martes, 25 de abril de 2017

Amigos...


Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren este camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, pero a otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todos los llamamos amigos.

Porque en la amistad, los pensamientos, los deseos, las expectativas, nacen sin palabras, y son compartidas con callado gozo. 


Llevo más de tres meses tratando de localizar a un amigo, gran persona conocida por muchos seguidores de su blog por su sencillez  y por las anécdotas que tanto nos han hecho sonreír. Nos felicitó la Navidad en su última entrada y desde entonces nadie ha vuelto a saber nada de él. Me refiero a Manolo,  http://marinosinbarco.blogspot.com.es/ , por el que muchos de vosotros os habéis preocupado y preguntado.
Afortunadamente su hijo se ha puesto en contacto conmigo. Su salud no es buena y ha decidido retirarse a una residencia muy cerca de Sevilla donde su calidad de vida ha mejorado favorablemente.
Estoy segura de que os alegrará saber que está bien. Intentaré animarle todo lo que pueda y que algún día se acerque al ordenador para dejarnos unas palabras.
 Solía decir: "Son las cosas de Manolo".... y también eran nuestras porque las compartía con humor y cariño.

Desde aquí, amigo Manolo, mi más sincero abrazo.

jueves, 20 de abril de 2017

No es poesía, es locura.




Me llaman loca...

Porque cuento las estrellas
en los charcos,
porque planto amapolas 
en la nieve,
porque en primavera
tiño de ocre las hojas,
porque por las calles
bailo al ritmo de bastones,
de ángeles con manos temblorosas
de santos con pies inestables.

Me llaman loca...

Porque brinco con los niños
en el parque,
jugando a ser mariposa
saltando entre los árboles,
volando entre nubes de azúcar
anís,  miel y jarabe.
Porque grito con los jóvenes
en las plazas
escribiendo en mi pancarta
"El amor es lo que importa,
lo de más son ilusiones."

  Me llaman loca...

Porque el dolor es hermoso
cuando une a los hombres,
porque tengo la certeza
de ser amiga de la muerte,
y sonrío a la miseria
llevo ropa con jirones,
y brindo con quien bebe
una copa de razones.


Me llaman loca...

No me importa,
riego amapolas en la nieve,
navego en un mar de perlas,
vendo caramelos de risas
de nata y fresa corazones.

Me llaman loca...

Mis ojos son zafiros,
mis lágrimas de nácar
mis labios suspiros que
del alma blanca brotan.
¿Alguno de vosotros
se apunta a esta locura?.
Tal vez tú me comprendas
tal vez como yo sientas
lo poco que importa la cordura.

Me llaman loca...




El mundo ha conocido locos tan hermosos... De hecho, todos los grandes hombres han sido un poco locos, locos ante los ojos de la masa. Su locura residía en que no eran desgraciados, no sufrían de ansiedad, no temían a la muerte, no se preocupaban de trivialidades. Vivían cada momento con totalidad e intensidad y a causa de ello su vida se convirtió en una flor, estaban llenos de fragancia, amor, risa y hasta salud. Pero esto no lo comprende la gente, no pueden aceptar la idea de que hayas conseguido algo que ellos no lograron. Intentarán por todos los medios convertirte en un cuerdo. Su condena no es más que un esfuerzo por hacerte infeliz, por destruir tu danza, por arrebatarte tu alegría, para tenerte en su rebaño.
Uno tiene que armarse de valor y si los demás dicen que estás loco, disfruta de la idea y diles, "tenéis razón; en este mundo solo la gente cuerda puede ser feliz. Yo he elegido la locura con alegría, felicidad y danza; vosotros habéis elegido la cordura con infelicidad, angustia y preocupación. Nuestros caminos son diferentes. Sed cuerdos y felices; dejadme sola con mi locura y no os preocupéis, yo no me siento dolida. Tanta gente cuerda en el mundo y yo no me siento diferente, ni siquiera ofendida".
Bendita y hermosa locura sufrida en silencio.