Voz de mi hija. . Aline

Voz de mi hija

lunes, 26 de abril de 2021

Extrañas sensaciones.



Qué fácil resulta vivir eludiendo preocupaciones, ponerse las gafas para ver la vida de color de rosa y una venda tupida para protegerse de miserias, tristezas, angustias y demás problemas que están a nuestro lado y preferimos no pensar en ellos.
Se suele decir que "cada palo aguante su vela", pero cómo se puede pasar del dolor humano sin que nos deje huella...
Existen dos mundos muy diferentes, el mundo de la salud y el mundo de la enfermedad. Visitar un centro hospitalario nunca es agradable, pero creo que visitar un centro de enfermos mentales, un psiquiátrico, porque la palabra manicomio me parece tremenda, os aseguro que te deja el alma encogida. La mente es el peor enemigo que tenemos, tiene una fuerza increíble y es capaz de controlar y descontrolar todos los órganos de nuestro cuerpo y sus funciones.
Un desgarro permanece siempre en mi memoria, cuando recuerdo lo que mis ojos vieron siendo todavía una joven en prácticas. Aquel ambiente me producía tal impacto que siempre salía llorando. No obstante son vivencias que terminan fortaleciendo, claro que depende de la persona.

Pues bien, hoy he vuelto a llorar, sí, a veces es necesario llorar, el llanto es algo natural, lo mismo que la risa y al contrario de lo que mucha gente piensa, llorar no es de personas débiles, se puede llorar por infinidad de motivos, rabia, amor, tristeza, alegría... expresar lo que sientes y mostrar los sentimientos no es de débiles, si no de fuertes, débil es el que esconde lo que siente por miedo o por vergüenza. Hay veces que se llora porque la emoción es tan intensa que no la puedes controlar, eso es llorar de felicidad, cuántas veces lo he experimentado... Las lágrimas de alegría, de emoción, nos aportan la calidez de un momento o época vividos tan sublimes, que todavía nos hacen vibrar a flor de piel. Las lágrimas bien lloradas son un don, saberlas derramar comportan ser una alma sensible, noble, vulnerable.

Es bueno llorar de felicidad porque:

•Nos acerca a nuestra dimensión más humana y nos hace sentir vivos.
•Nos ancla en el ahora, aunque nos recuerde el pasado pues el llanto sucede aquí y ahora.
•Nos enseña que vale la pena vivir.
•Es una forma peculiar de sonreír.

 
La risa y el llanto tienen muchas cosas en común, entre ellas, y la más obvia, es que son contagiosas. La risa genera endorfinas, pequeñas proteínas popularmente llamadas de “la felicidad”. Las endorfinas actúan como neurotransmisores aumentando los niveles de células T, (linfocitos T o células T pertenecen al grupo de leucocitos que son conocidos como linfocitos) son los responsables de coordinar la respuesta inmune celular, (más fácil decir aumento de nuestras defensas).
Algo similar ocurre con el llanto. Llorar nos hace liberar adrenalina, una hormona que segregamos en situaciones de estrés, y noradrenalina, que actúa como neurotransmisor y tiene un efecto contrario al de la adrenalina. Cuando lloramos, eliminamos estas hormonas, lo que produce una sensación de desahogo y tranquilidad, además de eliminar toxinas.


Pues bien, hoy he llorado . Igual que la rosa despojada de sus pétalos, igual que el árbol que soporta en silencio la carga de sus hojas.

Extrañas sensaciones.

No encuentro el lugar perfecto donde guardar mis emociones. Camino por calles, subo peldaños, voy soportando los días, las horas y los años, vivo primaveras, otoños e inviernos... y sigo buscando.

Extrañas mutaciones.

Me gusta escuchar el sonido de la lluvia- viajera de un pasado- mirando embelesada la huella de su paso y las ondas perfectas que como lágrimas el agua va dejando, mientras crea pequeños espejos en forma de charcos.

Busco una manera de cobijar estos sentimientos, un lugar donde pueda llorar sin tapujos. Es difícil convertir un río en mar y es difícil plasmar el aroma de un jardín en un cuaderno. Por eso prefiero escribir en el corazón que tiene páginas en blanco; es el papel perfecto donde copiar lo que siento, el lugar ideal para alojar las lágrimas, el ardor de los deseos o el color de los sueños.

Extrañas sensaciones.


lunes, 5 de abril de 2021

Ventana de Abril

Existen álbumes añejos con tapas de cartón, de nácar, otros de piel troquelada, o simplemente de tela deshilachada, donde guardamos las fotografías que son un alivio en el tiempo y una buena medicina para la memoria.

La nostalgia no es buena a veces, puede encogernos el corazón, pero la madurez llama a la puerta demasiado pronto y se presenta dejando atrás una larga estela de vivencias irrepetibles. Quién no ha buscado en el baúl de los recuerdos, como dice la canción...
Cuando las cicatrices que va dejando la vida han dejado surcos profundos y ya hay menos brillo en los ojos, cuando miramos hacia atrás, ponemos en marcha la película y comenzamos a buscar aquel momento que un día nos hizo felices, y es entonces cuando echamos en falta el simple hecho de acariciar una flor, mordisquear una manzana, o volver a recordar aquel  aroma a sal marina y el placer de un leve soplo de brisa.

La memoria no es perfecta, no importa la edad que tengas. Es cierto que algunas personas tienen una memoria increíble. Recuerdan detalles de acontecimientos que hace mucho tiempo tú ni recuerdas, pero la naturaleza no diseñó el cerebro humano para recordar perfectamente todos los instantes de la vida diaria. De la misma manera que borras tus correos electrónicos viejos para darle pasó a otros nuevos, el cerebro elimina de manera rutinaria información innecesaria, dándole pasó a los nuevos y más relevantes.
Por otra parte, los recuerdos no son instantáneas que se toman y se almacenan en su totalidad en un solo lugar del cerebro. Los recuerdos son codificados de manera fragmentada y distribuidos a lo largo de diferentes partes del cerebro; estas piezas diferentes deben volver a ensamblarse cuando recuerdas algo, creando la posibilidad de que reconstruyas la memoria de manera perfecta y es verdad que las fotografías ayudan mucho.




Dicen que soy una soñadora
Sí, pero no soy la única.
Yo solo quisiera volar
entrar despacio en los sueños
danzar con espejismos,
dormir en caracolas
pintar arco iris
y beber el rocío de una hoja.
Cepillar unicornios
jugar dentro de una ola
probar el sabor de las estrellas
y ahogarme en lágrimas de hadas.
Beber el infinito,
recolectar sonrisas
y sumergirme en un suspiro,
bajo el reflejo de la luna.

Ventana de abril, con aroma a lilas y sabor a leche malteada.