Voz de mi hija. . Aline

Voz de mi hija

sábado, 31 de agosto de 2013

FIN DE AGOSTO


Hace calor, sigue haciendo calor, tengo la camiseta mojada, pero qué esperas si estamos en verano. Anuncian que llega la gota fría de finales de agosto que suele acabar con los grandes calores, pero como siempre en muchos lugares seguiremos con temperaturas altas aunque el calor será ya más soportable.
Madrid en agosto y a pesar de la dichosa crisis, se queda vacía.  Aparcar fácilmente en cualquier lado y atravesar la Castellana en pocos minutos son algunos de sus alicientes, el agobio de los atascos se suple con encontrar fácilmente una mesa en cualquiera de las muchas terrazas que tiene la ciudad, como ésta de la Plaza del Dos de Mayo. Cerveza, granizados y horchata, o agua mineral de marca, que dicen que la de grifo ya no es la misma, que no se parece a la de antes, que tiene demasiado cloro, pues bueno en la variedad está el gusto pero a mi la de botella me sabe sosa y es que se recomienda beber la de mineralización débil.


Es verdad que el agua mineral tiene muchos beneficios, contiene calcio, magnesio, sodio, hierro, cloruro, fluoruro, bicarbonato, sulfatos y potasio. Todo ello aprovechable, pero desde luego no adelgaza,  se trata de beber líquidos que nos ayuden a eliminar toxinas y vale cualquiera, desde zumos hasta el agua de la fuente, no por estar embotellada hace milagros.


¿Y el agua del mar?, es conocido que tiene propiedades antibióticas que funcionan muy bien en los procesos de cicatrización.

Nadar o flotar en el mar ayuda a la relajación muscular y gracias a la presencia de yodo también favorece la recuperación de los músculos ante ciertas lesiones.
Desde hace décadas a las personas con problemas o enfermedades respiratorias se les recomendaba respirar brisa marina y darse baños en el mar y es que este tipo de agua favorece mucho nuestros pulmones siendo ideal para acabar con catarros, tos con flema y mejorar dolencias más serias.
 
Quieres sufren de enfermedades reumáticas como la artrosis se ven altamente beneficiados por los baños marinos que disminuyen el dolor en este tipo de padecimientos.
 
Su contenido en magnesio ayuda a calmar la ansiedad por lo que unos cuantos días en la playa es una terapia recomendada para quienes sufren de nerviosismo, estrés o depresión de leve a severa.
 
Los paseos por la playa además ayudan a masajear nuestros pies gracias a la textura y constitución de la arena, la que también podemos usar para exfoliar la piel.

Si vives cerca del mar haz una terapia marina al menos una vez a la semana, durante el verano puedes zambullirte y en los meses de frío simplemente respirar su brisa fresca llena de efectos beneficiosos para tu salud.
 
 
Los que vivimos en el interior nos queda el recuerdo de su brisa y la esperanza de volver pronto a disfrutar de sus delicias.




Notas alegres que suenan junto al baile de unas juguetonas olas y que reproducen al compás, el sonido del mar. Noches tristes que olvidar, cuando miramos tras el cristal de la inmensa ciudad buscando el reflejo del agua, pero está tan lejos que no lo logramos alcanzar. Entonces invade en nosotros la desesperación de salir huyendo, tratando de seguir la brisa del atardecer hasta llegar a alcanzar la deseada orilla de un inmenso y majestuoso mar.

Y agosto se va.




martes, 13 de agosto de 2013

REFLEXIONANDO




Me gustaría cepillar unicornios en el país de las hadas. Coger un manojo de rosas para convertirlas en estrellas y poner un arco iris en el alféizar de mi ventana. Me gustaría, pero solo es posible en los sueños.

En cambio sí puedo decir que todo pasa por alguna razón. Si te dan una nueva oportunidad agárrala fuerte con las manos, si cambia tu vida, deja que cambie, porque nadie dijo que la vida sería fácil, solo prometieron que valdría la pena vivirla. Las cosas no funcionarán a no ser que tú creas en ellas, la fe dicen que mueve montañas y todo es posible si contamos con ella. Todo pasa y todo llega y todo tiene solución cuando uno cuenta con la fuerza de la voluntad.

La vida es un continuo retorno de nuestros pasos, como si quisiéramos vivir de nuevo nuestra historia. Sin embargo ésta se va escribiendo poco a poco en cada suspiro, y nada ni nadie puede volver a redactarla. Podemos emborronar alguna parte, cerrar la puerta de nuestros sentimientos, pero siempre aparecerán en el fondo de nuestro inconsciente. Dicen que es posible recorrer varias veces el mismo camino, realizar el mismo viaje, pero aunque así fuera siempre sería distinto, nunca sería lo mismo. Todo puede encontrarse igual: el paisaje, la gente, nuestra predisposición ... pero nosotros no somos los mismos. Somos una nueva historia, elementos en constante evolución, vasijas que se van llenando y rellenando . Nos equivocamos cuando buscamos repetir las sensaciones que acompañaron nuestros pasos. No es posible recrear tiempos pasados, no es posible hacer copias exactas de dos instantes que se conjugan en diferente tiempo, momento o situación, no es posible detener el agua con nuestras manos, no es posible vivir eternamente en primavera, ni es posible llorar con las mismas lágrimas.






¿Qué más puedo decir? Se lo conté todo a la luna y me robó las palabras.
 
 

lunes, 5 de agosto de 2013

EL CAMINO A LA PAZ







Si alguna vez tu mundo se derrumba,
si mirando el espejo de tu alma,
solo ves arrugas de tristeza,
cicatrices plasmadas por el tiempo,
las venas marcadas por el esfuerzo,
y nubarrones de dolor en tus ojos,
mira firmemente hacia adelante,
todavía te queda el corazón.

¿Oyes cómo late?,
eso es que estás viv@,
sientes, aunque sufras,
ríes, aunque solo pienses en llorar,
brillas, aunque tu estrella se apague,
luchas, aunque no tengas fuerzas,
y lo más importante, tienes siempre unas manos
cuando las necesites.


Se me ha ocurrido escribir estas frases porque después de unos días de relax, muchos de nosotros volvemos a meternos en el angustioso agujero de la rutina y sobre todo los que vivimos en las grandes urbes. El vaivén de la vida deprime, o agota, y como decía mi padre "si alguna vez me pierdo, me encontraréis en sitios tranquilos y si hay mar ya no tengo palabras".

  Óleo de mi padre


La vida rural es tan diferente ... La valoración por lo natural, el retorno a la tierra, revivir costumbres, placeres, colores, es como pintar un cuadro con un pincel que huele a campo, miel, centeno, trigo, árboles, hojas, cortezas que dan lugar a una amplia gama de verdes, naranja herrumbre, tostados y tierras. Colores con recuerdos, placeres y momentos únicos que te proporcionan el sosiego que muchas veces necesitamos.


Picos de Europa
 
 
Observando las cimas de aquel lugar tan poco frecuente para mi, sentí la caricia de la libertad, una libertad sin adjetivos que habría que escribir con mayúsculas, al igual que las gentes que la cobijan, allá, muy lejos, en la paz de la montaña.
Lo cierto es que para aquellos que valoran la calidad de vida, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad propia de las zonas rurales de vez en cuando, es un regalo para el cuerpo y para el alma.

La vida es como un largo río que nace en las montañas: torrentoso y fuerte cuando comienza, nada lo detiene; rápido y caudaloso cuando desciende; tranquilo en la llanura de la seguridad, casi sin vida en las pendientes de las dificultades… pero cargado de esperanza en su interior hasta que se funde en el mar que lo vio nacer y morir.

"Allá donde las casas, y después los árboles y , a continuación, la hierba desaparecen, nace un reino estéril, salvaje y mineral; sin embargo, en su pobreza extrema, en su desnudez total, ofrece una riqueza que no tiene precio: la felicidad que se descubre en los ojos de los que lo frecuentan."

Gaston Rebuffat. Alpinista

sábado, 3 de agosto de 2013

SIEMPRE



 



Huele a rosas todos los tres de agosto.
Huele a flores.
Hay pétalos dorados que alfombran el suelo y que el viento arremolina para escribir con ellos tu nombre.
Es un aroma dulce que percibo y que embriaga

 mi alma.
 

Un cálido olor a rosas, como siempre el día tres de agosto.

 

 

Un acorde de nubes,

suspende sobre el cielo,
hay sonidos de arpa
vibrando entre sus dedos.
 
Zafiros son las estrellas,
reflejos plateados, los luceros
y todo el azul presenta
su belleza, ante el fuego.
 

jueves, 1 de agosto de 2013

BEGIN THE BEGUINE



 Sentada a la orilla del mar en una de mis tardes de ocio, contemplando cómo el sol se hunde lentamente detrás de las montañas y la brisa acariciar el manto de las aguas, me siento verdaderamente bien, en paz conmigo misma. Cabriolas en el aire, sonidos de caracolas de nácar y canciones de sirenas repican en mi corazón. Y es que siempre me han gustado los atardeceres  marinos y cuando se presenta la ocasión procuro aprovechar el poco tiempo que duran.




De pronto, alguien arranca ruidosamente su motora. El escándalo de la máquina rompe al momento todo el encanto y me siento molesta, irritada por el inoportuno personaje incapaz de apreciar como yo, la tranquilidad de la caída del día. Al cabo de unos instantes se aleja el ruido y todo vuelve a la calma.

Entonces me doy cuenta de que mis vacaciones se acaban y que pronto tendré que reemprender el camino de mi ciudad para volver a la rutina de siempre. Me veo otra vez levantándome con el tiempo justo, bebiendo un café a toda velocidad y padeciendo el ruido encantador del tráfico. ¡Ah! pero esta vez  tengo todo el mes de agosto por delante y en Madrid se nota un vacío que resulta agradable, al menos será más llevadera la vuelta.


 
 
Volver  tiene su aliciente después de haber disfrutado de unos días de descanso en los que la temperatura no ha podido ser mejor, volver renovada y fresca. Lo peor ha sido despedirme primero del mar, después de la montaña.





MAR

De azules reflejos, de salados sabores, de conchas y caracolas.

MAR

De aguas danzantes, de barcos, faros y rompeolas.

MAR

Donde se mira la luna y el viento baila con su dulce brisa.

MAR

De bravas aguas que rompe en olas blancas acariciando la arena.

 

El camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas sino con el corazón




El mar se quedó allí, como siempre. Esta vez me despidió sereno y mucho más azul que de costumbre. Me llenó de energía positiva - que buena falta me hace - Vuelvo de nuevo a casa y ahora tendré que mirar al cielo si quiero ver ... un mar de estrellas.