El silencio es oro

Voz de mi hija El silencio es oro
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miércoles, 25 de abril de 2018

Lee, por favor.

Si alguna vez tu mundo se derrumba,
si mirando el espejo de tu alma,
solo ves arrugas de tristeza,
cicatrices moldeadas por el tiempo,
las venas marcadas por el esfuerzo,
y nubarrones de dolor en tus ojos,
mira firmemente hacia adelante,
todavía te queda el corazón.

¿Oyes cómo late?,
eso es que estás vivo,
sientes, aunque sufras,
ríes, aunque solo pienses en llorar,
brillas, aunque tu estrella se apague,
luchas, aunque no tengas fuerzas,
y lo más importante,

tienes siempre unas manos
cuando las necesites,

Mis manos, niña preciosa.

miércoles, 4 de abril de 2018

Mirando la vida.




En primavera, la música y los sonidos de la naturaleza se unen para componer el gran concierto de la vida.
De vez en cuando hay que bajarse en la estación de las flores, tomar un café o un refresco y pensar si tenemos motivos para no ser felices, aún habiendo pasado por momentos difíciles.

No dejes que pase un solo día sin sentirte agradecido. Siempre hay algo por lo que dar gracias, solo hay que aprender a valorar las cosas que damos por descontado, como el simple hecho de vivir o de tener a nuestro lado a personas que nos quieren y a las que queremos. Cuando empezamos a sentirnos agradecidos por lo que tenemos, en vez de quejarnos por lo que nos falta, reencontramos un nuevo equilibrio interno.
A medida que pasa el tiempo, nuestra visión de la vida va cambiando, nos aferramos a ella cada vez más cuando sentimos que se acorta. Muchos no le dan importancia, otros en cambio les preocupa dejar algo en el tintero, no terminar los propósitos y quedarse a las puertas de la meta.
Las malas rachas pasan y ahora recuerdo las palabras de mi madre: "todo en la vida tiene solución, todo, menos la no vida".

Quizá sea bueno preguntarse cómo ha sido nuestra trayectoria y cómo es ahora. De vez en cuando hay que echar una mirada atrás para poder valorar el presente y prepararse para el futuro.

Veo la vida como una gran sala 
dentro de un espacio imaginario de luz.
Una gran sala decorada 
con los sentimientos del mundo. 
La puerta principal el Amor
las paredes los sentidos.
En las ventanas pájaros y sueños. 
En los sueños el alma del poeta. 
Veo la vida como una gran sala. 
Dentro, amor con tiempo para amar
amigos, familia, compañeros,
canto y poesía pura. 




Una mirada a la vida en un momento difícil puede cambiar temores y dudas, sería hermoso verla con los ojos del alma, que son espejos que reflejan los secretos del corazón.

Hay que mirar la vida para extraer la belleza de todo lo que hay en ella. La bondad del inocente, la sensualidad de una piel, la delicadeza de una flor, la sabiduría de un libro, y filtrar como un rayo de luz la belleza de los sentimientos para penetrar como un escáner en las emociones positivas.
La belleza  de la vida tiene forma y además contamos con la mirada para contemplarla. Si tuviera que elegir la manera de ver la vida, escogería los ojos de un corazón sensible, con ellos podría dulcificar todas las penas.

Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro. - Albert Einstein -





jueves, 1 de marzo de 2018

¡¡ Azúcar !!

¿Tu cuerpo te pide dulce?, ¿tienes hambre emocional?, ¿puedo tener hambre emocional y no saberlo?. Todos lo hemos experimentado alguna vez, de repente tenemos una necesidad imperiosa de comer un determinado alimento, normalmente, dulce, eso no se justifica solo por nuestras preferencias de gusto sino porque realmente "necesitamos" tomar algo de chocolate, un donuts o unas galletas con crema de cacao.



Si tu cuerpo te pide dulce la razón es bien sencilla: los alimentos que contienen una gran cantidad de azúcar, activan diversos neurotransmisores, como la Dopamina, la Serotonina y la Adrenalina. Estos neurotransmisores transmiten al cerebro la sensación de placer, de motivación, de saciedad, por eso en situaciones de estrés, desánimo o de cansancio necesitamos activarnos comiendo ciertos alimentos y los que más sensación de bienestar producen son los dulces.
Se debe a que el azúcar es capaz de activar las zonas cerebrales que se asocian con el sabor dulce y la necesidad de ingerir calorías para que nuestro cuerpo adquiera la energía necesaria para poder  funcionar. De ahí que sea casi una necesidad física tomar ciertos alimentos y es lo que se conoce como hambre emocional o comer por estrés. Utilizamos los alimentos para sentirnos mejor, no porque tenemos hambre. Así, tras un duro día de trabajo encontramos consuelo abriendo la nevera y cogiendo algún "capricho", es la forma más rápida de tranquilizar nuestra necesidad.



Hay que tener en cuenta que el dulce no tiene muy buena fama en cuanto a dieta se refiere, como todo tomándolo con moderación tiene sus cualidades y beneficios para la salud.
A partir de los setenta años, se recomienda el consumo de chocolate amargo, con alto contenido en cacao, y su uso en postres también es favorable para la salud del adulto mayor, ya que favorece el sistema cardiovascular, disminuye la hipertensión, tiene efectos relajantes por su contenido en triptófano y además posee un bajo contenido en azúcar, lo cual es propicio para las personas con diabetes mellitus o de tipo II.

Cuando el alma llora, el cuerpo pide azúcar:
Existe una relación directa entre el cerebro y el azúcar o glucosa. Por un lado el cerebro para su normal funcionamiento necesita un aporte de glucosa medio de alrededor de 150 gramos por día, glucosa que proviene de los hidratos de carbono o carbohidratos -como ahora se dice- de la dieta, y por otro, estos hidratos de carbono favorecen la subida de serotonina en el cerebro, una sustancia que nos mejora el sentido del humor, produce bienestar y reduce la ansiedad y la angustia.
Debemos estar alerta ante el síntoma. Si tenemos mucha necesidad de dulce, hay que pensar en dos cosas, o estamos tristes con ansiedad, en cuyo caso deberíamos pedir ayuda psicológica, o estamos haciendo algo mal con la comida. Las dietas muy bajas en carbohidratos, entendiendo como tales, básicamente alimentos que contengan azúcares, dulces, pan, cereales, patatas, arroz, pasta, legumbres, frutas y verduras, que nos aportan menos de 20 gr. de carbohidratos al día, son causa de búsqueda compulsiva de azúcar. Cuidado con pensar que los carbohidratos son malos. Son imprescindibles para el buen funcionamiento cerebral y si no los aportamos en la dieta, por supuesto de forma razonable, el cuerpo los pedirá con ansiedad y descontrol.

Moraleja: comamos equilibradamente buscando un aporte mínimo de carbohidratos no dulces para que el alma deje de llorar, sea reconfortada y consigamos mantener controlados los kilos y la ansiedad.

Hoy tocaba salud.







lunes, 28 de noviembre de 2016

Niebla

 


Noviembre en Madrid siempre ha sido un mes de nieblas. Ya estamos a finales y por el momento no hemos tenido días con este fenómeno atmosférico. Hace falta más frío, humedad y escasez de viento para poder disfrutarlo o padecerlo, porque la niebla influye en la salud, altera el estado de ánimo de las personas y no es amiga de los problemas respiratorios y circulatorios.


 


La niebla, el velo que oculta la imagen de bellos paisajes. Me gusta la niebla, caminar entre ella, sentirla húmeda y pegada, aunque esconda la cara de los tejados, borre la cima de las montañas y empavone el reloj de la torre. Mientras dura es como pasear por el misterio,  pero ese ocultamiento de las formas que no están próximas y que nos llenan de incertidumbre y desasosiego pronto se disipa, levanta y entonces todo vuelve a ser nítido.

 La niebla es comparable a nuestra mente, confusa de pensamiento y a veces demasiado ciega, pero tremendamente iluminada cuando se retira el velo de tristeza que la cubre y una nueva oportunidad comienza. Ya veis, así de generosa es la naturaleza y así de variable es la mente. Mi deseo es que nuestro ánimo no decaiga, que sigamos caminando por la vida si es posible con la nitidez de un amanecer, que en la niebla de los días un rayo de luz penetre hasta el fondo de los sentimientos y que a pesar de la espesura, podamos ver con claridad el camino que aún nos queda por recorrer.



 La niebla es misteriosa, atrayente... enigmática...
Su humedad fría hace que te encojas ante ella, que disfrutes tan solo de lo cercano, como si tuviese la facultad de anular el resto de los sentidos, es silencio, soledad y amor.
Adoro la niebla, con su sensación de indefensión, de incertidumbre. Un fenómeno que la naturaleza nos regala, como tantos otros.

En las noches de noviembre cuando se despeja la niebla, me gusta mirar las estrellas - porque en Madrid hay estrellas- y están todas, algunas vestidas de bruma y otras tan encendidas que casi pueden velarte los ojos.


 

viernes, 4 de noviembre de 2016

Cipreses


Noviembre, un mes con fama de triste que comienza recordando a los que ya no están con nosotros. Mes que huele a crisantemos, a gotas de niebla y los cipreses se alzan al cielo, mientras a lo lejos se oyen los pasos de don Juan Tenorio.
Lloran los cipreses, sus copas bailan con el viento la canción más triste del otoño y un leve sonido sepulcral vigila el sueño de los muertos. 

Decía Ramón Gómez De La Serna que "un cementerio es una gran botica fracasada", una frase que puede parecer polémica pero que no le falta razón.


 
Entre cipreses caminé al compás del viento y con un movimiento encadenado, desfilaron ante mí escenas del pasado. Entonces, las palabras se congelan y siempre una lágrima se escapa. Aferrada al recuerdo apreté mis manos, cerré los ojos y sepulté el suspiro. Detuve el tiempo cerrando todas las compuertas, y en esa breve paz encerré con siete llaves todo el infinito. 

En noviembre el frío vuelve. Feliz mes.


sábado, 29 de octubre de 2016

LlUVIA

 

Por fin hemos tenido unos días de lluvia en todo el país, después de meses sin caer una mísera gota de agua. Ya hacía falta. Los paraguas estaban pidiendo a gritos salir de su rincón y en los armarios la ropa de abrigo comienza a ocupar su habitual espacio. Los días de lluvia marcan un ritmo diferente de vida y nos hacen pasar por momentos bastante incómodos en cuanto a tráfico se refiere y especiales al caminar entre charcos y esquivando gente que lleva el paraguas a la altura de las setas. No entiendo el revuelo que se forma cuando caen cuatro gotas, el agua es vida, la lluvia es vida.


La lluvia es el llanto del cielo, sus gotas llevan consigo una sana mezcla de melancolía y nostalgia. A qué huele la lluvia?, pues a ese inconfundible aroma que lo generan las propias plantas, las bacterias que están arraigadas en la tierra y en el suelo. Y a qué sabe la lluvia?, a madera mojada, a hojas secas, a lágrimas de árbol.
Sin embargo atendiendo a los factores climatológicos, se puede afirmar que la lluvia y la falta de luz tienen efectos negativos en el estado de ánimo. En los países o zonas demasiado lluviosas, el número de depresiones aumenta considerablemente en relación a otros en los que predomina el sol. Pero por otra parte, físicamente el agua nos aporta salud ya que es beneficiosa para la piel como para las vías respiratorias.
A mal tiempo, buena cara!. Así que cuando llueva, coge tus botas y chubasquero y sal a pasear, un día de lluvia es el mejor hidratante que hay y además es gratis.
 
Hay muchas formas de lluvia, sí, varias, la lluvia de estrellas, las Perseidas o "lágrimas de S. Lorenzo". La lluvia de corazones, para que nunca dejemos de decir te quiero. Lluvia de abrazos, que recorren el mundo llenando vacíos, regalando sueños. Lluvia de sonrisas, que cambian los días grises por un sinfín de luces de colores. Lluvia de deseos, llena de gotas de suerte. Lluvia de aplausos, para los que triunfan en el gran teatro de la vida.
Y lluvia de bendiciones, para todos vosotros.
 

 
 

 



 

jueves, 13 de octubre de 2016

Un ramito



Oye, dime, ¿te gustan las violetas ?. Aunque no estemos en la estación propicia, siempre se encuentran flores y plantas que alegran los días nublados, lluviosos y con temperaturas bajas. Las dalias por ejemplo, altas y de un colorido diverso, el pensamiento, la flor del otoño por excelencia, que por su dureza resiste bien el frío y la humedad, el hibisco, el crisantemo, la caléndula... hay muchas, en otoño no solo vemos dorados y ocres, también hay otros coloridos que nos alegran la vista.
Te he preguntado si te gustan las violetas porque después de mucho tiempo, años, mi violeta africana ha muerto, me la regalaron en una comida que todos los junios tengo con mis compañeros y siempre en todas las estaciones estaba cuajada de flores. Las violetas africanas son unas bonitas plantas que florecen todo el año y que pueden vivir perfectamente en interiores. La mía cumplió su ciclo de vida y la echo de menos. Puedo comprar otra, ya lo sé, pero ésta era especial. En aquella comida celebrábamos la recuperación de una querida amiga y compañera, que había sufrido una delicada intervención y llenamos el lugar de violetas. A los pocos meses ella se fue y sus violetas han estado conmigo hasta ahora.
Me gustan las violetas,  sus flores crecen en las montañas situadas al norte de Madrid a finales del mes de febrero.

En el pasado las violeteras -vendedoras de violetas- eran muchachas humildes que esperaban en el exterior de los teatros para vender esas flores a las personas pudientes.
Basado en esta tradición, el pastelero Mariano Gil Fernández decidió hacer un caramelo con el sabor de las violetas.
En la actualidad este es un símbolo de Madrid que tiene su leyenda: el rey Alfonso XIII acostumbraba comprar caramelos de violeta para regalárselos a su esposa… Y también a sus amantes. 


Por si alguno no lo conoce todavía "La Violeta" es una bombonería  de Madrid de toda la vida, decorada en madera y con detalles dorados, conocida por sus caramelos de violeta.
Merece la pena darse una vuelta por la Plaza de Canalejas 6, tienen todo tipo de detalles, regalos y sobre todo dulces de violeta.
¡ Que los disfrutéis !

lunes, 5 de septiembre de 2016

Feliz regreso.



Cuando llega septiembre, muchos ya hemos tenido unos días para desconectar de la rutina, aunque sean pocos es suficiente para habernos deleitado la vista con un paisaje distinto, un acantilado, un puesto de flores o un pequeño arbolillo lleno de manzanas. Y vuelven recuerdos de veranos pasados con imágenes imborrables que a mi en concreto me emocionan. Pasear por la playa de la mano de mi madre recogiendo conchas, por ejemplo. Años libres de problemas, tiempos felices que mientras la luna correteaba entre las nubes, mi silueta se columpiaba entre arbustos y matorrales, mi sombra perseguía el sol veraniego, el jadeo inflaba mis sienes al correr por la orilla, el viento cerraba los párpados y mis fuertes rodillas se amoldaban en la arena. Aquellos recuerdos, buscan ahora al niño que dejamos construyendo castillos, entre el pestañeo del mar y las huellas de unos piececillos descalzos.

 

A la vuelta de las vacaciones se habla mucho del síndrome postvacacional,  algo que se ha puesto de moda y que antes ni se conocía, ni se daba importancia. A todos nos cuesta volver, pero la depresión por la vuelta al trabajo en los tiempos que corren no tiene ningún sentido, más bien debería ser todo lo contrario, aunque el cuerpo reaccione con rechazo, tener un trabajo más o menos estable hoy día es un tesoro. Pensemos en ello y para todos aquellos que sufran esta, digamos "enfermedad", voy a marcar una pauta que de verdad recomiendo:

-Al levantarse, beber un vaso de agradecimiento.

-Al llegar al trabajo, tomar una cucharada de paz.

-A cada hora, ingerir un comprimido de paciencia y una tacita de humanidad.




Al llegar a casa, inyectarse una dosis de amor.




Y antes de acostarse, tomar dos cápsulas de conciencia tranquila.




Un tratamiento fácil de seguir si uno se lo propone, no hace falta dietas, ni somníferos, ni tranquilizantes, el organismo es muy inteligente si le damos oportunidad.

En la puerta de la consulta voy a colgar este cartel:

"Vive siempre al máximo, el amor que te presenta la Vida."




Las fotografías son pinturas del pintor impresionista Pino Daeni.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Intercambio de ilusiones

 
Estamos muy cerca, tan solo a un paso de las fiestas navideñas. ¡Caramba con el dios Cronos cómo hace volar los meses !.Luces en las calles, bueno, este año me ha parecido que hay menos y encima han reducido los Belenes y la Puerta de Alcalá se ha quedado sin la Natividad de siempre. El adorno más tradicional que el Ayuntamiento de Madrid seguía manteniendo, es el primer año que falta, el arco central está vacío, quedando así más patente la ausencia de la Virgen, San José y el niño Jesús. A cambio en el césped que rodea la Puerta de Alcalá han colocado unas luces con forma de flores gigantes.
¿Qué está pasando, ya no se respeta el espíritu navideño, ni siquiera la tradición?. Es Navidad, no las fiestas patronales. En cambio los comercios siguen con el hábito de iluminar sus escaparates y en las casas no faltarán los dulces y toda clase de ornamentos que harán más acogedoras las reuniones de amigos y familia. Este es el lado bueno de la Navidad,
 todos sabemos cual es el malo, el inevitablemente triste, la añoranza por los que ya no están con nosotros. Es duro ver un sitio vacío en la mesa, muy duro, pero por otra parte la vida se encarga de poner una nota alegre en cada uno de nuestros corazones, dándonos la compañía y el cariño de otros seres.


Aunque suene a consumo, son sobre todo fechas de comprar y regalar. El comercio nos motiva adelantando cada vez más la campaña navideña. A quién no le gusta recibir un regalo... sin embargo hay veces que te hace más feliz hacerlo que recibirlo, para mi un regalo es un intercambio de ilusiones.
Todos los regalos suelen estar envueltos en papeles bonitos. Algunos vienen decorados con lazos de colores o con motivos florales,  otros de una manera menos atractiva y sencilla, los hay que vienen tan bien cerrados que cuesta romper la envoltura y otros llevan la etiqueta de frágil. Pero el exterior no significa nada, lo verdaderamente importante es el contenido del estuche. El valor de los regalos no se mide ni por el tamaño, ni por el color, el precio o el colorido del envoltorio, ni siquiera por la utilidad del mismo. El valor de un regalo se mide con el corazón.
Hay regalos especiales, esos que tanto valoramos porque alguien te recuerda con cariño, porque son obsequios enviados desde muy lejos y que llegan a ti intactos para guardarlos en el rincón del recuerdo.
 La vida misma se encarga de llenarnos de regalos. El milagro de la vida es el obsequio más precioso que uno puede recibir y hay que disfrutarlo al máximo.

Hace unos días recibí como "anónimo" otro de los regalos más hermosos que existen, una caja llena de sonrisas. Lo abrí con cuidado de no romper el papel plateado y quité con delicadeza el lazo que lo cubría; dentro había una nota escrita con letras grandes que decía: "Para compartir con todos los amigos virtuales".

 

Las personas y los amigos son regalos que la vida me ha dado.



FELIZ NAVIDAD.

 


 

miércoles, 7 de octubre de 2015

DEPENDE DE NOSOTROS

 

Decía Marcel Proust que la vida es hermosa si haces el esfuerzo por hallar hermosura en ella y que más vale soñar la vida que vivirla, aunque vivirla también sea soñarla.


Rodeada de personas longevas, pero sabias, muy sabias, se aprenden lecciones magistrales. En su mirada se reflejan verdades como puños, sus manos entrelazadas tiemblan de agradecimiento, a pesar de que por sus venas corren sentimientos atrofiados porque a muchos, el estado de ánimo no les dejó apreciar lo que la vida muestra con toda su grandeza.
Ahora en una silla de ruedas, los que todavía son capaces de pensar, te dicen que los principios asustan, que siempre acobardan, que los finales son tristes y que lo único que realmente importa es haber llegado a recorrer un trayecto, que de nosotros depende si ha sido pedregoso o ha estado sembrado de flores.

Dejamos hilvanadas muchas cosas por falta de tiempo, la juventud es como un suspiro del alma y cuando nos damos cuenta los años nos llevan ventaja. Con el tiempo me he dado cuenta de que hace falta soñar cuando la realidad pesa, hace falta reír cuando la soledad abruma, llorar cuando la tristeza ahoga, hace falta sentir el calor de las emociones, aplaudir cuando saboreamos el triunfo, asumir el valor de la paciencia y sobre todo... hace falta valor para seguir en la brecha.

- Hola, quién eres, cómo te llamas, me ayudas?, me he perdido y no sé llegar al ascensor... mira, es un perrito que me han traído mis hijos, pero no los veo, no sé dónde están. Si los encuentras les dices que estoy esperándoles, aquí, en la entrada...
- Claro que sí, ellos volverán pronto, te lo prometo.

No, no os pongáis tristes, es así y a veces no hay otra solución que buscar una ayuda durante las veinticuatro horas del día. No es abandono, me niego a utilizar una palabra que odio, es necesidad y solo Dios sabe como se parte el corazón cuando llega el momento.
La vida te lleva a un laberinto en el que necesitas que alguien te oriente y vigile tus pasos cuando no puedes salir de él. Dichoso aquel que no necesita esa ayuda.




Todo esto me lleva a pensar que a veces una vieja estación deja de serlo y se convierte en un precioso lugar. A veces una sencilla comida servida sin mantel, es un sofisticado manjar lleno de glamour. A veces un parque es una ola azul donde sumergirnos entre risas. Todo puede dar un giro y ser diferente porque depende de nosotros.
Somos nosotros los que dotamos de magia los momentos y les dotamos de vida. Somos nosotros los que nos entregamos en una sonrisa, en una mirada, en un silencio, en un abrazo, los que nos dejamos sorprender y sorprendemos, los que nos dejamos descubrir y descubrimos, somos nosotros mismos los que encerramos toda la sabiduría del mundo y toda su ingenuidad.

Vivir sin miedo no es tan difícil, porque el miedo va a sentirse derrotado por muchos guerreros valientes, capaces de ganarle cuando él ya sueña con la victoria. Pasear por la vida con los ojos abiertos, con la sonrisa abierta, con la piel abierta, con el corazón y el alma bailando una balada donde la música no necesita de violines, para sonar sublime en nuestros oídos y donde ni siquiera se necesita seguir el ritmo para sentir que estás danzando con el alma entre los brazos.
A veces solo a veces, la realidad puede ser más bella que lo imaginado,  rompiendo el silencio sin necesidad de palabras, sonriendo y bailando sin moverte del sitio, sintiendo que sientes y abrazando cada momento que te hace feliz.

 Ellos me enseñaron que la vida puede estar llena de momentos perfectos, solo tienes que dejarlos fluir, solo eso.
 
 
 
Para esos maestros que tuve y para ti que sientes el latido de la vida, es esta entrada.

jueves, 3 de septiembre de 2015

RETORNO


Ha sido y sigue siendo un verano caluroso, aunque es dentro y no fuera de nosotros donde hace buen o mal tiempo. De nuevo vuelta a la normalidad y cómo cuesta dejar el relax y el ocio, el despertar mañanero sin más obligación que el asueto y la tranquilidad. Es curioso como el tiempo vuela cuando te alejas de los problemas cotidianos, el contacto con la naturaleza y sus encantos te deja como nuevo. Pero lo importante es volver, al menos con la mente limpia y el cuerpo más relajado.
 
 

La vida es un continuo retorno de nuestros pasos, como si quisiéramos vivir de nuevo nuestra historia. Sin embargo ésta se va escribiendo poco a poco en cada suspiro, y nada ni nadie puede volver a redactarla. Podemos emborronar alguna parte, cerrar la puerta de nuestros sentimientos, pero siempre aparecerán en el fondo de nuestro inconsciente. Es posible recorrer varias veces el mismo camino, realizar el mismo viaje, pero aunque así fuera siempre sería distinto, nunca sería lo mismo. Todo puede encontrarse igual: el paisaje, la gente, nuestra predisposición ... pero nosotros no somos los mismos, porque como en la historia  somos elementos en constante evolución, vasijas que se van llenando y rellenando.
Nos equivocamos cuando buscamos repetir las sensaciones que acompañaron nuestros pasos. No es posible recrear tiempos pasados, no es posible hacer copias exactas de dos instantes que se conjugan en diferente tiempo, momento o situación, no es posible detener el agua con nuestras manos, no es posible vivir eternamente en primavera, ni es posible llorar con las mismas lágrimas.
 
Todos tenemos que volver a empezar a lo largo de la vida, no una, sino varias veces y no es fácil, sobre todo cuando ya sabes el terreno de juego que pisas y debes sortear los obstáculos que aparecen en un nuevo y desconocido escenario. Pero no existe un "para siempre" en ninguna faceta de nuestra existencia y debemos aprender a pisar fuerte en los terrenos de incertidumbre donde existen varias incógnitas y sin saber de antemano el resultado final.
De nuevo vuelta a la normalidad después de un tiempo que invita a reflexionar. 
Una cosa tengo clara: El arte de la vida es el arte de evitar las penas, aunque estas nos persigan.









martes, 24 de marzo de 2015

UNA FLOR, UNA SONRISA

Image du Blog chezmanima.centerblog.net

 
Bueno, pues se marchó el señor invierno dejándonos sus cenizas pero advirtiendo que todavía tendremos días fríos y lluviosos, porque ya se sabe, "en abril aguas mil" y lo del cuarenta de mayo no hace falta recordarlo.
 Y de nuevo la primavera, de momento pasada por agua, y cuántas han pasado ya.. tantas como años. Sin duda vendrá cargada de naturaleza viva, preparada para alfombrar los prados, decorar los jardines y derramar su amplia gama de colores.
Para unos significa días más largos, sol y ambiente alegre que invita a disfrutar del aire libre. Para otros significa alergias y sus consecuencias. La alergia primaveral, que afecta al 10-15% de la población por la concentración de polen que se produce en el aire, como consecuencia del ciclo reproductor de determinadas plantas. Estornudos, rinitis, conjuntivitis y crisis asmática, son sus conocidos y sufridos síntomas.

Cuando llega esta época del año, es inevitable no acordarse de los colores y aromas de las primaveras  de nuestra niñez.  No digo que tiempos pasados son mejores, toda época de la vida tiene su encanto, cambia el lugar y el momento, pero yo tuve la suerte de vivir rodeada de jardines y el recuerdo de los primeros lirios, el olor del manzano y el membrillo, o los primeros brotes de las ramas, vienen a mi memoria todos los años. Menos mal que las ciudades se siguen adornando con macizos de flores, unos rodeando las fuentes, otros en los paseos y plazas y queda la opción de poner preciosas macetas en las terrazas y ventanas.


 

Hace tiempo que no huele a flores, dichoso aquel que amanece entre flores silvestres, que recoge cada mañana el pálido fulgor de la última estrella, que oye la música de los ríos entonando una canción bajo un azul brillante. Dichoso el que ve como nacen los pájaros o como pliegan sus alas al final del día ante el mágico soplo de la luna.
Las flores, ese mundo que algunos hemos dejado lejos pero que sigue siendo parte de nuestra vida y de nuestro bienestar. Se ha comprobado que mirar flores y olerlas sube el ánimo, ya que su colorido y su aroma aumentan la cantidad de endorfinas y estoy mezclando romanticismo con términos médicos, pero es cierto que todo lo que implica luz y color es una terapia relajante y antidepresiva.

He crecido entre plantas, setos y rosales. A lo largo de mi vida el cambio no ha sido nada favorable: asfalto, ruido, tráfico y gigantes de hormigón. Ahora en primavera disfruto en el jardín de mi hija, viendo sus plantas y oliendo a hierba mojada y alegro mi vista con los almendros en flor que tengo cerca.

Se dice que a las plantas hay que hablarlas para que mantengan su frescura y que ellas a su manera nos responden con un lenguaje rico en significados. No es ninguna falacia, las pocas macetas de mi casa están preciosas y todas las mañanas mi saludo no les falta. Buenos días señor cactus, qué bonitas estáis violetas y los zapatitos de Venus me piden unas gotitas de agua fresca.



Una flor, una sonrisa.








domingo, 22 de julio de 2012

SENSACIÓN DE VIVIR



Cuando uno llega a cierta edad parece que los años vuelan, que el tiempo pasa mucho más deprisa que cuando se es joven. Recuerdo las ganas que tenía de cumplir los dieciocho, no llegaba nunca la fecha y cuando por fín llegó, el resultado no fue el que esperaba porque como nunca representaba la edad a pesar de mi estatura, en todos los espectáculos que antes estaban clasificados me siguieron pidiendo el DNI, me daba una rabia tremenda, era la única a quien siempre preguntaban la edad. De los veinte a los treinta la vida cambió radicalmente, al menos en la época que me tocó vivir, pero también se me hizo largo, eran años en los que la sensación de vivir formaba parte de tu ego y hasta pasaba desapercibida. Demasiados estudios, trabajo y luego formar una familia.

Hace unos meses tuve un problema de salud que me hizo pensar que la vida hay que saborearla cada instante, no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Mientras se es joven no se piensa en la vejez hasta que llega el momento de pasar por la situación, que debido a la edad y la dependencia te ves obligado a afrontar: en mi caso, la experiencia de llevar a un familiar allegado a una residencia de ancianos. A ese lugar mal llamado asilo y que ahora muchos lo han bautizado como "aparca-abuelos". Dura prueba, bastante dura, porque implica tener que salir de una casa, su casa, a la que sabe que es muy difícil volver.
Hace poco en un programa de televisión, un conocido psiquíatra comentaba este tema, decía que donde mejor está un anciano es en su domicilio y rodeado de su familia, es más, que es una obligación impuesta. Por supuesto y no cabe duda, Dr.X, que es lo ideal y lo que todos queremos, pero Dr.X, muchas veces no es tan fácil. Cuando se tienen noventa años y una invalidez que implica una dependencia total, aún conservando las facultades mentales en buen estado, no todas las familias pueden convertir su casa en un hospital, el anciano necesita amplitud para mover la silla de ruedas, un baño geriátrico apropiado, colchones antiescaras y en definitiva una serie de comodidades que una casa de dimensiones normales no puede tener.

Los años no perdonan y si encima existe deterioro neuronal, la situación se complica. A veces el calor y el cariño de la familia no es suficiente. Cada paciente, cada ser humano, es un caso y las necesidades no son las mismas. Tuve a mi madre con Alzheimer hasta que una enfermedad irreversible se la llevó cuando estaba llegando a la fase final, pese a nuestro dolor hubiera terminado en un centro especializado, pero por desgracia o suerte no hizo falta.
Hay algo que se llama resignación por ambas partes, sobre todo cuando a pesar de la edad la persona conserva la lucidez. Es entonces cuando la situación se vuelve todavía más dura, durísima. Se sienten perdidos y no acaban de adaptarse, están más atendidos y solo  piensan en su casa, en sus pertenencias y en todo lo que acaban de dejar.


Tremendas me resultan las visitas a este tipo de centros, con amplios y bonitos jardines, salas de terapia ocupacional, gimnasio, biblioteca e incluso piscina y sala de cine. Aunque la mayoría de ellos carecen de todo ésto, son todo lo contrario, salas con poca luz y espacios muy justos, en definitiva tristes. Las otras, las que llaman de lujo, son jaulas de oro que carecen de lo más importante, humanidad, que brilla por su ausencia y por ahí sí que no paso, con dinero o sin él, el maltrato al anciano y la falta de respeto siguen siendo incontrolables para los familiares, el personal de estos" hogares"deja mucho que desear, ya sé que no se puede generalizar, que hay gente encantadora, pero aunque solo sea uno quien cometa el fallo  de una palabra hiriente o de un mal gesto, es suficiente, aprovecharse de una deficiencia o de cualquier dependencia , es una de las mayores injusticias y debería estar penalizado. Cuánta falta de profesionalidad existe y cuánta gente con vocación está esperando una oportunidad para demostrar lo que valen. A cuántos diría yo ¡a la calle!, porque no sirve usted, señora o señor, si no tiene un mínimo de paciencia o mejor todavía, un  poquito de caridad y deje el puesto de trabajo a quien verdaderamente lo merece.


No, no me gusta lo que veo y me he llevado más de una sorpresa.

Siempre que atravieso la puerta, mi corazón se encoge viendo sus miradas perdidas, sus manos extendidas pidiendo unas palabras o un pequeño saludo. Muchas personas comparten su soledad entre recuerdos y nostalgia. Sin embargo esas mentes ausentes y esos cuerpos ajados, a pesar de todo os prometo que siguen sonriendo.
Después, salgo al exterior y siento la verdadera sensación de vivir.
P.D. Hay muchas personas que líbremente prefieren retirarse a una residencia. Su elección es voluntaria y se adaptan perfectamente.