nos rodea. La ira, que cuando estudiaba se decía que era un pecado capital, (nunca entendí este nombre), no es algo "muy humano", es una especie de gripe psicológica que te incapacita igual que puede hacerlo cualquier enfermedad.
La ira es una reacción que se experimenta cuando falla algo que esperamos, algo con que contamos y toma la forma de rabia, hostilidad, decepción, de agresión contra alguien o de amenaza. No es un vulgar enfado o irritación, es algo peor, es un hábito, una reacción desenfrenada ante la frustración y que de hecho, y reconozco que suena fuerte, la ira profunda es una forma de locura. Se está loco cuando no se puede controlar el propio comportamiento, así pues, cuando estás enfadado y pierdes el control, sufres una cierta locura temporal.


Físicamente puede producir hipertensión, úlceras, urticaria, palpitaciones cardíacas, insomnio, cansancio e incluso enfermedades del sistema circulatorio.
Psicológicamente, la ira acaba con las relaciones afectivas; interfiere en la comunicación; conduce a la culpabilidad y la depresión, y, en general, interfiere con la propia vida. Es verdad que siempre se ha dicho que es más sano expresar el genio que guardarlo, sí, realmente la expresión de la ira es más saludable que su represión, pero todo tiene un límite, lo ideal sería saber controlarse y no sentirla en absoluto.

Como todas las emociones, la ira es el resultado del pensamiento. Sin la menor duda hay que desfogarse y desahogarse, pero de forma no destructiva.  El autocontrol tiene un valor incalculable. Seguramente seguiremos sintiendo rabia, irritación y desilusión, pero jamás llegaríamos a la violencia porque ira y violencia suelen ir ligadas.




Admiro las gentes sosegadas, de buen talante y demasiada paciencia. Personas que ante la provocación se saben controlar evitando así males mayores, ésto no conlleva a que te pierdan el respeto o manipulen, al menos no debería ser así.  Tengo un amigo que suele decir: "En esta vida hay que ser malvado y borde, si no te pisan". No estoy de acuerdo, siempre discrepo con él.

 Sé que es muy difícil enfadarse y reirse al mismo tiempo. La rabia y la risa se excluyen mutuamente, pero tenemos el poder suficiente de escoger entre las dos.

La risa es el rayo de sol del alma y sin sol nada puede crecer ni vivir. Como dijo Winston Churchill:
"Creo fírmemente que no se puede tratar con las cosas más serias de este mundo a menos que uno comprenda las más divertidas".

 En este mundo insensato hay que decidir andar por ahí cargado de ira o desarrollar un sentido del humor que te otorgará uno de los dones más valiosos que existen:
 La risa, que sienta tan bien ...



viernes, 31 de enero de 2020

Un año más.


En una ocasión, un joven mientras me tomaba un café se acercó a la mesa y me preguntó qué se siente cuando uno envejece. Estaba haciendo una encuesta sobre las ayudas a la tercera edad. No me sorprendió la pregunta pero no sé si por mi mirada recelosa o por la cara de sorpresa que puse, se inquietó y trató de suavizar un poco la frase. La pregunta me pareció interesante y le invité a que se sentara antes de responder. 
Fue fácil: para una persona de apenas veinte años cualquiera que supere la cincuentena es ya mayor, así que contesté que hacerse viejo es todo un regalo. Por qué - preguntó - porque cuando llegas a esa etapa eres la persona que quieres ser, sin prejuicios ni trabas, sin obligaciones, sin prisas, con todo el tiempo del mundo para hacer lo que te apetezca, el reloj no tiene hora y se saborean los momentos con una tranquilidad absoluta.

Es verdad que la vida es una caja de sorpresas y que a veces te quita más que te da. A través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de seres queridos,de amigos, por la enfemedad y la impotencia ante el dolor o por ver morir a mis mascotas. El sufrimiento nos da fortaleza y nos hace madurar, a veces demasiado pronto, pero un corazón que no se ha roto es estéril y nunca conocerá la felicidad de ser imperfecto.




Queridos amigos, hoy cumplo un año más. No me importa el paso del tiempo, me importa abrir los ojos cada mañana y seguir contemplando como la vida despierta para colgar el sol y disfrutarlo desde la ventana de la existencia.

viernes, 24 de enero de 2020

Acuarela de recuerdos




Pienso en aguas
escribo vientos
dibujo nubes.

Pinto aires
invento montañas
diseño un horizonte.

Tiño de azul la noche
juego a ser un dios
escapo de mis sombras.

Con mi pincel
matizo tu boca
dejo al final una nube
que cuide mis rayos.

Y si este viaje
me convirtiera en estrella
vagaría en la noche.

Con nocturnos lienzos rojos
con velos de púrpura
para nunca dejar de soñar.


A mí pintor favorito, mi padre.

jueves, 16 de enero de 2020

El General Invierno


Llegó el General Invierno, como mi padre lo llamaba, que meteorológicamente hablando comienza alrededor del 7 de noviembre en el hemisferio norte y el 6 de mayo en el hemisferio sur. Llegó de nuevo el frío, las heladas, la escarcha. Las noches frías de enero en las que la luna tiembla y se arropa con el suave manto que cubre las estrellas.

No, no es agradable el frío gélido, ese que penetra por todos los poros de la piel y te hace estar encogido, que te empaña los cristales de las gafas y te humedece la nariz, el que cala hasta los huesos y entumece los sentidos. Sin embargo todo lo que estimula nuestra vida trayéndonos calor, frío, lluvia, viento, si es breve, es saludable, los cambios meteorológicos son necesarios.

A pesar de que hay gustos para todo, el frío suele traer paz. Las ciudades y los pueblos se arropan en un silencio de mármol, las casas y las estancias se vuelven más acogedoras y en las calles, solo se escucha la melodía que silba el viento. La verdad es que me gusta poner un toque de romanticismo a todo y siempre trato de encontrar el lado bueno de las cosas. El frío conserva, aunque a veces no es fácil soportarlo cuando hasta las palabras se congelan. Soy de tierra fría, muy fría, por eso el invierno me gusta. La cencellada deja un paisaje divino.

Sin embargo existe otro frío peor que el que podemos experimentar físicamente. El frío es la ausencia de calor en el cuerpo. El frío literal se puede apaciguar con un abrigo, una sopa, té caliente, un buen sistema de calefacción o la acogedora llama de una chimenea. Pero... ¿cómo se puede abrigar un corazón solitario, qué se puede hacer cuando este corazón sufre una gran pérdida o ausencia, cuando no hay nadie alrededor que pueda brindarle apoyo, ni siquiera un abrazo para calentar un espíritu que está aterido?.


Tal vez alguna decepción del pasado, hizo que permanecieras largo tiempo soportando la nieve de la soledad, sin ningún tipo de cobijo. Posiblemente entregáste tu corazón a quien no lo merecía, alguien jugó con tus sentimientos y desestabilizó tus emociones. Puede que te hayas sentido engañado por confiar en alguien que te ha fallado y puedes también estar atravesando una fuerte tormenta de nieve, una avalancha de tristezas y decepciones. Entonces ocurre lo inevitable, se forma una gran bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande, te atrapa y quedas envuelto en ella. 
Esa avalancha puede ser un sentimiento de culpa, los complejos e inseguridades que no te dejan vivir tranquilo. Tal vez estás esperando que alguien venga a rescatarte y esa ayuda nunca llega, sientes que estás en la recta final y pierdes la esperanza de que una mano te alcance y te levante.  Puede suceder que resbales en toda esa nieve fría que te rodea, y te quedes en espera de alguien que te acoja. El color blanco de la nieve representa la soledad de tu alma, el frío ha entumecido todo en ti y vives porque sin duda tu corazón late, pero hace mucho tiempo que caminas por esos senderos helados.



Hay un invierno en nuestro interior muy difícil de combatir. Cuando crees ser un fracasado, cuando deseas que otro viva la vida que a ti te ha tocado vivir y con la que nunca estás conforme.  Seguro que has visto a muchas personas montadas sobre un trineo, patinando o conduciendo cerca de donde estás tú y no se han detenido a curar las heridas que el frío te ha dejado. Es más, puede que estés delirando, con escalofríos, con una fiebre interna a punto de brotar porque la injusticia, la incomprensión, la soledad y tantas incongruencias te han dejado completamente helado.

¡Qué crudo es este invierno!.
Sí, este es el auténtico frío, el peor, el que todos alguna vez hemos tenido que combatir y que solo sería suficiente una taza de amor para poder aliviarlo.

Os deseo un buen invierno con mucha salud por encima de todo.




jueves, 2 de enero de 2020

Aquellos juegos



Un día dejé de jugar, me di cuenta de que había crecido y empezaban a interesarme las cosas propias de la pubertad, estaba entrando en una época extraña llena de cambios y ya no me apetecía saltar a la comba, ni hacer filigranas con la goma elástica.
Hace poco paseando una tarde por el centro de Madrid, entré en una conocida librería y buscando en las ofertas encontré un libro que trataba precísamente de los juegos de la niñez, una recopilación llena de nostalgia que me llevó a mis años de niña porque retrataba el entretenimiento y la diversión que muchos de nosotros seguro que hemos disfrutado.

La infancia es la edad dorada del juego, nunca es tarde para volver a jugar. Ortega y Gasset decía que “el juego es un divertimento en el sentido de que es la otra versión de la realidad donde el sujeto encuentra el placer que no encuentra en la realidad...”
Toda civilización nace, crece y evoluciona según los acontecimientos que se desarrollan en ella y su población se va adaptando a ellos deforma diversa.
Dentro de esta adaptación aparecen leyendas, tradiciones y juegos que no son producto del azar sino una respuesta de la población a los cambios que se producen en su contexto geográfico, socioeconómico y cultural; unos cambios que afectan además de forma diferente a hombres y mujeres.

En este contexto debemos situar los juegos tradicionales, los cuales han ido evolucionando, al tiempo que se transformaba la sociedad cambiando así su finalidad y su significación.
Los cambios sociales se producen a un ritmo vertiginoso. Nuevas formas de entender el ocio ocupan el lugar de las tradicionales. Las continuas transformaciones de la sociedad, la entrada en el mercado de nuevos juguetes, el peso de la televisión como el medio lúdico por excelencia, la presencia constante de videojuegos y las actuales formas de ocio sedentarias, ha tenido como consecuencia el olvido y la pérdida de juegos tradicionales, los cuales nos obligaban a ejercer nuestra imaginación manteniéndola despierta.
En los años 40, 50 y 60 que apenas circulaban coches*ķse jugaba en la calle, juegos como los "alfileres", el aro, los bolos, el burro, las canicas, las chapas, las chinas, la comba, el corro, contar cuentos, las cuatro esquinas, los disfraces, las disparates, el escondite, la goma, la gallinita ciega, el látigo, las muñecas, el pañuelo, la pelota, la peonza, las prendas, pídola, los recortables, las tabas, tres navíos en el mar, veo, veo, los zancos, la zapatilla por detrás, ¡uf cuántos!... ¿quién no los recuerda o al menos ha oído hablar de ellos?.
A continuación expongo algunos de los más conocidos:

LOS BONIS, ALFILERES DE COLORES.

~ Cada participante deposita el mismo número de alfileres sobre una superficie lisa. Con el dedo se lanza uno de los alfileres sobre los demás, y si queda ‘cruzado’ sobre otros, los gana. En este caso, era costumbre doblar la punta de los alfileres para dificultar el movimiento. Las propias niñas fabricaban los acericos con papel de periódico, doblándolo en diferentes formas. Siempre había colores que estaban mejor considerados y se disputaban más. Yo recuerdo haber tenido uno en forma de corazón cuajadito de ellos.

EL ARO.



Se jugaba en el exterior todo el año y tenía dos partes: el aro y una vara de metal. Consiste en hacer rodar por el suelo un aro ayudándose de una vara de metal llamada guía, en la cual uno de sus extremos tiene forma de arco con la que sujeta el mayor. Tras trazar un recorrido se pueden hacer carreras para ver quién rueda más deprisa el aro y también quién es capaz de hacerlo rodar durante más tiempo sin que se caiga.

LOS BOLOS.

Una bola de madera y nueve bolos. El juego consiste en derribar el mayor número de bolos. Se colocan los nueve bolos en tres filas de tres. A cierta distancia, se traza una raya que hace las veces de línea de salida. Tras esta raya se sitúan las/los jugadoras/es. Cada participante tiene tres lanzamientos. Cada bolo derribado se contabiliza con un punto. Si se derriban todos los bolos, es lo que se conoce como ‘pleno’, por lo que quien lanza tiene derecho a un turno extra y a cinco puntos adicionales. Gana quien alcance la puntuación previamente acordada entre las jugadoras y los jugadores.

LAS CANICAS, EL GUÁ, LAS BOLAS.
   
Se dibuja en la tierra un círculo de un metro o metro y medio de diámetro en el que se depositan las canicas. Desde una distancia pactada con anterioridad, por turno, se lanza una canica con el objetivo de sacar del círculo las de las/los compañeras/os. Si la canica que se utilizaba para lanzar quedaba en el interior del círculo, se perdía. Las niñas no solíamos jugar a las canicas. Yo sí, con mi hermano y sus amigos, ellos me enseñaron y llegué a hacerlo bastante bien, bueno... eso decían.

LAS CHAPAS.


El material era las chapas de las botellas. Tradicionalmente se han considerado las chapas como un juego de chicos aunque muchas de nosotras hemos jugado con nuestros hermanos, las decorábamos con las caras de futbolistas o de ciclistas que recortábamos del periódico.

LA COMBA, LA CUERDA, LA SOGA, EL SALTADOR

La cuerda es el elemento fundamental que acompaña al juego. Debe ser de una longitud y una consistencia que la hagan manejable para moverla, y será sostenida por una niña o niño en cada uno de sus extremos, aunque en ocasiones también puede ser una niña o niño solo, haciendo uso de un saltador, que es una cuerda más corta con una empuñadura de madera o de plástico. Había variedades, cuando el movimiento es de balanceo –a ras de suelo y de un lado a otro–, se denomina ‘la barca’. Otra modalidad son ‘los dubles’, donde se salta a un ritmo frenético.

LAS COMIDITAS, CACHARRITOS, COCINITAS.


Se levantaba un fogón con los materiales que se encontraban a mano: ladrillos, cajas de zapatos, cajas de medicinas, etc. Las niñas sacaban sus cacharritos y realizaban todo tipo de mejunjes mezclando agua con arena, yeso rayado, etc. La “comida”, en ocasiones, era cuando menos catada por las jugadoras. En un principio fueron de barro, después se fabricaron en aluminio y al final el plástico convirtió lo tradicional en más duradero.

LOS HILOS, LOS NUDOS, LAS CUNITAS.


En este juego se utiliza una cuerda atada en los extremos y cogida entre las manos. Los dedos se van entrelazando con ella. Formada la primera figura básica, la o el siguiente jugador coge la cuerda en determinados puntos, pasando ésta a sus manos, y creando en esta ocasión otra figura distinta, y así sucesivamente. La precisión a la hora de coger la cuerda es importante, porque si no se hace de modo correcto la cuerda se lìa y es imposible seguir el juego, por lo que la jugadora o el jugador que ha fallado, perderá. Según la maña, se podía conseguir movimiento con las figuras. Estas figuras recibían cada una un nombre: bigotes de gato, la cama, las tijeras, etc. Curioso juego que requería mucha habilidad.

EL DIÁBOLO.


Un diábolo son dos conos unidos por la parte más estrecha, que se bailan en este punto sobre una cuerda unida en sus dos extremos a dos varillas de madera. El diábolo es impulsado por la fuerza que se ejerce sobre las dos varillas. Antes de lanzarlo, deberá deslizarse varias veces por la cuerda para que adquiera fuerza y velocidad; a continuación se lanza enérgicamente y, cuando vaya descendiendo, habrá que cogerlo sirviéndose del cordel. Esta operación resulta más fácil si la cuerda se coloca de forma inclinada con respecto al diábolo,  de otro modo éste rebotaría al no poder deslizarse. Gana quien más tiempo y más alto haga bailar el diábolo.
Os confieso que no lograba mantenerlo bailando ni tres minutos...

LA PEONZA


Existen diferentes formas de jugar a la peonza. Lo fundamental es saber hacerla bailar, para lo cual hay que anudar fuertemente el cordel  y lanzarla con un golpe seco. Entonces, se juega a ver quién la hace bailar por más tiempo, se puede hacer las figuras más atrevidas, cómo pasarse la peonza de mano a mano sin que pare de girar, etc.  

LOS RECORTABLES.


Con lápiz y papel o figurines sacados de revistas, se hacían los recortables. El juego consistía en recortar figuras de niños o niñas o de hombres y mujeres y hacerles vestiditos de papel que se acompañaban de pequeñas solapas para unirlas al cuerpo. Era uno de mis entretenimientos preferido.


Los juegos tradicionales han pasado de generación en generación, los disparates, el pañuelo, Antón Pirulero... yo no sé si los niños de ahora los conocen al menos de oídas, pero está claro que los han cambiado por las consolas, los videojuegos o el móvil, la tecnología avanza y la imaginación se queda obsoleta.

Se me había olvidado ya y hoy he vuelto a jugar.

¿Y tú, a qué jugabas de pequeño?. —

Disculpad mi extensión. 

sábado, 28 de diciembre de 2019

Feliz entrada y salida de año.


 

De nuevo a las puertas de otro fin de año.
Quedan muy pocas horas para que el reloj marque las doce últimas campanadas dando entrada al nuevo 2020 y todos nos deseamos lo mejor entre risas, abrazos y brindis. En el fondo todos pensamos lo mismo, cómo será, qué sorpresas nos reservará, si será bueno o malo. Y siempre hacemos un balance del que acaba de finalizar. Yo no puedo deciros que ha sido positivo, no, menos mal que al final se ha abierto una luz y unos ojos azules heredados de mi padre, empiezan a brillar.
En todos los países que más o menos se rigen por una cultura cercana a la occidental, se cierra el año con mucho bullicio y distintas tradiciones, entre ellas (y como no podía ser menos) las referidas a la gastronomía. Así por ejemplo, los italianos inician la ‘notte di Capodanno’ con una cena en la que las lentejas son plato imprescindible porque significan riqueza. Además, después de brindar por el nuevo año, es costumbre tirar la copa por la ventana.
Por su parte, los ciudadanos noruegos toman el tradicional aguardiente o la dorada cerveza acompañada por típicos platos a base de pescado. Para los ingleses, estas señaladas fechas no serían lo mismo sin su christmas pudding, mientras que los franceses hacen un reveillon (cena de Nochevieja) para ‘supercomilones’ en la que se cocinan grandes cantidades de comida. Por otro lado, en Alemania es tradición dejar en el plato algunos restos de lo que se haya cenado hasta después de medianoche, como forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.
Pero nada más saludable que la vieja costumbre española de tomar doce uvas coincidiendo con las doce últimos segundos del año como ‘ritual’ para atraer la suerte. Tan arraigada está esta tradición que cada fin de año son consumidos ni más ni menos que unos 500 millones de uvas, pero... ¿de dónde procede exactamente esta ‘ceremonia gastronómica’?. Pues bien, según la mayoría de las teorías parece ser que todo empezó cuando, en el año 1909, los viticultores cosecharon tal cantidad de uvas que, al no saber qué hacer con el excedente, decidieron repartirlo gratis entre la ciudadanía inventando que su consumo en Nochevieja traería fortuna. Y debió de traer mucha porque, desde aquel año esta tradición se ha seguido celebrando hasta hoy e, incluso, algunos países sudamericanos han empezado también con esta costumbre. 



Brindemos juntos por un venturoso y feliz año 2020 





Hoy colgaré temprano la luna,
cerraré mis ojos,
y de memoria colocaré las estrellas
para que los poetas naveguen en busca de sus musas;
la pondré risueña
para que los poetas siembren flores en los corazones.

Estamparé un lucero en la hamaca de su risa,

un beso de infinito,
para que sueñen los enamorados...

Hoy colgaré la luna en un cielo limpio,

que no haya nubes que le estorben,
y que los suspiros
la vayan elevando
en hilos de prosas, de versos y de sueños.

Hoy colgare la luna

y la bajaré despacio para pintarla de aurora...
la bajaré para ponerla a tus pies.


Cierra los ojos, piensa en todo lo que te hizo sonreír en el año que termina y olvídate de lo demás... Ojalá esas sonrisas se multipliquen por 2020 más.