Voz de mi hija. . Aline

Voz de mi hija

domingo, 22 de agosto de 2010

Love Me With All Of Your Heart




No sé qué resulta más placentero si ver un amanecer en el mar o quedarse embelesado mirando como se esconde el sol tras un rojizo cielo. No sé... creo que las dos cosas son sublimes, sobre todo para los que como yo no vivimos en la costa. Ya lo dice la canción : "Cuando calienta el sol aquí en la playa siento tu cuerpo vibrar cerca de mí ..."
El mar ... cuántos recuerdos desde que aquella niña con coletas de la mano de mi padre recorría la playa de Laredo, cuántos castillos en la arena y cuántos veranos han pasado ya. No lo sé, no quiero contarlos, no me apetece saberlo, casi es mejor guardarlos entre conchas y caracolas.

Ahora el mar tiene otros sabores bastante más reales. Son sabores de experiencia, de madurez, de algo que se llama aferrarse a la vida para que no se te escape ni un solo minuto de ella.

Ese es mi mar. Qué importa no jugar con las olas como cuando era niña, lo importante es que siga calentando el sol todos los días y seguir vibrando de ilusión y de esperanza.

Azul de mar, olor a algas, aire fresco y espuma que escapa entre mis dedos.
Azul de brisa, azul de mis sueños.


jueves, 12 de agosto de 2010

LO IMPORTANTE ES VOLVER




Me voy de vacaciones. Todos nos merecemos unos días de descanso, pocos o muchos, depende de lo que cada uno pueda o tenga previsto, pero hace falta desconectar de lo rutinario y salir un poquito del entorno. Escapar donde sea posible, da igual campo, mar o ese lugar que tenemos en alguna parte y donde alguien espera darnos un abrazo. Unos días, solo unos días donde al asomarse a la ventana la vista se deleite con un paisaje diferente, un acantilado, un puesto de flores o un pequeño arbolillo levantado entre la casi seca hierba de agosto.

 




Hay algunos amigos que me faltan, les echo de menos, ojalá que a mi vuelta tenga la suerte de encontrarlos de nuevo en este humilde rincón. Mi rincón de sueños azules.



Para ellos y para todos va esta bonita reflexión:


"Fui a la clínica de la Vida para hacerme una revisión de rutina y encontré que mi salud se había resentido, que estaba enferma.


Cuando la Vida me tomó la presión, vio que estaba bajo de ternura.
Al medirme la temperatura, el termómetro registró 40º de ansiedad.
Me hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba abrazos de amor ...



Pasé luego a la ortopedia, ya que no podía caminar al lado de mis hijos y tampoco podía dar un abrazo fraternal porque me había endurecido.
También me encontró miopía, ya que no podía ver más allá de las cosas negativas de mi prójimo.
Cuando me quejé de sordera, me diagnosticó que había dejado de escuchar a los que estaban a mi lado todo el día.
Hoy me he hecho un chequeo, y prometo que al salir de esta clínica cumpliré la pauta recomendada y tomaré solo medicamentos naturales:
Al levantarme, beber un vaso de agradecimiento.


Al llegar al trabajo, tomar una cucharada de paz.


A cada hora, ingerir un comprimido de paciencia y una tacita de humanidad.





Al llegar a casa, inyectarme una dosis de amor.





Y antes de acostarme, tomar dos cápsulas de conciencia tranquila.





Al salir de la clínica me fijé en el eslogan que tenían a la entrada:



"Vive siempre al máximo, el amor que te presenta la Vida."




Las fotografías son pinturas del artista italiano Pino Daeni.

miércoles, 4 de agosto de 2010

EL EFECTO PLACEBO




La mente tiene un poder mucho más grande de lo que creemos, tiene el poder de auto curación de enfermedades. El catedrático de la Universidad de Málaga (UMA) Pedro Fernández-Llebrez del Rey, participó en los Cursos de Verano de la UMA en Ronda con una ponencia titulada "Las células siempre responden a nuestras percepciones".
El experto puso el acento en el poder autocurativo de la mente. El efecto placebo demuestra que las personas somos capaces de curar enfermedades físicas como un dolor de rodilla, por ejemplo, que parece no tener nada que ver con la mente y el espíritu, pero efectivamente, así es.
Somos responsables de nuestro propio bienestar en una medida mucho mayor de la que creemos.

El ejemplo clásico es el del estudiante que tiene exámenes y le sale una llaga en la boca, cualquier estado de estrés produce una represión inmunológica que conlleva una acentuación de enfermedades, la gente optimista tiene opciones de vivir una vida más larga y sana que las personas con tendencia a la tristeza. Éstas, según este experto, tenderán a enfermar más: "Uno se puede morir de pena o puede vivir de alegría, estar de buen humor beneficia la curación de enfermedades".






¿Qué es el efecto placebo?




Pongamos un caso ficticio, el del paciente X. Varias veces al día, durante varios días, se le provoca dolor, que se controla con dosis de morfina hasta el último día del experimento. Esas 24 horas, sin que el señor X lo sepa, la morfina se sustituye por una solución salina absolutamente inocua. Parece increíble, pero dicha solución tiene el mismo efecto que la morfina y el dolor desaparece.


Todo está en tu mente. Con ella eres capaz de conseguir prácticamente todo lo que te propongas. Y cuando caes enferm@, es ella quien tiene la llave para curarte. O al menos, una parte importante de responsabilidad sí que recae en la mente. Pero, a todo esto, ¿qué es el efecto placebo?, ¿qué tiene que ver éste con la mente?

Pues tiene mucho que ver. En pocas palabras, podemos definir el efecto placebo como un fenómeno por medio del cual un paciente que se toma un medicamento “sin” medicina mejora en su enfermedad, o incluso llega a curarse. Es decir, que cuando te tomas una sustancia placebo, que no tiene nada y que es inocua, mejoras en tu supuesta enfermedad, pese a que no has ingerido “medicina” alguna como tal.

Con ésto se pone de manifiesto la importancia de la mente. Es la mente la que juega un papel determinante a la hora de salir de cualquier enfermedad. De hecho, hay expertos que dicen que cuando una sustancia placebo hace que “mejore” un paciente, lo que está pasando es que esta sustancia activa estimula una parte del cerebro, que daría como resultado la mejora sintomática del proceso que tiene el enfermo en cuestión. Pero ojo, también puede ser que el supuesto enfermo no esté enfermo, y por eso se “cure” con el placebo. Esta idea es importante.
El uso más habitual del efecto placebo es en los ensayos clínicos. En éstos, se le da un medicamento de “verdad” a un grupo, y a otro se le da el citado placebo. Después se comparan los resultados para ver si hay diferencias significativas entre la respuesta de ambos grupos a los distintos tratamientos.

Es decir, el placebo es biológicamente inactivo, pero lo realmente curioso es que pese a ser una sustancia ineficaz e inocua, puede producir tanto efectos fisiológicos como psicológicos. Hay personas hipocondríacas a las que el placebo les vendría muy bien, ¿o no?.










El placebo es una sustancia que carece de actividad farmacológica, pero cuando quienes la reciben creen que se trata de un medicamento puede producir efectos similares a este último.Los placebos se usan regularmente en los ensayos clínicos de nuevas drogas. El mecanismo por el que ejercen su efecto es todavía muy poco conocido.


La palabra placebo, derivada del verbo latino placere, que significa complacer, se usaba en la Edad Media para designar los lamentos que proferían las plañideras profesionales en ocasión del funeral de alguna persona. En el siglo XVIII, el término fue definido en un diccionario médico como medicamento común y, en una edición posterior, como algo que simula ser un medicamento. En la actualidad, los propios especialistas reconocen la dificultad que representa definir qué es un placebo.


La Real Academia Española lo considera una sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción.
Aunque los placebos suelen ser sustancias suministradas como medicamentos, también se usa el término para referirse a intervenciones quirúrgicas, brazaletes metálicos, palabras, gestos o el contacto físico recibido por los pacientes .



Píldoras de azúcar, inyecciones de nada - estudios demuestran que, más a menudo de lo que esperas- los placebos realmente funcionan.



Las bayas de Goji, por ejemplo, últimamente tan conocidas e introducidas en el mercado por sus propiedades antioxidantes y multitud de "super efectos positivos", el elixir de la juventud, etc, etc,... pues bien, este producto traído supuestamente del Tibet, parece que no es tan milagroso, contiene los mismos nutrientes que las demás frutas y verduras y "un importante efecto placebo", según un experto. La OCU admite que aporta beneficios, aunque puede acarrear posibles reacciones alérgicas y se desaconseja en personas con anticoagulantes.


De todas las maneras, lo importante siempre es sentirse bien.

lunes, 2 de agosto de 2010

SIEMPRE


Hay noches que son más oscuras de lo normal. Mucho más oscuras. Noches que me gustaría guardarlas en el rincón de los recuerdos, atraparlas y dejarlas encerradas en el arcón de la eternidad.
Noches que no quiero recordar y sin embargo me resulta imposible borrar de la memoria de mi corazón. Hay noches que la única luz que tienen son el brillo de unos ojos . Un brillo que contrasta hoy con la tristeza de mi mirada. .... Eran los ojos más bonitos del mundo que la noche quiso cerrar, pero no lo consiguió, su luz se quedó entre las estrellas.

Esta noche hay un intenso aroma a flores.





Y es que siempre huele a rosas el día tres de agosto.