lunes, 7 de agosto de 2017

Océano.

El mar, el océano, no importa el nombre ni el lugar, el mar sigue siendo cómplice de tranquilidad, el alma se serena y el cuerpo se deja abrazar suavemente por su brisa. Solo quien ha vivido cerca del mar conoce la parte dulce de la sal. Sus aguas me saben a lágrimas y su  vaivén todo lo devuelve, especialmente los recuerdos.                                 



El mar es el espejo de nuestros sentimientos. Los más melancólicos se sumergen para luego volver con una imagen menos triste, llena de esperanza, y además nos ofrece el mejor espectáculo de vida detrás de un horizonte infinito e inalcanzable, amenizado con la música de las olas y la magia del color.

Será porque sin agua, no hay vida, o porque el cuerpo humano está compuesto por entre un 65 y un 70 por ciento de agua. Lo cierto es que la inmensidad del océano siempre ha resultado una fuente de inspiración a la hora de escribir, de pintar, cantar o componer.

El mar ha inspirado libros enteros. Uno de los ejemplos más conocidos es “El viejo y el mar”, de Ernest Hemingway. Sin duda, el norteamericano fue un escritor que siempre vivió atraído por la costa.
 
Joaquín Sorolla
 
Pintores, muchos, pero quizá el más representativo sea Joaquín Sorolla. Para él el mar era su paraíso, comienza a pintar al aire libre, dejándose invadir por la luz y el color del Mediterráneo.
Y en el mundo de la poesía, yo citaría “Marinero en tierra”, del español Rafael Alberti. Sus poemas se encuentran, en su totalidad, dedicados al mar y a los marineros. Su añoranza por Cádiz cuando su padre le sacó de allí, inspiró este poema:


El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
 
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?




Marineros. De mi padre.



 

14 comentarios:

  1. El mar es cautivador, fascinante. Y tu entrada es un mar de reflexiones que me hacen emocionar y encontrar ese lado dulce que encierra y que tú le encuentras al vivirlo.
    Un fuerte abrazo de azul de mar, vacacionista. Para que no se lo lleven las olas, te lo dejo sobre la línea del horizonte.

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    1. Ese abrazo azul lo recojo con todo el cariño que tú mereces, Sara.
      Gracias por estar siempre.

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  2. Si, es cierto, los que hemos vivido a la orilla del mar sabemos de lo que hablas, ahora, no vivo tan cerquita, pero tampoco lejos, a tiro de piedra tengo el mar... :)
    Besos y salud

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    1. Suerte que tienes. El Cantábrico no está muy cerca, pero desde Burgos son 173 km y además tengo a mi hermana en Santander, así que aprovecho para ver el mar cuando puedo.
      Salud por encima de todo, amigo.

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  3. La parte dulce de la sal.
    ¡Feliz semana!

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    1. La frase es bonita porque es cierta. En todo lo salado hay que buscar ese ápice de dulzor que puede pasar inadvertido, pero que en el mar es fácil encontrarlo.
      Gracias.

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  4. Soy de secano por eso cada vez que llego al mar me asombra su visión .

    Vengo a visitarte con el perfil de mi nuevo y así aprovecho para prsentartelo . Un abrazo Chelo.

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    1. Al ver el nombre del perfil sabía que eras tú, poeta de
      ojos claros serenos.
      Gracias por venir.

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  5. Hermosa narración sobre el mar. El mar tiene una atracción especial que a casi todos nos encanta.
    Un abrazo.

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    1. Es verdad, no conozco a nadie que no se emocione ante esa maravilla.
      Gracias y un abrazo.

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  6. Inmensa la belleza del bar.
    Lo has descrito muy lindo.

    Un beso.

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  7. Que bonito. precisamente ayer estuve mirando el mar y disfrutando su brisa, su olor y su inmensidad. Saludos! Un placer haberte leído. Buen día!

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  8. Gracias por venir y comentar. Me alegra que te guste.
    Un saludo.

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