martes, 25 de abril de 2017

Amigos...


Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren este camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, pero a otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todos los llamamos amigos.

Porque en la amistad, los pensamientos, los deseos, las expectativas, nacen sin palabras, y son compartidas con callado gozo. 


Llevo más de tres meses tratando de localizar a un amigo, gran persona conocida por muchos seguidores de su blog por su sencillez  y por las anécdotas que tanto nos han hecho sonreír. Nos felicitó la Navidad en su última entrada y desde entonces nadie ha vuelto a saber nada de él. Me refiero a Manolo,  http://marinosinbarco.blogspot.com.es/ , por el que muchos de vosotros os habéis preocupado y preguntado.
Afortunadamente su hijo se ha puesto en contacto conmigo. Su salud no es buena y ha decidido retirarse a una residencia muy cerca de Sevilla donde su calidad de vida ha mejorado favorablemente.
Estoy segura de que os alegrará saber que está bien. Intentaré animarle todo lo que pueda y que algún día se acerque al ordenador para dejarnos unas palabras.
 Solía decir: "Son las cosas de Manolo".... y también eran nuestras porque las compartía con humor y cariño.

Desde aquí, amigo Manolo, mi más sincero abrazo.

jueves, 20 de abril de 2017

No es poesía, es locura.




Me llaman loca...

Porque cuento las estrellas
en los charcos,
porque planto amapolas 
en la nieve,
porque en primavera
tiño de ocre las hojas,
porque por las calles
bailo al ritmo de bastones,
de ángeles con manos temblorosas
de santos con pies inestables.

Me llaman loca...

Porque brinco con los niños
en el parque,
jugando a ser mariposa
saltando entre los árboles,
volando entre nubes de azúcar
anís,  miel y jarabe.
Porque grito con los jóvenes
en las plazas
escribiendo en mi pancarta
"El amor es lo que importa,
lo de más son ilusiones."

  Me llaman loca...

Porque el dolor es hermoso
cuando une a los hombres,
porque tengo la certeza
de ser amiga de la muerte,
y sonrío a la miseria
llevo ropa con jirones,
y brindo con quien bebe
una copa de razones.


Me llaman loca...

No me importa,
riego amapolas en la nieve,
navego en un mar de perlas,
vendo caramelos de risas
de nata y fresa corazones.

Me llaman loca...

Mis ojos son zafiros,
mis lágrimas de nácar
mis labios suspiros que
del alma blanca brotan.
¿Alguno de vosotros
se apunta a esta locura?.
Tal vez tú me comprendas
tal vez como yo sientas
lo poco que importa la cordura.

Me llaman loca...




El mundo ha conocido locos tan hermosos... De hecho, todos los grandes hombres han sido un poco locos, locos ante los ojos de la masa. Su locura residía en que no eran desgraciados, no sufrían de ansiedad, no temían a la muerte, no se preocupaban de trivialidades. Vivían cada momento con totalidad e intensidad y a causa de ello su vida se convirtió en una flor, estaban llenos de fragancia, amor, risa y hasta salud. Pero esto no lo comprende la gente, no pueden aceptar la idea de que hayas conseguido algo que ellos no lograron. Intentarán por todos los medios convertirte en un cuerdo. Su condena no es más que un esfuerzo por hacerte infeliz, por destruir tu danza, por arrebatarte tu alegría, para tenerte en su rebaño.
Uno tiene que armarse de valor y si los demás dicen que estás loco, disfruta de la idea y diles, "tenéis razón; en este mundo solo la gente cuerda puede ser feliz. Yo he elegido la locura con alegría, felicidad y danza; vosotros habéis elegido la cordura con infelicidad, angustia y preocupación. Nuestros caminos son diferentes. Sed cuerdos y felices; dejadme sola con mi locura y no os preocupéis, yo no me siento dolida. Tanta gente cuerda en el mundo y yo no me siento diferente, ni siquiera ofendida".
Bendita y hermosa locura sufrida en silencio.

viernes, 24 de marzo de 2017

Le pedimos a Él.


Cuantas veces le pedimos a Él, cuantas veces solo nos acordamos de Él cuando las nubes de tormenta se reúnen, le pedimos la luz en los días más oscuros, cuando las esperanzas son tenues y cuando nos sentimos solos.
Le hacemos una llamada a Él cuando nadie más nos puede responder,  le pedimos una razón para seguir cuando nuestra copa de la alegría se convierte en una copa de dolor, le pedimos a Él cuando no sabemos seguir nuestro camino.
Cuantas veces nos olvidamos que tenemos su  apoyo y cuantas dudamos de que siempre está, aunque nos cueste confiar y nos cueste aceptarlo.
Cada uno es libre de creer en su existencia, de admitir sus palabras y sus hechos.

Muchas veces me pregunto dónde está Él en medio de tanta tragedia. Dónde encontramos la fuerza interior para soportar los miedos, las enfermedades, los desastres y los ataques terroristas. Demasiadas preguntas sin respuesta. Solo me atrevo a decir que Él era un tipo genial.


 

AIRBLUE

jueves, 16 de marzo de 2017

Extrañas sensaciones

Quedan pocos días para que finalice la estación invernal y ya hay un árbol que nos lo recuerda, el almendro y el pruno o cerezo de jardín. El colorido primero blanco y luego rosa es una delicia para la vista.



Después de un duro invierno debería estar alegre, sin embargo hoy he llorado, sí, necesitaba llorar, el llanto es algo natural, lo mismo que la risa. Lloramos para desahogarnos y al contrario de lo que mucha gente piensa, llorar no es de personas débiles, se puede llorar por infinidad de motivos, rabia, amor, tristeza, alegría ... expresar lo que sientes y mostrar los sentimientos no es de débiles, si no de fuertes, débil es el que esconde lo que siente por miedo o por vergüenza. Hay veces que se llora porque la emoción es tan intensa que no la puedes controlar, eso es llorar de felicidad, cuántas veces lo he experimentado ... las lágrimas de alegría, de emoción, nos aportan la calidez
de un momento o época vividos tan sublimes, que todavía nos hacen vibrar a flor de piel. ¿Por qué no dejar al corazón que se exprese con lágrimas?.
 
Es bueno llorar de felicidad porque:

•Nos acerca a nuestra dimensión más humana y nos hace sentir vivos.
•Nos ancla en el ahora, aunque nos recuerde el pasado pues el llanto sucede aquí y ahora.
•Nos enseña que vale la pena vivir.
•Es una forma peculiar de sonreír.
La risa y el llanto tienen muchas cosas en común, entre ellas, y la más obvia, es que son contagiosos. La risa genera endorfinas, pequeñas proteínas popularmente llamadas de “la felicidad”. Las endorfinas actúan como neurotransmisores aumentando los niveles de células T, (linfocitos T o células T pertenecen al grupo de leucocitos que son conocidos como linfocitos) son los responsables de coordinar la respuesta inmune celular.
Algo similar ocurre con el llanto. Llorar nos hace liberar adrenalina, una hormona que segregamos en situaciones de estrés, y noradrenalina, que actúa como otro neurotransmisor y tiene un efecto contrario al de la adrenalina. Cuando lloramos, eliminamos estas hormonas, lo que produce una sensación de desahogo y tranquilidad, además de eliminar toxinas.



Pues bien, hoy he llorado, de felicidad y a la vez de tristeza. Igual que la rosa despojada de sus pétalos, igual que el árbol que soporta en silencio la carga de sus hojas.

Extrañas sensaciones.

No encuentro el lugar perfecto donde guardar los sentimientos. Camino por calles, subo peldaños, voy soportando los días, las horas y los años, vivo primaveras, otoños e inviernos ... y sigo buscando.

Extrañas mutaciones

Busco una manera de cobijar esos sentimientos, un lugar donde pueda llorar sin tapujos. Es difícil convertir un río en mar y es difícil plasmar el aroma de un jardín en una hoja de papel. Por eso prefiero escribir en el corazón que tiene páginas en blanco; es el papel perfecto donde copiar lo que siento, el lugar ideal para alojar las lágrimas, el ardor de los deseos o el color de los sueños.

Extrañas sensaciones.


domingo, 5 de marzo de 2017

SOLEDAD



Contemplemos el ocaso, o mejor el anochecer. Nada más relajante que el brillo de una estrella y su reflejo en el mar. Cuando la noche se acerca para muchos es un momento agradable, sinónimo de descanso y tranquilidad, en cambio otros cierran las ventanas y la única puerta que pueden abrir es la que conduce a la soledad más absoluta.
Esa soledad que se adueña de todo lo que fue, lo que existe y lo que vendrá.


Pero cómo podría describir esta palabra tan deseada muchas veces y tan impuesta, otras. El caso es que tiene nombre de mujer, es necesaria de vez en cuando, pero es a la vez temida por todos cuando nos vemos sometidos a ella.
 
Y qué entendemos por soledad, ¿se puede decir que a pesar de vivir en una sociedad tan amplia, cada día más unida al progreso, en la que las distancias están superadas por las nuevas tecnologías, que estamos realmente solos?. Sí, porque hay una soledad externa y otra interna, que quizá es la verdadera soledad. Si el hombre es social por naturaleza, por qué nos cuesta tanto sentirnos parte de un todo. Estamos rodeados de compañía y seguimos sintiéndonos solos. Sin embargo necesitamos de ella como válvula de escape de nuestros estados ansiosos y aunque sea muy importante sentirse queridos y encontrar de vez en cuando un punto de apoyo en los demás, es bueno que el hombre esté solo, que temple su estado de ánimo y relaje su espíritu.




Cuando el sonido se rompe y el mundo se calla, nos duele el dolor sordo de la ausencia. La soledad es amarga y dulce a la vez, se bebe en vaso largo y hasta se saborea.. Cuántas veces en esa ausencia acunamos sueños imposibles que nunca llegan... Lo que tengo claro es que la soledad es la única que nos entiende y nunca jamás cuestionará todo aquello que pensemos.


La noche tiene el encanto de la quietud más pacífica y relajante. Mientras el sueño intenta adormecer mis pensamientos, yo trato de sumergirme en las sombras más profundas. El día tiene demasiadas horas estresantes, demasiados minutos agobiantes y por ello necesito vivir la noche con el único fin de dejar la mente libre de tensiones, preocupaciones y ajetreos. Intento sobre todo apartar mis obsesiones, fantasmas que me tienen presa desde hace ya mucho tiempo y que mi exterior nunca muestra, jamás lo ha mostrado porque procuro rechazar los pensamientos que me agobian para no transmitirlos a los que me rodean, ellos no lo entenderían jamás. Por ello aprovecho los momentos de soledad, mi soledad, son beneficiosos y me aferro a ella pensando que no hay soledad triste si de verdad lo deseas. Me suelo preguntar cuánto tiempo tiene que pasar para que una mente llegue a recuperar la estabilidad que necesita. Antes al oír aquella voz, mi alma se llenaba de energía, ahora ya la voz, su dulce voz, quedó anclada entre sonidos sordos, vagando en el aire.
En mis noches solitarias suelo recordar aquellas palabras de aliento que ahora echo tanto de menos.
Eran palabras llenas del calor de una madre.


El silencio no tiene rostro, la soledad lo dibuja recordando. Ni tiene colores, la soledad lo pinta de gris y de sombras.
El silencio no tiene pentagramas, la soledad es toda una sinfonía de lamentos. El silencio tiene un cuerpo frágil, la soledad lo acaricia noche a noche. El silencio canta en verano y primavera, la soledad llora en otoño y en invierno.
 




lunes, 20 de febrero de 2017

Paseando

Febrero, una mañana cualquiera de un día cualquiera. Viento, todavía hay hojas muertas en el suelo arremolinadas a los pies de los árboles y a mi me parece que tiritan de frío. Hace sol, pero es un sol de invierno con ese brillo ficticio que te ciega. Salgo a la calle, llevo tiempo que no puedo respirar como era mi costumbre, problemas repentinos no cesan de acosarme y necesito aire, el de mi ciudad no es precisamente muy puro, pero al menos me permite despejarme.

Caras desconocidas, seres extraños que se posan en el suelo como la prole de loros que está invadiendo muchas zonas verdes. Mejor pasar desapercibida que da sensación de libertad, solo el abuelillo del banco me ha reconocido, siempre viene a tomarse la tensión arterial -"Está hecho un chaval, como siempre. Gracias señorita-". Señorita... suena bien esa palabra, tiempo ha que no la oigo y suena a juventud divina. Juventud que pasa a la velocidad del sonido, sin darnos cuenta de que el tiempo es el único ladrón que nos la puede robar.

Sigo paseando sola y feliz, sin las prisas de siempre, sin mirar el reloj. Alguien está regando un macizo de flores, son hermosas pero parece que lloran con las gotas de agua. No lo parece, es que están llorando, pero por qué? si aunque estén mustias, siguen subiendo el ánimo con tan solo sentir su presencia y nos aumentan la cantidad de endorfinas, las hormonas de la felicidad. Pero es que ellas no lo saben... Algunas nacen en el estiércol y sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable y no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Eso se llama habilidad.
Sigo con mi paseo y ahora me fijo en un grupo de escolares que están saliendo  de clase. Hay un colegio cerca donde empezaron mis hijas. Algunos arrastran un carrito con el material dentro, dicen  que algo ha mejorado el tema de llevar los libros, las mochilas cargadas a la espalda con gran peso han causado muchos problemas de espalda y hombros, el peso produce tracción y presión sobre la musculatura y las articulaciones, debido a la sobrecarga.


Pero según los expertos, las mochilas de ruedas que, cuando salieron al mercado parecían ser una alternativa más adecuada, tampoco son la solución más correcta dado que los niños tiran de ellas, produciendo así un aumento de la curva de atrás y provocando también lesiones de espalda. Entonces cuál es la solución, ¿llevar lo imprescindible,  o dejar material en clase?... no siempre se puede ni es posible.

Está anocheciendo. Si entro a tomar un café me pierdo el espectáculo, así que compro uno de esos conocidos que los ponen cerrados con una pajita y los puedes ir tomando por el camino. Me refiero al espectáculo de las fuentes, me parecen preciosas, ahora además con luz y color. Me quedo un rato mirando cómo cambian,  fuentes luminosas de LED  que emiten luz de diferentes tonos. Habrá opiniones para todos los gustos pero creo que dan alegría a las plazas. Una ciudad si fuentes es una ciudad desnuda. 



Sigo con el paseo. Madrid, como otras urbestiene barrios que casi no han cambiado, calles típicas llenas de tiendecitas que nada tienen que ver con las grandes cadenas y rincones por los que de repente huele a calamares fritos o a bollos recién horneados. Hay lugares que te trasportan al pasado, que trasmiten sonidos olvidados, y que todavía siguen ahí, los cafés retro, por ejemplo, que conservan la misma estructura, por ejemplo el Café Barbieri un café inaugurado el año 1902 situado en la calle Ave María. Todavía hoy podemos contemplar como fue hace más de cien años, con sus divanes rojos y las mesas de mármol, las molduras del techo, sus columnas, espejos en las paredes, un viejo piano, y la musa Erato que parece presidir desde la altura todo lo que allí sucede. 
Suena música de los años sesenta y de los setenta y ¡viene de una gramola!, qué sorpresa, hacía muchísimo tiempo que no veía una funcionando. Muchos las habréis conocido y a los que no, os diré que en estos aparatos se podía escuchar la música que nos negaban en la propia discoteca familiar. Los discos no eran baratos y hacerse con ellos exigía medir muy bien las monedas que tuviéramos en el bolsillo; de hecho, preferíamos gastarnos el dinero en los elepés que en los sencillos, así que algunos temas de moda sólo salían a nuestro encuentro en los bares. De modo que pasar la tarde sentado delante de la gramola, pulsando ese numerito enigmático del disco, verlo luego moviéndose como por control remoto, encajando en la aguja mágicamente, reintegrándose luego a su lugar tras la primera escucha, era un placer que aquella generación disfrutaba y que yo conocí cuando quedaban muy pocas, las que lograron sobrevivir en las barras de los bares.


Ya solo me queda pasar por un puesto donde hacen churros, de esos ambulantes de quita y pon, un día lo abren y otro lo cierran. Hay uno en la plaza que lleva poco tiempo y por tres euros te dan seis, calentitos, recién hechos y si quieres los hay bañados en chocolate. 

  Un día cualquiera de febrero, cuando la sombra del recuerdo te persigue, cuando la única forma que tienes de liberarte de ella es pisar firme el terreno del presente, adaptándote a la época que te ha tocado vivir y girar a diario la rueda de la fortuna esperando disfrutarla con suerte y por encima de todo, con SALUD.

Vuelvo a casa.


 






viernes, 3 de febrero de 2017

Inteligencia emocional


Leo: “Si aprendes a conocer el poder de atracción que tiene la mente podrás lograr muchas cosas que en tu vida pensaste alcanzar, tú mismo puedes atraer con tu pensamiento las buenas y malas vibras, entonces olvídate de pensar en cosas negativas. Concéntrate en todo lo bueno que quieres para ti, quizás te tome un tiempo pero tarde o temprano lo lograrás porque tu mente es un poderoso imán que debes saber utilizarlo para tu beneficio personal”.

Alguien a quien aprecio, me hablaba el otro día de inteligencia emocional, Sara O. Durán  https://saboranisestrella.blogspot.com.es/y me ha parecido un tema interesante.

La inteligencia emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás,  el manejo del estrés o la superación de obstáculos. Ante cualquier acontecimiento que suceda en tu vida, las emociones, tanto positivas como negativas, van a estar ahí, y pueden servirte de ayuda y hacerte feliz o hundirte en el dolor más absoluto, según cómo sea tu capacidad para manejarlas, en una palabra, es importante el conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo nos influyen, la manera en que nuestro estado anímico afecta a nuestro comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles son nuestros puntos débiles.
Las personas con una alta inteligencia emocional no necesariamente tienen menos emociones negativas, sino que, cuando aparecen, saben manejarlas mejor. Tienen una mayor capacidad para identificarlas y saber qué es lo que están sintiendo exactamente y también una alta capacidad para identificar qué sienten los demás. Al identificar y entender mejor las emociones, son capaces de utilizarlas para relacionarse mejor con los demás (empatía), tener más éxito en su trabajo y llevar vidas más satisfactorias.

Son capaces de identificar sus emociones y saber lo que están sintiendo en cada momento y porqué, y darse cuenta de cómo influyen en su comportamiento y en su pensamiento.
- Capaces de controlar sus impulsos, no se dejan llevar fácilmente por estallidos emocionales, saben calmarse a sí mismos cuando sus emociones son especialmente negativas e intensas y saben adaptarse a las circunstancias cambiantes.
- Tienen una alta capacidad para entender las emociones, necesidades y preocupaciones de los demás, saben ponerse en el lugar del otro y entender puntos de vista diferentes a los propios, porque entienden cómo se sienten y pueden actuar en base a ello del mejor modo posible. Por este motivo, ellos se encuentran a gusto a su lado y se sienten comprendidos y respetados. Tienen por tanto una alta capacidad para influir en los demás, comunicarse con claridad, manejar conflictos y trabajar en equipo. Así pues, es frecuente que tengan también una alta inteligencia social.

En general y resumiendo, la inteligencia emocional:
- Ayuda a triunfar en todas aquellas áreas de la vida que implican relacionarse con los demás y favorece el mantenimiento de relaciones más satisfactorias.
- Ayuda a mantener una mejor salud al ser capaces de manejar mejor el estrés y las emociones negativas como la ansiedad, sin dejar que les afecten el exceso o durante demasiado tiempo. El estrés no manejado correctamente puede repercutir negativamente en la salud mental, haciendo que seas más vulnerable a los trastornos de una ansiedad generalizada, que os aseguro es tremendamente dura y la consabida depresión. Además, la persona que no maneja bien sus emociones tiene muchos más altibajos emocionales y cambios de humor que perjudican sus relaciones y su funcionamiento.
- Ayuda a relacionarse mejor con los demás, como ya he dicho, porque una alta inteligencia emocional sirve para entender lo que sienten y como son. Esto les permite comunicarse de manera más efectiva y crear relaciones más profundas, tanto en la vida personal como profesional.

Sara, me queda mucho por aprender.
La verdadera compasión no significa solo sentir el dolor de otra persona, sino estar motivado a eliminarlo".-Daniel Goleman
 
Airblue

martes, 31 de enero de 2017

Uno más...



En cierta ocasión, alguien muy joven mientras me tomaba un café se acercó a la mesa y me preguntó qué se siente cuando uno envejece. Estaba recogiendo opiniones para un trabajo de clase y me sorprendió tánto que casi se me cae la taza de las manos, porque la verdad es que no me considero aún vieja.
Enseguida se percató de mi reacción, se apuró y trató de rectificar la frase al ver la expresión de mi cara. Respondí que me parecía una pregunta interesante y después de reflexionar unos segundos le invité a que se sentara mientras pensaba la respuesta. Fue fácil; para una persona de veinte años cualquiera que sobrepase la cincuentena es ya mayor, así que le dije que hacerse viejo es todo un regalo. Por qué- preguntó- pues porque ahora soy la persona que quiero ser.

Es verdad que la vida es una caja de sorpresas y que a veces te quita más que te da.
A través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de seres queridos, por la enfermedad y el dolor de un niño , o por ver morir a mi mascota. El sufrimiento está comprobado que nos da la fortaleza necesaria y nos hace madurar, a veces demasiado pronto. Un corazón que no se ha roto es estéril y nunca conocerá la felicidad de ser imperfecto


Queridos amigos, hoy cumplo un año más. No me importa el paso del tiempo, me importa sonreir cada mañana y contemplar como la vida despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde la ventana de nuestra existencia.

miércoles, 25 de enero de 2017

Fría noche


Fría noche de enero, solitarias calles en las que el brillo de la escarcha anuncia un amanecer helado. Veo el techo de los coches cubierto con una boina mojada y aún queda algún resquicio de luz en las casas. Tengo derecho a quedarme despierta hasta altas horas de la madrugada, nadie va a marcarme el tiempo de sueño, a nadie le importa si duermo o vigilo, entre otras cosas porque  el silencio del momento me hace sentir bien, mejor de lo que esperaba, teniendo en cuenta hasta donde hoy llega mi pensamiento.
Abro la ventana de mi invierno, la fría ventana de cristales helados, de colores desvanecidos por el tiempo. Son horas de escalofríos y destemplanza, de imágenes color sepia que siguen vivas en el álbum del recuerdo.

Hace frío y me arropo con las sombras de la noche doblando su manto negro y temblando me cobijo al lado de la luna. Una luna abrigada con capa de lana que templa los más mustios sentimientos. Hoy no veo estrellas, el velo de la noche no me deja. Me conformo con mirar la belleza de los sueños.

Fría noche de enero, demasiado fría.


martes, 17 de enero de 2017

MATICES II

 




Pienso en aguas,
escribo vientos,
dibujo nubes.
 
Pinto aires,
invento montañas,
diseño un horizonte.

Tiño de azul la noche,
juego a ser un dios,
dorando las sombras.

Con mi pincel,
matizo tu boca, 
 dibujo rayos y olas.
 
 Entre tinieblas,
bailo descalza,
pisando estrellas.
 
Con nocturnos lienzos rojos,
con velos de púrpura,
con sueños azules y rosas.
 
 
A mi pintor favorito: Mi padre. 
 
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domingo, 8 de enero de 2017

Frío gélido.

 
Qué cierto es que la vida nos pone pruebas de la manera más insospechada, en el momento más inesperado y en fechas tan señaladas del año, como Navidad. Y qué cierto es también que la lucha por la supervivencia y por encima de todo la fe, nos ayuda a no flaquear para sobrellevar la carga con paciencia y esperanza.
Las pequeñas luces de colores que puse en mi árbol apenas han estado encendidas y la estrella en recuerdo de mi querida  madre tampoco ha lucido como de costumbre. He despertado de una pesadilla y de repente me encuentro con un Madrid lleno de hojas caídas que son el recuerdo de un otoño ya caducado y un recién estrenado invierno que ha empezado saludándome con un virus traicionero dando la bienvenida al año.

Llegó el General Invierno, como mi padre lo llamaba, que meteorológicamente hablando comienza alrededor del 7 de noviembre en el hemisferio norte y el 6 de mayo en el hemisferio sur. Llegó de nuevo el frío, las heladas, la escarcha. Las noches frías de enero en las que la luna tiembla y se arropa con el suave manto que cubre las estrellas.

No, no es agradable el frío gélido, ese que penetra por todos los poros de la piel y te hace estar encogido, que te empaña los cristales de las gafas y te humedece la nariz, el que cala hasta los huesos y entumece los sentidos. Sin embargo todo lo que estimula nuestra vida trayéndonos calor, frío, lluvia, viento, si es breve, es saludable, los cambios meteorológicos son necesarios.

A pesar de que hay gustos para todo, el frío suele traer paz. Las ciudades y los pueblos se arropan en el silencio, las casas y las estancias se vuelven acogedoras por el calor de ese silencio y en las calles, solo se escucha la melodía que silba el viento. La verdad es que me gusta poner un toque de romanticismo a todo y siempre trato de encontrar el lado bueno de las cosas. El frío conserva, aunque a veces no es fácil soportarlo cuando hasta las palabras se hielan.

Pero existe otro frío peor que el que podemos experimentar físicamente. El frío es la ausencia de calor en el cuerpo. El frío literal se puede apaciguar con un abrigo, una sopa, té caliente, un buen sistema de calefacción o la acogedora llama de una chimenea. Pero, ¿cómo se puede abrigar un corazón solitario, qué se puede hacer cuándo este corazón sufre una gran pérdida o ausencia, cuando no hay nadie alrededor que pueda brindarle apoyo, ni siquiera un abrazo para calentar un espíritu que está temblando?.


Tal vez alguna decepción del pasado, hizo que permanecieras largo tiempo soportando la nieve de la soledad, sin ningún tipo de abrigo. Posiblemente entregaste tu corazón a quien no lo merecía, alguien jugó con tus sentimientos y desestabilizó tus emociones. Puede que te hayas sentido engañado por confiar en alguien que te ha fallado y puedes también estar atravesando una fuerte tormenta de nieve, una avalancha de tristezas y decepciones. Entonces ocurre lo inevitable, se forma una gran bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande y quedas envuelto en ella. 
Esa avalancha puede ser un sentimiento de culpa, los complejos e inseguridades que no te dejan vivir tranquilo. Tal vez estás esperando que alguien venga a rescatarte y esa ayuda nunca llega, sientes que estás en la recta final y pierdes la esperanza de que una mano te alcance y te levante.  Puede suceder que resbales en toda esa nieve fría que te rodea, y te quedes en espera de alguien que te acoja. El color blanco de la nieve representa la soledad de tu alma, el frío ha entumecido todo en ti y vives porque sin duda tu corazón late, pero hace mucho tiempo que caminas por senderos helados.



Hay un invierno en nuestro interior muy difícil de combatir. Cuando crees ser un fracasado, cuando deseas que otro viva la vida que a ti te ha tocado vivir y con la que nunca estás conforme.  Seguro que has visto a muchas personas montadas sobre un trineo, patinando o conduciendo cerca de donde estás tú y no se han detenido a curar las heridas que el frío te ha dejado. Es más, puede que estés delirando, con escalofríos, con una fiebre interna a punto de brotar porque la injusticia, la incomprensión, la soledad y tantas incongruencias te han dejado completamente aterido.

¡Qué crudo es este invierno!.
Sí, este es el auténtico frío, el peor, el que todos alguna vez hemos tenido que combatir y que solo sería suficiente una taza de amor para poder aliviarlo.