viernes, 7 de diciembre de 2018

Viernes en sintonía.



Aprender a apreciar la vida en su esencia sutil es aprender a amarla. La naturaleza nos muestra a menudo el mundo que nos depara. Solo depende de cada uno de nosotros el querer descubrirla.



Combarro, el centro histórico más diminuto de Galicia.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Viernes en sintonía



Mi aporte a la idea de Autodidacta.

¿Por qué se dice que la lluvia 
es triste?, será porque el cielo cambia de color y se viste con un tenue velo grisáceo. O será porque el sol se esconde entre las nubes y deja un ambiente melancólico?









Cordes-sur-ciel, situada al noroeste de la ciudad francesa de Toulouse. Fundada en 1222 en la cumbre de un cerro aislado, conserva la mayor parte de sus edificios medievales. 
La foto se hizo un verano en un día de lluvia.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

El otro otoño




He vuelto a caminar entre cipreses, siempre con ambiente húmedo y encogida por el frío de mi Castilla. He vuelto a contemplar su gallardía, su perfecta hilera que se va perdiendo en el infinito y envidio sus copas que tienen más fácil llegar al cielo. Y en ese silencio entre piedras, la melancolía se convierte en una leve sonrisa, quizá sea porque te sientes vivo o porque has vuelto a dejar una parte de tu corazón prendido en unas flores.

Después tus neuronas empiezan a pensar en la próxima estación, no, no es el invierno, vuelve a ser el otoño, otro otoño diferente y mucho más real, el otoño de la vida, el que se va acercando de puntillas sin apenas darnos cuenta. Unos antes, otros ya y otros después, pero para todos llega.

No sé si pensamos lo suficiente en la vejez, como decía mi padre la palabra anciano no me gusta, el tiempo me ha demostrado que hasta que no se convierte en un problema, preferimos vivir al día y hasta cierto punto es lógico.

Pero la sociedad envejece, un porcentaje alto de la población tiene más de 60 años y la esperanza de vida es de las más altas de Europa. Parece que hemos superado los 83 años y lo que es una buena noticia se transforma también en incertidumbre.


Y aquí está la temida pregunta:


Quién cuidará de nosotros cuando seamos dependientes, cuando necesitemos apoyo porque ya no podamos valernos, quién cuidará de ti, de usted... No, no volvamos el rostro para evadir el tema... La realidad es que hasta nos estamos quedando  sin cuidadores y sólo los que pueden pagar a alguien para que pasee a su familiar, respiran tranquilos. Es curioso porque en las salas de terapia han incorporado una nueva modalidad de síndrome, el de cuidador. Lo padecen personas que viven pendientes de alguien que les necesita día y noche, presos de una circunstancia que, por mucho cariño que haya de por medio no deja de ser un problema agotador.

Hasta hace poco, el cuidado de niños, enfermos y ancianos formaba parte de la vida, de las tareas, de las mujeres de la casa. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo remunerado ha trastocado esa realidad cotidiana; hay comunidades que la tasa de actividad femenina llega al 50% y no me parece una cifra demasiado alta, pero lo cierto es que les queda poco tiempo libre y menos energía. Se intenta, pero cuesta mucho y el resultado es que las mujeres de entre 35 y 55 años padecen tres veces más enfermedades por culpa del estrés que los ejecutivos. Además muchos hombres no están preparados para cuidar a nadie y les suele costar asumir su parte. Desde luego que hay excepciones, pero asear a los ancianos, darles de comer, vigilar que tomen las medicinas, cambiarles las sábanas, escuchar, hablar de gente que no está, cogerles la mano y prepararles la merienda, cosas que antes hacían las hijas o las abuelas jóvenes, no resulta fácil cuando estás sometido a otras obligaciones

Observamos con miedo a nuestros mayores y aturdidos por una responsabilidad que nos sobrepesa, reclamamos ayuda al Estado, que no es capaz de responder con más ayuda social y que sigue confiando en la familia tradicional, la de siempre, la que sacaba las castañas del fuego y se hacía cargo.

España dedica alrededor del 20% del PBI a gasto social, cuando la media en Europa alcanza el 27% y en lugares como Suecia y Finlandia pasa del 3o%. Los europeos, sobre todo los del norte, ya se han hecho a la idea de que serán sus impuestos y no sus familias, los que les asegurarán una vejez digna. La familia media necesita del Estado. Cuidan del abuelo, pero sueñan con avanzar en la lista de espera y conseguir una plaza en una residencia pública y para muchos además esta ayuda es urgente y prioritaria. Los hogares no están preparados para atender las necesidades de pacientes con Alzheimer o cualquier otro tipo de demencia senil.

Tambien es verdad que a lo que la gente aspira es a envejecer en casa, al margen de enfermedades y deterioros extremos, porque se teme que en las residencias, por bien que estén, los ancianos mueren antes, al menos es lo que se oye y que desde luego no está para nada demostrado. Aunque la mayoría prefieren vivir solos, no quieren ser un lastre y se aferran a sus viejos pisos en su barrio de toda la vida, también muchos, los menos, optan por buscar una cama limpia, en un lugar luminoso donde tengan todas las necesidades cubiertas. Sin embargo la mayoría reclaman más ayuda domiciliaria a cargo del Estado y, algo de compañía.

A base de insistir conseguiremos esta ayuda a domicilio, pero ¿dónde encontraremos la compañía?. Me temo que el Estado no nos arreglará este asunto de envejecer bien y que tendremos que buscar una fórmula que nos permita a hombres y mujeres cuidar de los nuestros. Nos quedará menos tiempo para el trabajo y para el ocio, incluso habrá que renunciar a muchas cosas, pero todo sea por una vejez digna y así encontrar una respuesta a esta enorme duda:

Y a ti...¿quién te cuidará?


Entre los arbustos, los duendes traviesos de la lluvia lanzan con sus deditos helados hojas secas como sueños abandonados. Lejos, muy lejos, tan lejos que podría ser un recuerdo, alguien canta.

Es un  poco largo. Perdonad.

martes, 13 de noviembre de 2018

Las aventuras de la princesa calva...



Hoy os dejo un enlace que me gustaría que cuando entréis en él lo hagáis con la ilusión de ¡Voy a hacer algo fantástico! Es importante, es la oportunidad de ayudar a una buena causa. El puñetero cáncer entra en muchas casas y a veces se acurruca en los más pequeños.
Un amigo bloguero pide solidaridad, otro ya ha acudido en su ayuda haciendo publico también en su blog lo mismo que hago yo ahora y me encantaría que lo imitarais, que lo copiarais en vuestros blogs. Hace algún tiempo ya lo hicimos cuando una bloguera amiga nos lo propuso esperando que un amigo pudiera publicar su libro y lo conseguimos entre todos.
Por favor entrar en los enlaces azules, son tres.
Gracias porque sé que esto será un éxito entre todos. Y gracias a ti, querida Ester, el cáncer sigue siendo un mazazo para cualquiera, yo que he trabajado en un hospital infantil, sé lo durísimo que es cuando el paciente es un niño. Resulta incomprensible.

martes, 30 de octubre de 2018

Luz en noviembre



Octubre ha sido un  mes oscuro para mí. He perdido tres personas queridas, un familiar y dos amigos. Los tres jóvenes y seguidos, sin dejarme siquiera un atisbo de alivio para poder al menos tener resignación. Quiero pensar que la muerte es solo una separación física, quiero creer en lo que me han dicho muchas veces, que no se van, que siguen con nosotros en alguna parte, pero siempre dejan un corazón herido y un alma que los llora.

Se oyen golpes en la puerta del otoño, golpes a puño cerrado, es el Comendador que ya está aquí con el nuevo mes. La apagada voz de Don Juan Tenorio, casi en el olvido, reclama entrar en la gran comedia de la vida.

Noviembre nace entre un cielo de piedra y un suelo cubierto de hojas muertas. Hojas caidas que calzan los árboles al concluir su existencia, recuerdos dolorosos y a menudo una herencia de buenos ejemplos que pueden entibiar nuestro corazón incluso en los momentos de melancolía. Seguimos asomándonos a la ventana del otoño, estación generosa en cambios, donde todavía quedan algunos restos de flores que cada mañana recogen ávidas el pálido fulgor de la última estrella. Árboles desnudos y campos lacios, en los que siguen apareciendo hilachos de rastrojos que añoran los últimos rayos  de sol. Dicen que es un mes melancólico, que ya no hay magia en la naturaleza, la música de los ríos amaina, los pájaros pliegan sus plumas y en los valles solo queda la amarillez de los arbustos. Dicen que es un mes triste dedicado especialmente a los difuntos, que huele a crisantemos y aromas de cipreses. Dicen... dicen tanto, que se olvidan de los vivos. No nos entristezcamos por las hojas de los árboles que alcanzan el cúlmine de su dorada belleza, para luego morir, ya que solo nos muestran  la conclusión de un ciclo de vida. La Naturaleza se despoja de su ropaje estival para enfrentarse a los próximos fríos y comienza a asomarse la primera nieve tímida, mientras que en lo alto de las montañas ya se observan la cimas con un cándido manto. Las nubes amenazan sobre el horizonte henchidas de lluvia, hasta que por fin se descarga el agua bienhechora que lava y regenera la naturaleza. Es un mes lleno de fenómenos atmosféricos.

Algo especial tienen los días de Noviembre. El placer de respirar su ambiente húmedo y la sensación de paz caminando por los parques y las alamedas solitarias. La vista se recrea mirando las ramas caídas, amontonadas en el suelo, caducas, doradas, pardas, antes vivas y ahora... dormidas. Y sus noches llenas de magia van entrando en un profundo sueño, tiñendo las sombras de un leve vapor de ceniza.
Sólo espero que Noviembre sea más luminoso y nos traiga la sonrisa que hemos perdido.

Feliz Noviembre a todos.

"Clamé al cielo, y no me oyó,
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responde el cielo, no yo."

lunes, 8 de octubre de 2018

No les juzgues

Qué difícil es comprender la mente humana. Es uno de los grandes enigmas imposibles de descifrar, el gran éxito y el gran fracaso de la psiquiatría. En este gran valle mezcla de lucha, grandeza, miseria, sueños e ilusiones, quién entiende que haya mentes tan complejas que no quieran seguir adelante, que solo piensen en truncar su existencia, sin tener en cuenta que detrás dejan corazones destrozados y completamente deshechos. Nadie puede juzgar al suicida, siempre he pensado que en ese momento tan duro, hay dos vertientes: la valentía necesaria para dar el paso y la cobardía por no querer seguir luchando. Hasta se podría añadir el egoísmo por querer terminar con todo.
Pero quiénes somos para juzgarlos. De lo que no cabe duda es de que son mentes enfermas, débiles y atormentadas.

El otoño suele ser propicio. Hace dos días ha ocurrido en alguien allegado con sorpresa y con un dolor imposible describir.
Qué tremendamente difícil resulta aceptar que una vida termine así.




Vivo, detenida en la orilla de los sueños,
vivo en un instante,
el milagro del tiempo que se aleja y se aleja,
inexorable y eterno.
Desafiando su paso,
invento un mundo de soles y sombras.
Yo vivo en él,
en el furioso viento que silba en los abismos.
Y en ese otro, suave,
que murmura entre las ramas.
Vivo en el trueno que desata la tormenta
y en el destello fugaz de la estrella que cae.
Vivo en la mirada de todas las miradas,
en mi latido y en todos los latidos.
Vivo en la lluvia que derrama
la bóveda del infinito cielo.
En el andar cansado del anciano
y en el correr alegre de los niños.
Me uno a otras vidas
y vuelvo en otras vidas.
Vivo, pero desde ahora
cada día moriré un poco.



lunes, 1 de octubre de 2018

OCTUBRE


Se me mostraron hojas de otoño
cayendo de un árbol, y a continuación vi
un árbol desnudo y sin ninguna hoja.

Entonces oí estas palabras:

No te preocupes. La fuerza vital
está en el interior,
Y a partir de ahora borrará lo nuevo.
Has de saber que lo viejo tiene que morir
para que la vida se renueve.



Aquella noche de octubre salí al jardín entre calor y frío presintiendo el próximo color de la tierra. Encontrarme con ella dilataba mis pupilas, sabía que en la oscuridad se hace visible lo que la luz del día esconde. Tenía claro que los sueños se pasean por nuestro interior despejando todavía más la imaginación y entonces se hacen posibles cosas tan inverosímiles como respirar sin aire, dormir en una hoja o hacer malabares trepando por las veletas de las torres. Hasta es posible ponerse alas mágicas y de un soplo trasladarse a la nube más cercana, allá donde un albañil de ángel trabaja en su andamiaje para mostrarnos que hay otra vida.

Aquella noche dije adiós al verano y me agarré fuerte al árbol, que más que ramas tenía ya hilachos. Pronto estaría rodeado de niebla y no me importó porque me gusta la niebla, cuando es cercana siempre me parece que oculta algún dolor y si es alta, enturbia el ambiente con su bruma blanda y misteriosa regando la tierra con lluvia y no con llanto.
Aquella noche sentí el sabor amargo de no ver el mar, de no subir a la playa para mirar su oleaje verde, las gotas que antes mojaron mi cuerpo ahora salpicarán el manto de Dios.

Entró octubre a pasitos cortos. No te asomes a la ventana con tristeza, el otoño es una segunda primavera en la que cada hoja será una futura flor.
 Es curioso, no duerme nadie en el cielo, hay un panorama de ojos abiertos dándo la bienvenida al cambio de estación y aquí abajo se abren las mentes con deseos de escribir, mientras se saborea un café caliente.


Feliz Otoño
Feliz Octubre