Voz de mi hija. . Aline

Voz de mi hija

martes, 26 de noviembre de 2013

ANATOMÍA DE LA RISA

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La risa libera endorfinas y qué son las endorfinas, pues un neurotransmisor cerebral y qué son los neurotransmisores, pues sustancias químicas que conducen los mensajes a distintas zonas de todo el sistema nervioso, entre ellas al cerebro, los nervios y la médula espinal.

La endorfina es el calmante natural que produce nuestro organismo que se libera a través de la medula espinal y del torrente sanguíneo. Cuanto más endorfinas liberemos, más bienestar y mejor nos encontraremos. Tener pensamientos positivos, reír y escuchar música son formas sencillas de aumentar endorfinas.

¿Ya has sonreído hoy?, aunque solo haya sido una mueca, un pequeño gesto que denote ternura, merece la pena. ¡Qué poco me gusta la gente seca! (expresión castellana por excelencia). Hay quien no es propicio a sonreír, parece que si no hay motivo cuesta un montón estirar la comisura de los labios. Se dice que si llevas una sonrisa tendrás amigos y si llevas el ceño fruncido tendrás arrugas.
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Me gusta la gente abierta, que tiende su mano y te da un amistoso abrazo aunque haya pasado un siglo. Es una de las muchas y agradables formas de sonreír aunque a veces la situación no sea muy propicia, el esfuerzo tiene gran mérito.
Una sonrisa llana, franca, honesta y de buen gusto es un gesto universal que no requiere idiomas.

Por eso y porque la vida no es fácil para nadie hay que intentarlo y pese a todo no olvidemos sonreír en lugar de quedarnos inmersos en una nube de soledad, ni en vientos de desesperanza. 
Baila con tus flaquezas y hazle una mueca a la luna para que estrellas mágicas caigan y te den la bienvenida.

 
La vida tiene momentos duros, pero en total perfección con la leyes naturales. Es mejor verlo así.
Después del dolor : La alegría.
Después del llanto: La sonrisa.
Después del desamor: El cariño..


Así que amigo, sonríe hasta que el sol aparezca y brille con ganas en tu vida.


sonríe sin miedo,, porque la risa te brinda alegría.

Ríe con el alma entera, porque la risa te dará vida.

Ríe con todos, pues una risa en grupo fortalece más.

Ríe cuando estés solo, te sentirás acompañado.

Ríe y no llores, que eso duele más .

Ríe para sentirte bien.

Pero nunca te rías de los demás.

SONRÍE .... como los niños.

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Una sonrisa y una flor.

sábado, 16 de noviembre de 2013

MADRID EN OTOÑO



Ahora y aunque ya estemos a mediados lo que impera es escribir sobre noviembre, un mes que lleva colgado el cartel de duelo, de crisantemos y cipreses que se alzan al cielo  envolviendo la voz potente de D. Juan Tenorio.

Hace mucho tiempo que no entraba en el llamado pulmón verde de Madrid, uno de los parques más emblemáticos por los que todos los visitantes pasan y en cambio, los que llevamos no sé ya los años viviendo en esta ciudad y aún teniéndolo muy cerca, nos olvidamos de pasear por sus jardines, de acercarnos a sus fuentes y de respirar algo de frescura entre árboles y prados. Noviembre me ha invitado a visitarlo.
Casi me he sentido extraña cuando esta mañana con una temperatura inusual de veinte grados, me he decidido a entrar con la cámara, cojeando  a ratos por un desgarro que tengo en el menisco, en el  famoso Parque del Retiro madrileño. A pesar de los numerosos puestos de  vendedores ambulantes cubriendo el suelo, de las bicicletas esquivando a los paseantes y los patinadores haciendo toda la clase de piruetas, sigue siendo el mismo de siempre y vestido con traje de otoño aún estaba más elegante.

 
 

 
 
 
 
 
  
Precioso el estanque y el pabellón de Cristal, la Rosaleda y las fuentes rodeadas de petunias,  todo pintado de un tono dorado que la luz solar hacía resaltar de una manera exagerada. He disfrutado con los patos, los cisnes y las ardillas como cuando era niña.

El irremediable paso del tiempo solo nos permite detener el reloj en nuestra imaginación, convirtiendo vivencias en recuerdos. Hoy he vuelto a mis años de estudiante cuando diariamente pasaba a primera hora de la mañana rodeando el Retiro. Las puertas aún no estaban abiertas al público, en aquel tiempo a partir de las ocho de la tarde se cerraban y tan solo cuatro  farolas quedaban encendidas,  eran  normas impuestas por el Ayuntamiento que se mantuvieron unos cuantos años.





Noviembre sigue invitando a reflexionar. En las noches frescas de otoño , suelo sentarme en mi sillón acurrucada y envuelta en una confortable manta y me relaja o más bien me libera escribir lo que me dictan los sentimientos. Reminiscencias de una jovenzuela recién llegada a Madrid, llena de dudas e ilusiones, de noches en vela estudiando anatomía y esperando la carta de mis padres o el paquete que enviaba mi madre con el abrigo para el invierno que se acercaba.
En las noches de noviembre y cuando el cielo está despejado, me gusta mirar las estrellas,  porque Madrid tiene estrellas, aunque haya que buscarlas entre edificios y torres. Todas se asoman, unas vestidas de bruma y otras de brillante satén.





Tiene que ser maravilloso verlas de cerca, no puedo imaginar un cielo sin estrellas. Desde arriba lucen sus galas y gozan del privilegio de tener su propia música. La noche abre el piano y comienza la sinfonía del otoño, al fin y al cabo cuentan con la ayuda de grandes como Frédéric Chopin o Ludwig Van Beethoven.
Y en cuanto a colores, en noviembre el cielo también se llena de amarillos, naranjas y rojos embriagadores. Velázquez, Murillo y otros genios de la pintura se encargan de ello,  cuentan también con  los mejores y más grandes artistas, otros en cambio más humildes y casi desconocidos, como mi padre, también estarán colaborando con su paleta dando pinceladas a las estrellas, en ese estudio majestuoso que es el firmamento.

 

Seguimos asomados a la ventana del otoño, estación generosa en nieblas, donde todavía quedan algunas flores silvestres, que cada mañana recogen el pálido fulgor de la última estrella. Árboles desnudos y campos lacios en los que apenas aparece la yerba, recibiendo apacible el beso de la luna.

Dicen que es un mes melancólico, que ya no hay magia en la naturaleza, la música de los ríos amaina, los pájaros pliegan sus plumas y en los valles solo queda el reflejo de un cielo de piedra. A pesar de todo siempre hay belleza. Feliz noviembre amigos.