miércoles, 30 de junio de 2021

Olas de blonda.

 “Éramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y sola yo. Uno de los dos faltaba”.

El 20 de julio hará un año que escribí esta entrada, no imaginaba que poco tiempo después la vida me tenía reservado un  buen bache. Hoy quiero volver a publicarla cuando un haz de luz se ha presentado y lo veo y siento todo con más claridad. El poema es mío, no sé si está bien redactado, no soy poeta, solo soy alguien que encuentra bienestar en unas letras.


Tengo por peineta
La cresta de una ola
Por mantilla
Encaje de caracola.

Tengo los ojos pintados
De brisa y sol salinos
Los labios de sal mojados
Las pestañas de azul nacarado. 

En mis manos 
Se pegan conchas
En mis pies arena y barro
En el corazón blancas escarchas.

Puedo saborear tu soledad
Oír el ruido del oleaje
Ver tus lágrimas en la lluvia
La playa desnuda de verdad.


El mar es una canción, una sensación de un millón de colores. El mar es una historia de la que salen miles de historias.
 
Volver a verte es volver a la realidad.