lunes, 1 de septiembre de 2014

REFLEXIONES DE SEPTIEMBRE

 

Estrenamos mes y para mi septiembre es especial. Aunque todavía el calor aprieta ya va siendo más soportable y los amaneceres más frescos, el verano va preparando el equipaje de salida y el otoño vendrá como siempre saludando con su tradicional colorido y además en este mes ¡me casé!, sí, a finales, hace ya doscientos años me casé.
Y después de un descanso largo o breve, es tiempo de reflexión. Mirar a lo lejos el rojizo color que tiene el cielo cuando cae la tarde, un panorama que nunca te cansa, aunque ya no sea a la orilla del mar, ni en la ladera de la montaña, sino en el mismo café de siempre sentada en la mesa también de siempre, me produce la sensación de bienestar necesaria para poder encontrar la verdadera paz mental y emocional que ando buscando y liberarme de esas adicciones, compulsiones, depresiones, celos, miedos etc…, que todos podemos padecer.

Soy observadora, a veces demasiado y me he dado cuenta de que a medida que aumenta la cantidad de pensamientos aumenta la experiencia negativa sin importar la polaridad de los pensamientos, es decir aunque los pensamientos sean positivos, si es muy rápido el flujo, producen estrés, desesperación, angustia, etc., y que a medida que disminuye el flujo de ellos por minuto, la experiencia es mucho más placentera y relajada, y la sensación de paz y tranquilidad es más fuerte, más sublime.
Quizá no sea fácil de entender, pero parece que para llegar a esa sensación de paz mental y emocional que tanto buscamos, es necesario aprender a disminuir la cantidad de pensamientos por minuto que pasan por la conciencia, que según la psicología son un promedio de 60 mil pensamientos por día en un adulto común. Pero resulta inevitable, el ser humano piensa y no cuenta la cantidad de veces que lo hace.

 
Paz mental y emocional en una vida que pasa demasiado deprisa, vuela más bien y de vez en cuando merece la pena meditar sobre ello y ser conscientes de que corremos sin freno ni medida, que no saboreamos momentos que jamás van a volver, que son irrecuperables, hasta podría decirse que olvidamos que estamos vivos, que seguimos respirando. ¿Será cuestión de falta de tiempo, o es costumbre?. Se dice que hay que hablar pausadamente, comer masticando bien y con calma, buscar un espacio para estar solos, leer o pensar tranquilamente y en una palabra saborear la vida.

La vida, la hermosa vida, la única que tenemos, aunque a veces sea como un dolor agudo y punzante, una espina clavada en el escaparate de nuestros corazones. Me pregunto por qué hay días que el amanecer suele ser más frío que de costumbre, días que sientes ese pinchazo en el alma más fuerte, que sientes un desgarro por un armario vacío, un amigo que se va en silencio o una huella que el tiempo borra. Aún así, la vida es una caja de sorpresas o como dice Tom Hanks en su papel de Forrest Gump "La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar", 
por ello buscar pequeños oasis donde poder recuperar fuerzas forma parte de la existencia.

Debemos estar preparados para cuando nos lleguen esos nubarrones que ocasionan grandes tormentas; la naturaleza de la vida nos enseñará golpeándonos donde más duele. Somos niños asustadizos que ante cualquier pesadumbre no sabemos la mayoría de las veces sobrellevar esta pesadilla, que se adueña de nosotros como un fantasma disfrazado de debilidad humana. Difícil situación cuando se presenta, pero debemos levantarnos heroicamente. Es nuestro preludio de satisfacción, porque no hay caminos con pétalos de rosa para llegar a la cima. A veces pienso que el gran éxito de la vida que todos nosotros anhelamos, solo existe y se alberga en nuestro corazón soñador y él es el que nos da el poder de cambiar tormentas por rayos de sol y heridas por pétalos .

Son reflexiones de septiembre, siempre tratando de encontrar el lado más positivo.
 



La vida es hermosa si haces el esfuerzo por hallar hermosura en ella.



domingo, 24 de agosto de 2014

DONDE ESTÁN MIS ÁNGELES

 

Ella se definía en el perfil de su blog como :
"Alegre, soñadora, amiga de mis amigos y enemiga de nadie. Mi oficio: VIVIR"
Tenía el precioso don de escribir como los ángeles, sus poemas y relatos pudimos disfrutarlos los que por aquel tiempo nos paseábamos por los foros de amistad y después nos lanzamos a la aventura de los blogs.
Nos ha dejado y creo que merece un recuerdo. Os pongo esta bonita poesía que guardo, publicada el 28 de noviembre de 2007.

 
DONDE ESTÁN MIS ÁNGELES


Al caer en la tarde las horas
en la oscura penumbra del sueño,
entre nubes, las hojas se mecen,
los pájaros callan y susurra el viento.


Es la noche, teatro de luces
de estrellas veloces que fingen diseños,
vías lácteas de brumas azules,
y constelaciones de ayeres desiertos.


Cuando veo del cielo los guiños
en las madrugadas de mis desconciertos,
me parece que vuelan legiones,
de místicos ángeles con olor a incienso.


Pero luego, las luces del alba
pálida mortaja que ilumina el cielo,
me recuerdan las viejas verdades,
me despiertan de mis nuevos sueños.

Y mis ojos, perdiendo la infancia
se vuelven más duros, se tornan mas viejos,
donde están mis ángeles...  por qué no los veo...?
Solo quedan las hojas de un árbol
moviéndose al viento.
 

ELISA SAHAGÚN (Ely)






lunes, 11 de agosto de 2014

REMINISCENCIAS



Llevo despierta un buen rato, el calor, ¡ este maldito calor ! , tengo la camiseta húmeda, pegada a la espalda, miro el reloj, las 5,50, madre mía qué pronto, está aún oscuro, ya van alargando las noches. Decido levantarme y salgo a la terraza, parece que corre un poco de brisa, a lo lejos, una tenue línea de luz divide el horizonte separando el cielo del mar. Seguro que el amanecer va a ser precioso. Se me ocurre hacer meditación sentada en el suelo, cierro los ojos y empiezo a recitar los mantras que recuerdo. Mi perro, un precioso Lhasa Apso de suave pelo color champagne, me da un lametazo en la espalda que me desconcentra, ¡ vaya susto!, vuelvo a empezar los mantras, pienso en el calor que debe estar pasando el pobre con su abrigo de lana , me río, nada, no me concentro.

Poco a poco el horizonte se tiñe de rojo y en unos minutos se irá anaranjando. Como un espejo, el mar refleja los colores en la cresta de las olas, las nubes, antes invisibles, ahora moldean su volumen con los tonos del arcoíris. Y como un punto dorado de luz va apareciendo el sol, lentamente, majestuoso, dueño y señor del firmamento y poco a poco su brillo lo va inundando todo, lo transforma todo, lo que antes no era, ahora es, la oscuridad huye, la vida está aquí de nuevo.
Y yo me encuentro ante un amanecer de agosto en el Mediterráneo,  un mes donde solo a estas horas puedes liberarte un poco de la muchedumbre, del gentío, del bullicio de los descapotables y las motos.  Después vendrá  la lucha mañanera para encontrar un trocito de arena en la playa, pero la gente es feliz, las vacaciones cambian el ánimo, al fin y al cabo llevan esperando todo un año para ver el mar y aunque haya que pedir permiso para extender una toalla no les importa, quieren volver a verlo y olvidarse de la rutina de su ciudad. A mí me ocurre lo mismo, pero no, estoy equivocada, este mar no es el que me gusta, este no es el mar que me trae los mejores recuerdos de la infancia. Este es el mar abotargado de agosto y sus aguas templadas me recuerdan a una bañera y la espuma de sus olas a las pompas de jabón. El gentío me abruma y lo peor es que no puedo disfrutar de la belleza de su marco azul.

Bendito mar el de entonces, el de hace unas décadas, lleno de conchas y caracolas, de castillos de arena fina y de preciosas cabriolas donde tantas veces me he mojado los pies.



Recuerdo aquellos versos de Tagore:

Vengo a ti para que me acaricies antes de comenzar el día.
Que tus ojos se posen un momento sobre mis ojos.
Que acuda a mi trabajo sabiendo que me acompañas, amigo mío.
¡ Pon música en mí mientras atravieso el desierto de ruido !
Que el destello de tu amor bese las cumbres de mis pensamientos
y se detenga en el valle de mi vida, donde madura la cosecha.
¿ No has oído sus pasos callados ? Él viene, viene ...siempre vendrá.

Pero no le dejamos, enturbiamos sus aguas, oscurecemos su arena y hasta las gaviotas chillan y no se atreven a soñar.

lunes, 28 de julio de 2014

VOLVER


Vuelvo a casa, como la canción I´m caming home de Tom Jones que suena de fondo. Si se pudiera congelar el tiempo lo haría siempre en los momentos más felices, solución mágica cuando estás deprimido, tienes problemas y recuerdos dolorosos. Lo descongelaría en esas fatídicas ocasiones y sería una terapia maravillosa para el cuerpo y la serenidad que necesita el alma. Empiezo bien la temporada... siempre imaginando sueños imposibles, pero así soy yo y no me importa reconocerlo.
El mes de junio no ha sido fácil y era necesario desconectar.

Después de unos días de descanso por tierras del Norte y lejos del mundanal ruido, en un lugar lleno de encanto, con un paisaje distinto cubierto de un verdor casi divino, un silencio roto tan solo por el sonido de los pájaros y las aguas del río Deva, un sitio privilegiado donde las montañas recogen los problemas y las preocupaciones y las suben al pico más alto para esconderlos en algún lugar del cielo que casi están tocando. Después de unos días en Asturias y en los Picos de Europa donde el mar y la montaña se dan la mano entre nubes, lluvia y un sol radiante, estoy de vuelta dispuesta a la rutina, pero eso sí, mucho más relajada. Y no voy a nombrar par nada el síndrome postvacacional, ese que aparece todos los veranos a la vuelta de las vacaciones y que no entenderé nunca, porque es dichoso aquel que disfruta de un trabajo en los tiempos que corren.




Es curioso como cambia la vida en lugares como el que he visitado. Quizá tanto silencio puede llegar a cansarte, en cambio la tranquilidad que se gana no tiene precio. El ritmo desenfrenado de las grandes urbes estresa al más pausado y sin embargo hasta aqui también puede llegar la rutina. Cuando ya llevas unos días rodeado de naturaleza, hay quien osa echar de menos el ajetreo de las grandes superficies, el trasiego de la gente y hasta el tintineo de los vasos de los bares y terrazas.

La vida rural es tan diferente...  La valoración por lo natural, el retorno a la tierra, revivir costumbres, placeres, colores... es como pintar un cuadro con un pincel que huele a campo, a miel, centeno, trigo, árboles, hojas y cortezas que dan lugar a una amplia gama de verdes, naranja herrumbre, tostados y tierras. Colores con recuerdos, placeres y momentos únicos que te proporcionan el sosiego que muchos necesitamos.



Observando las cimas de aquel lugar tan poco frecuente para mi, sentí la caricia de la libertad, una libertad sin adjetivos que habría que escribir con mayúsculas, al igual que las gentes que la cobijan, allá, muy lejos, en la paz de la montaña.

Lo cierto es que para aquellos que valoran la calidad de vida, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad propia de las zonas rurales, de vez en cuando es un regalo que se acepta con gusto.


 


Porque la vida es como un largo río que nace en las montañas: torrentoso y fuerte cuando comienza, nada lo detiene; rápido y caudaloso cuando desciende; tranquilo en la llanura de la seguridad, casi sin vida en las pendientes de las dificultades, pero cargado de esperanza en su interior hasta que se funde en el mar que lo vio nacer y morir.


 
"Allá donde las casas, y después los árboles y , a continuación, la hierba desaparecen, nace un reino estéril, salvaje y mineral; sin embargo, en su pobreza extrema, en su desnudez total, ofrece una riqueza que no tiene precio: la felicidad que se descubre en los ojos de los que lo frecuentan."

Gaston Rebuffat. Alpinista

 
 




Vuelvo a casa

miércoles, 16 de julio de 2014

EL MAR Y YO

  
 
 
 
Volver a verte, pisar tu fina arena, dejarme mecer por tus aguas entre susurros de viento y azotes de rompeolas. Una vez más vuelvo a mi Cantábrico, me espera la brisa mañanera que seguirá siendo fresca hasta bien entrado el día. Bruma;y brisa se unen en un paraje único con una luz espectacular.
 Me gusta saborear tu soledad, oír el rugido del oleaje y los gritos de las gaviotas en los atardeceres. Contemplar tus lágrimas en los días lluviosos y como la playa se desnuda cuando baja la marea.
 El mar es una canción, una sensación y un millón de colores. El mar es una historia de la que salen miles de historias.
 
Volver a verte es volver a la realidad.
 
Hasta pronto
 
 

martes, 8 de julio de 2014

DETRÁS DE MI VENTANA

 

Detrás de mi ventana…

Como si el cielo compartiera mis dolores,
las lágrimas de los ángeles caen en silencio.
Detrás de mi ventana, lamentando ausencias,
mi mirada derrama imágenes alejadas.
Tengo el corazón pesado,
los males corren por mis venas,
y cae la lluvia de verano sorda a mis confianzas.
Como si el cielo compartiera mis dolores,
las lágrimas de los ángeles caen en silencio.
Detrás de mi ventana...
 cada imagen cuenta una historia.
 
 
Pasará y detrás de mi ventana entrarán los rayos del sol, pronto.

lunes, 30 de junio de 2014

ALCANZANDO UN SUEÑO


El Ejército del Aire español ha cumplido 75 años y de alguna manera me siento obligada a escribir unas letras dedicadas a esos hombres cuya misión es la vigilancia y el control del espacio aéreo de soberanía nacional.
Cuando alguna vez he preguntado por qué volar, la respuesta siempre es la misma: No me siento feliz a menos que haya un poco de aire entre el suelo y yo.

  Más que nada en el mundo,
Juan Salvador Gaviota amaba volar.
Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia,
podremos descubrirnos como criaturas de perfección...
A medida que se hundía,
una voz hueca y extraña resonó en su interior.
             No hay forma de evitarlo. Soy Gaviota.
   Soy limitada por naturaleza.
 
Son palabras de Richard Bach de su libro "Juan Salvador Gaviota"
 
Si estuviese preparada para volar ¿cómo sería mi carta de navegación?, creo que sería un mapa con las grandes metas de mi vida, la trayectoria de mis aspiraciones, la experiencia y una larga lista de proyectos e ilusiones. Si de verdad pudiera volar lo haría primero al lugar más recóndito de mi corazón.  ¿Por qué?, pues para llegar a ese rincón donde se queda dormida una parte de la vida. Esa parte donde todos solemos tener nuestros secretos más íntimos y nuestros deseos inalcanzables . Volaría muy alto para recuperar un sueño, incluso voces, colores, olores y sabores guardados en la memoria.
 

 
Pero no estamos preparados para volar, lo único que podemos hacer es levantar el vuelo con la imaginación y elevar nuestras inquietudes por encima de nuestra más anhelada felicidad.



Aprendí a volar sin necesitar alas.

Con los años me he convertido

en pájaro de los sueños.

Altos, como el cielo.

grandes como el aire, y bellos.

 
 Tú también eras capaz

el aire, el sueño, mis sentimientos...

Y yo, pájaro volando alto,

creí hallar el infinito.

 
A veces sentimos que volar es difícil... lo intentamos con fuerza (aplicamos potencia) pero no nos movemos del sitio.
Quizás sea sólo cuestión de... ¡acordarnos de quitar los calzos!.
Volar es posible. Muchos lastres nos acompañan, muchas ataduras. Muchas fundas olvidadas en nuestros tubos pitot hacen que nos ofrezcan lecturas incorrectas, que intentemos levantar el vuelo a ciegas, que no lleguemos a vislumbrar nuestras posibilidades, que no sepamos que ya hemos alcanzado la velocidad de rotación. Quizás sí estemos preparados y no lo distingamos, no lo veamos.
Entonces haría falta pasar por un simulador y unas clases de pre-vuelo.

Pero ¿y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?.

FELIZ 75 ANIVERSARIO.