Voz de mi hija. . Aline

Voz de mi hija

sábado, 29 de junio de 2019

El alma se serena



Verano de nuevo. Calor sofocante de bienvenida, pero contentos todos aquellos que esperaban ansiosos el sol, la brisa marina, el dorado de los campos, el descanso y los días de asueto. 
Ya a las puertas de Julio, un mes que desearía que pasase sin pena ni gloria, aunque lo cierto es que de la pena no me libro;  de mi memoria no he logrado borrar una tragedia que sigue empañando mi alma a pesar de los años transcurridos.
Prefiero cualquier estación a ésta, sin embargo reconozco que después de un largo invierno, es un placer asomarse a sus noches. Noches serenas bañadas por aguas  mansas, por la ausencia de tensiones donde el pensamiento puede respirar tranquilidad, aunque el aire caliente casi queme y sobre todo noches en las que se puede meditar. Dejemos entonces que la mente trabaje y se canse porque es la herramienta idónea para equilibrar el cuerpo, está ahí para ser usada en las tareas más importantes, y solo cuando logra completar su misión, podemos decir que estamos en paz. Yo diría que el 80 y 90 por ciento del pensamiento es inútil y repetitivo y teniendo en cuenta su naturaleza disfuncional y a menudo negativa, buena parte de él no se aprovecha y también llega a ser dañino. 

Observa tu mente y te darás cuenta de que es verdad. El parloteo mental produce un serio desgaste de nuestra energía vital. El pensamiento compulsivo es casi una adicción, sientes que no puedes prescindir de él,  porque al fin y al cabo estamos identificados y dependemos de la mente. Creemos que si no pensamos no vivimos: "Cogito ergo sum"-Pienso, luego existo- Se dice que para liberarse hay que vivir el momento presente, olvidar el pasado y no dar importancia al futuro, ésta es la clave de la verdadera liberación, pero no podemos encontrar el momento presente mientras estemos tensos. 



En esta noche de verano no quisiera perder mi capacidad de análisis y discriminación. No me importaría aprender a pensar con más claridad, más enfocada, y por nada del mundo quisiera ser negativa. El don del pensamiento es lo más precioso que tenemos, sin él sólo seríamos otra especie animal, por ello hay que saber usarlo escogiendo solo lo positivo.

Asomarme al cielo del verano para mi es suficiente, buscar caras, pintar luceros o simplemente elevar hasta arriba el más imposible de los deseos. Soñar con aquellos días de mi infancia que fui feliz y que ahora les pongo nombre para no dejar de serlo, para hacer de cada noche de verano un sueño interminable, más allá del alba, hasta que me abrase los pies bajo las estrellas.

En mi balanza tengo dos cargas, el peso de una pérdida y  otro totalmente diferente, el nacimiento de mi segunda hija.
La vida y la muerte jamás podrán equilibrarse.

Feliz Julio a todos.

sábado, 22 de junio de 2019

El vals de las flores.




La primavera está recogiendo su alfombra una vez más, enrollándola como siempre para guardar sus flores entre un manto fresco.
Esta vez voy a pedirle un favor... que no se las lleve todas, que nos deje alguna como recuerdo, unas cuantas petunias, lilas, margaritas... y sobre todo rosas, rojas, blancas y amarillas. 

Primavera... no te lleves las rosas.🌹

Las flores hablan, ya lo he mencionado alguna vez. Esta mañana he salido al parque y el Tulipán me confesó que le gustaría tener una vida más larga, la Rosa liberarse de las espinas, el Clavel quiere un suave perfume y el Azahar un amor infinito. Todo está concentrado en ese silencio verde donde mis amigas las flores tienen su sinfonía. Me he acercado a las rosas y me han contado que están de fiesta.
- ¿De qué fiesta se trata?, del cumpleaños de una de ellas, una muy hermosa que vio la luz del sol un 23 de junio. 
-¿Y a qué especie pertenece, tiene nombre?, claro y es
especial, con un corazón enorme, se llama como tiene que llamarse, ROSA. 

 Buenos días - dijo el Nenúfar - acércate a mí -dijo la Violeta - tengo sabor a miel - sugirió el naranjo- y como estamos de fiesta, bailemos todos juntos el Vals de las Flores, antes de que el verano despierte. 

 A mi hija en su cumpleaños. 

MUCHAS FELICIDADES.  

miércoles, 5 de junio de 2019

Tiempo de cerezas

Querido mes de junio: déjame que me asome a tu ventana y me cuele en el recuerdo, déjame que vuelva a ver aquel jardín lleno de colores, que vuelva a notar el soplo del viento que traía olor a manzanas y sabor a café recién hecho. Que vuelva a sentir la alegría de un diploma y el suave tacto de unas manitas que por primera vez me acariciaron, porque por encima de todo en junio nació mi primera hija.





Me gustan los ventanales amplios, las grandes ventanas que dejan pasar la claridad del día, ventanas de madera que a través de sus cristales te trasladan al jardín sin mover un solo pie, que te dejan disfrutar del sonido de la naturaleza y te permiten escuchar los gritos de las rosas cuando el viento las despeina.
Por ellas se cuelan hacia el interior reflejos extraños, formando colores en espiral en el suelo y en las paredes, ecos que se escapan del más allá y se funden con la tibieza del ambiente. Una sensación plena de libertad donde el paisaje parece correr a lo lejos, una puerta abierta por la que se filtran las notas de una melodía, los silbidos del viento y sentimientos que fluyen en busca del calor del sol, que toman formas confusas, que usan palabras exóticas, que vuelan.


Es tiempo de cerezas. Junio recoge su fruto después de haber teñido de rosa los campos y los huertos. Todavía recuerdo aquellos árboles con las ramas cuajadas de pequeñas bolitas rojas. No era fácil cogerlas, la mayoría estaban demasiado altas y además tenían dueño. Nuestra casa no tenía cerezos, había un membrillo trenzado precioso donde colgaba un botijo de barro con agua fresca, había también grandes ventanas,  y por todas ellas se veía el cielo azul anunciando la llegada del verano. Ventanas que crujían con la lluvia, que llenaban de claridad mi habitación en época de exámenes y por encima de todo, ventanas que en las noches de junio me permitían ver las estrellas.


  

Curioso panorama el de un cielo plateado, seguro que lo has observado infinidad de veces.
Si miras las estrellas, fíjate que siempre hay una que brilla un poquito más. Cierra los ojos entonces y piensa en una cara bonita, en un rostro que hace tiempo que se esconde entre ellas, y seguro que lo vés, porque en el reino de la mente nada es imposible, lo positivo atrae a lo positivo y rechaza lo negativo.


Junio, el mes sexto en que tenemos treinta días de esperanzas y deseos. Que sin quererlo se va la primavera y a las puertas del verano nos ponemos.