El silencio es oro

Voz de mi hija El silencio es oro

sábado, 10 de noviembre de 2012

SINESTESIA : AZUL


Seguro que os suena el término de Sinestesia. Hace tiempo quise indagar más y busqué información porque casi dudaba de su existencia, pero desde que mi hija pequeña  me preguntó:" Mamá, ¿de qué color ves tú el número siete?- yo lo veo amarillo ¿y la letra A?- para mi es rosa fuerte", me interesó el tema y más cuando al poco tiempo en una reunión familiar mi sobrina comentó que a ella le ocurría lo mismo, incluso coincidían en los mismos colores.

Las personas con sinestesia pueden llegar a oir colores, ver sonidos o asignar un sabor a una determinada textura. Es una peculiar cualidad sensorial, según la cual a partir de la estimulación en uno de los sentidos, se produce una respuesta automática en otro de ellos.

Sinestesia proviene de la fusión de dos palabras del griego cuyos significados son junto y sensación, y se entiende como la percepción de una misma cosa a través de dos sentidos.
Para la Biología, la sinestesia es la impresión que sentimos en una cierta región corporal a partir de un estímulo aplicado en otra diferente. Se la describe también con conceptos como sensación asociada o sensación secundaria. Es un fenómeno que se encuentra presente en una de cada cien personas, siendo el tipo más frecuente el de aquellas que pueden ver colores cuando oyen o leen letras o números.

Además, una de cada mil personas huele los sonidos y escucha los colores.
Expertos en psicología experimental estudian la sinestesia como un fenómeno que permite oler sonidos, ver olores y escuchar colores. Algunas personas acuden a las consultas por este motivo, pero los estudios demuestran que no se trata de una enfermedad. Es cierto que esta facultad es innata en el cerebro del individuo y se va desarrollando con la edad. Los sinestésicos perciben con frecuencia correspondencias entre tonos de color,  sonidos e intensidades  de los sabores de forma involuntaria. Por ejemplo, tocar una superficie más suave les puede hacer sentir un sabor dulce. Estas experiencias no son meras asociaciones, sino percepciones. Algunos ven colores cuando escuchan música, otros pueden sentir el sabor de las palabras. Otras personas pueden percibir la letra A de color rojo, la S de color amarillo y la Z de color negro.

 


Colores… algún día descubriré sus secretos.
Los colores están ligados a las emociones. Si tuviera que colorear la tristeza la pintaría de rojo, el invierno, seguro que muchos estaréis pensando que gris, pues no, yo lo pondría verde, la noche sería amarilla, quizá por el reflejo de la luna, el luto lo colorearía de blanco, la alegría, todo lo contrario, negra, la tierra rosada y el amor tendría el color del café.

No soy sinestésica, pero si lo fuera me gustaría ver todo de color azul. Tiene efecto refrescante y antiséptico. Reduce la frecuencia del pulso y alivia el dolor. El azul baja la fiebre y actúa como nutriente para los nervios. El azul relaciona al hombre con los océanos y el cielo. El azul representa la introspección y la espiritualidad. Las paredes pintadas de azul ejercen al principio un efecto sedante, pero después de un rato tienen también un efecto refrescante. Es un color tranquilizador y se cree que por lo tanto tiene efectos sobre el insomnio, ansiedad, ( que para mi es importante) problemas de garganta, presión arterial alta, cefalea e irritación de la piel.
 
 

Un camino para perderme, en azul.
Pisar y oler azul.
Azul quiero pisar,
mullido como el algodón
o como las efímeras nubes
donde habitan seres mágicos e infantiles.

Encontrar a quien enciende las luciérnagas
en las noches azules,
o al duendecillo que apaga el último lucero,
que se queda colgado de la luna
en las tardes de primavera.
Azul quiero oler, del mar y del cielo.
Alcanzar la línea donde los dos se unen.
¿A qué olerá mi color azul ?
Quizás a sueños entrevelados
bajo un manto de estrellas.

Azul cascada
Azul burbuja
Azul pétalo
Azul sueño
Azul cielo
Azul delfin
Azul mar abierto
Azul distancia
Azul abuelo para abrazarte.

Mi amiga Safiro me escribió una vez este texto tan hermoso:

" Grandiosa es la paleta de colores de la Naturaleza y qué bien la utilizó el Creador...¡Maravilloso Artista! escultor, pintor, poeta...¡Cuánta belleza!...y sólo nos pide a cambio, saber mirar, contemplar, extasiarnos en ella, alimentar nuestro espíritu y vivirla a pleno. Respetarla como se merece es lo que debemos, para que también la vivan los que vienen detrás nuestro."
De Safiro de Buenos Aires. Desde aqui mi más sincero recuerdo.


viernes, 2 de noviembre de 2012

FELIZ NOVIEMBRE

 
 
Siempre que se acerca Noviembre me ocurre lo mismo. Parece que el tiempo cada vez se acorta más, cada año pasa más deprisa, tempus fugit sin remisión ni vuelta atrás. Claro que nunca se es más joven que hoy, que ahora mismo. Hay veces que me encantaría detener el reloj, rebobinar mi vida hasta justo el momento que deseo, pero una tremenda impotencia me confirma que es imposible. Tan solo puedo detenerlo en mi imaginación y jugar por ejemplo a ser la niña de las trenzas o la adolescente que comenzaba a maquillarse el rostro, muy suave, porque siempre me decían que parecía mayor, y no me importaría tampoco volver a las salas del hospital con la bata de prácticas y el fonendoscopio con las gomas pegajosas, despistada y sobre todo llena de incertidumbre.



La vida continúa y Noviembre para mí es un mes para reflexionar. En las noches frescas de otoño , suelo sentarme en mi sillón preferido acurrucada y envuelta en una confortable manta y escribo lo que en esos momentos me dictan los sentimientos. Sola, sin que nadie me interrumpa con un "dónde has puesto ésto, o lo otro", cuando el reloj marca lo suficiente para que el sueño venza y cuando se despeja la niebla, me gusta mirar las estrellas - porque en Madrid suele haber niebla y estrellas- y se reúnen algunas vestidas de bruma y otras tan encendidas que casi pueden velarte los ojos. No puedo imaginar un cielo sin ellas, desde las alturas pueden verlo todo y hasta tienen su propia música. La noche abre el piano y comienza la sinfonía del otoño, al fin y al cabo cuentan con la ayuda de grandes como Frédéric Chopin o Ludwig Van Beethoven. Y en cuanto a colores, en Noviembre el cielo también se llena de amarillos, naranjas y rojos embriagadores. Velázquez, Murillo y otros genios de la pintura se encargan de ello, cuentan con los mejores y más grandes artistas, otros en cambio son más humildes y casi desconocidos, como mi padre por ejemplo, él también estará colaborando con su paleta, era fantástico combinando colores.

 
Noviembre nace entre un cielo de piedra y un suelo cubierto de hojas secas. Hojas caidas del árbol de la vida al concluirse su existencia, recuerdos dolorosos y a menudo una herencia de buenos ejemplos que puede entibiar nuestro corazón incluso en los momentos de melancolía. Seguimos asomándonos a la ventana del otoño, estación generosa en cambios, donde todavía quedan algunas flores silvestres que cada mañana recogen el pálido fulgor de la última estrella. Árboles desnudos y campos lacios en los que apenas aparece la yerba, recibiendo apacible el beso de la luna. Dicen que es un mes melancólico, que ya no hay magia en la naturaleza, la música de los ríos amaina, los pájaros pliegan sus plumas y en los valles solo queda la amarillez de los arbustos. Dicen que es un mes triste dedicado especialmente a los difuntos, que huele a crisantemos y aromas de cipreses. Dicen .... dicen tanto, que se olvidan de los vivos. No nos entristezcamos por las hojas de los árboles que alcanzan el cúlmine de su dorada belleza, para luego caer, ya que solo nos muestran  la conclusión de un ciclo de vida. La Naturaleza se despoja de su ropaje estival para enfrentarse a los próximos fríos y comienza a asomarse la primera nieve tímida, mientras que en lo alto de las montañas ya se observan ls cimas con un cándido manto. Las nubes amenazan sobre el horizonte henchidas de lluvia, hasta que por fin se descarga el agua bienhechora que lava y regenera la naturaleza. Es un mes lleno de fenómenos atmosféricos.

Algo especial tienen los días de Noviembre. El placer de respirar su ambiente húmedo y la sensación de paz caminando por los parques y las alamedas solitarias. La vista se recrea mirando las hojas caídas amontonadas en el suelo, caducas, doradas, pardas, antes vivas y ahora ... dormidas. Y sus noches llenas de magia van cayendo en un profundo sueño, tiñendo las sombras de un leve vapor de ceniza.



Entre los arbustos, los duendes traviesos de la lluvia lanzan con sus deditos helados hojas secas como sueños abandonados. Lejos, muy lejos, tan lejos que podría ser un recuerdo, alguien canta.


Feliz Noviembre amigos . Las fotografías están hechas en estos días en los Manantiales de Oña (Burgos).

martes, 23 de octubre de 2012

EL SONIDO DE LA LLUVIA

 
 
 
Una mañana cualquiera, de un día cualquiera, de una estación que yo llamo dorada. Me encuentro tensa, siempre lo estoy, es mi forma de ser y por mucho que lo intente la personalidad no se puede cambiar, asi que decido dejar a un lado mis neuras, ( a ver si lo consigo), me va haciendo falta desconectar y planifico pasear bajo un cielo plomizo de finales de octubre que amenaza lluvia.

Madrid a ciertas horas se vuelve incómodo, bastante agobiante, aquí decimos en"horas puntas"y en ellas esta gran urbe desde luego se dispara.  Si además cae agua, ya sí que es un verdadero caos. Encima con la dichosa crisis cada vez hay más gente que se manifiesta, vienen de todos los rincones y las calles se convierten en un teatro con los coros de Nabuco, todo el mundo  a voces repitiendo la misma canción  y pese a la subida del combustible el tráfico aumenta,  en ésto no escarmentamos, por encima de los atascos que no hacen nada más que demorar las llegadas, nos gusta sacar el coche cuando llueve, claro que también hay que reconocer que el transporte público los días de lluvia deja bastante que desear.

  Por ello hay que aprovechar cuando la gente está en el trabajo (quien lo tenga), comiendo o reposando, para caminar tranquílamente por los bulevares alfombrados de hojas secas. Son intervalos muy cortos en los que la ciudad se despeja y se libera un poquito del ruido.

 


Paraguas en mano voy observando mientras camino despacio por el Paseo del Prado. Es curioso, mi hija tiene razón, si uno se fija no encuentra un rostro igual, ni una silueta parecida, unos delgados, otros más rellenitos, aquel que cojea apoyado en la muleta por el último esguince, o se ayuda de su viejo bastón después de contar varias décadas. En el banco alguien lee el periódico murmurando entre dientes y más allá un jovencito ensordecido por el volumen de los auriculares, camina como un zombi al ritmo de la música.
Me gusta observar a las personas con plena libertad, a pesar de los problemas, a pesar de las complicaciones. ¿Es justa la vida?, creo que no, cuesta mucho cumplir una meta y algunos ni siquiera tienen la oportunidad de intentarlo.



Comienza a llover, toca refugiarse y entrar en un café. Me encantan los viejo cafés en otoño, con la lluvia huelen a refugio, a fuego de chimenea, resultan acogedores. Hay una mesita redonda junto a la ventana, los cristales mojados apenas dejan ver la calle y me gusta ver las formas que hacen las gotas de lluvia cuando resbalan, tendría que pegar la nariz como cualquier niño y dibujar caritas en el vaho, pero no me atrevo.

 
-"¿Qué va a tomar la señora?"(señora... suena bien, suena a mujer, a experiencia) y hago alusión al tema porque lo normal es :"qué te pongo niña".
-"Un descafeinado con leche, por favor, y sin espuma".
Seguro que alguno de vosotros me entiende, la espuma en el café le da un aspecto cremoso, pero café, lo que se dice café, hay muy poco.

 
Los días de lluvia nos marcan un ritmo diferente de vida y nos hacen revivir momentos que casi teníamos olvidados. Las gotas traen magia, llevan consigo ese atisbo de pasión, de melancolía siempre sana.

Lo que más me gusta de la lluvia, es oir esas gotas cuando caen. En general, se les compara con lágrimas, porque parece que el cielo llora, pero no, el cielo no llora; lo que hace es contar millones de historias, todas esas que vivió en los meses abiertos al azul del cielo y las estrellas. Y los únicos que se detienen a oirlas son los pájaros, los gorriones, las golondrinas exiliadas, los árboles y los elementos de la ciudad. Todos aprendieron a prestar atención a los "cuentos, cantos y tambores" de las nubes. Las gentes no. Las gentes caminan, buscan, se encorvan, corren y una vez en "lugar seguro" observan y se reprochan a sí mismos  que se han olvidado el paraguas y se sienten incómodos.


Aprender a oir a la lluvia es aprender a oírse a sí mismo. La naturaleza no te pide permiso para contarte cosas. Bastan las miradas, la respiración, las manos cansadas. Basta con ser como la lluvia para refrescar las ganas de vivir.

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿PENSAMOS UN POCO?



   
Decidme amigos ¿cuántas veces os he hablado de la mente?, creo que infinitas. La mente, poderosa y mágica, por fortuna sus poderes van más allá de lo que podemos concebir y por desgracia es capaz de llevarnos hasta la propia locura o de enfermar nuestro cuerpo con patologías psicosomáticas detrás de las que no hay un problema físico, sino una emoción negativa como la ira o la ansiedad. El poder de la mente humana es ilimitado y sin embargo lo usamos como si fuera un iceberg. Utilizamos solo la parte consciente de nuestra mente, una parte pequeña como la punta del iceberg, mientras que el subconsciente, mucho más poderoso y grande como la otra parte del iceberg que se alberga bajo el agua, queda “dormido”.

  El cerebro humano, esa máquina perfecta y complicada, compuesta por dos hemisferios, pesa aproximadamente 1300-1500 gramos. Su superficie (la llamada corteza cerebral), si estuviera extendida, cubriría una extensión de 1800-2300 centímetros cuadrados. Se estima que en el interior de la corteza cerebral hay unos 22,000 millones de neuronas, aunque hay estudios que llegan a reducir esa cifra a los 10,000 millones y otros a ampliarla hasta los 100,000 millones, es el único órgano completamente protegido por una bóveda ósea y alojado en la cavidad craneal.


Tenemos información del cerebro,  aunque todavía queda mucho por descubrir,  pero ¿qué sabemos de la mente, dónde reside,  es una actividad más del cerebro para darnos conciencia de que existimos?. Se dice que está alojada en el hipotálamo, no lo sé, lo que está claro es que mente y cerebro no son lo mismo. El cerebro es un órgano más del cuerpo, donde todo el proceso central del sistema nervioso ocurre, es el que contiene billones de neuronas y controla todas tus funciones, es una masa dentro de una bóveda craneana, su área y peso son medibles, es táctil. En cambio, la mente no tiene un límite de tamaño, tampoco un peso y un área. La mente es infinita, es la esencia de lo que eres. Son los pensamientos, los recuerdos, la memoria, todo un conjunto que no puede ser tocado ni visto, sin embargo está ahí en tu cabeza todo el dia. He ahí su poder. Muchos Psicólogos nos dicen que la mente es la parte psíquica del hombre. Otros nos dicen que es parte del alma.

El cerebro se convierte en el receptáculo de la mente, entendiendo que la mente puede percibir tanto el cuerpo al que pertenece como el mundo circundante en el que se manifiesta.
Sin embargo, y pese a su gran capacidad, el cerebro es nada más que un órgano material, perfecto en su estructura y función, pero reducido en comparación a otros aspectos del hombre, se llamen como se prefiera: energía o alma, porque ningún científico puede dejar de reconocer que el solo funcionamiento de las neuronas, es insuficiente para explicar las posibilidades de expansión que tiene el ser humano.

 
Hay definiciones tales como que la mente es la potencia intelectual del alma, es el  pensamiento, propósito, la voluntad. Según ésto se relacionaría más con el alma que con el cerebro, al menos filosóficamente y si dependiera del cerebro, todos los seres humanos tendríamos la misma claridad de propósitos y la misma voluntad para realizarlos. Sin embargo no es así.

Mente es también conocimiento, y sobre todo, capacidad de conocimiento. Es lo que la ciencia actual investiga en el terreno del aprendizaje.

En el cerebro están las bases, pero es la mente la que abre puertas hacia los conocimientos, y un paso más adelante, haciendo uso de la inteligencia, convierte los conocimientos en sabiduría, en experiencia vital.


 Tres cosas que forman parte de nuestro ser: mente, alma y conciencia. Y me atrevo a incluir también otro órgano de nuestro cuerpo que influye totalmente en los tres, me refiero al corazón.

La mente nos informa, nos aclara o nos enreda y en cualquier caso con su razonamiento matemático anula al pobre corazón y como consecuencia opaca al alma y la ennegrece. Cuando el alma y el corazón se unen en la mayoría de los casos nos vemos envueltos en un dulce enredo, pero cuando la mente entra a formar parte del dúo, todo se vuelve tenso, rígido y confuso. Cuando la mente vence, el corazón llora, se aísla, se encierra y el alma duerme pero con pesadillas de incomodidad. Cuando el corazón gobierna, se alegra el alma y despierta, pero la mente tortura, reclama y ahuyenta. Cuando el alma impera, ni mente ni corazón tienen cabida porque ésta es pura y llena de vida.

Jamás he encontrado el equilibrio entre los cuatro, pero me gustaría saber qué se siente teniendo esa paz en nuestro ser. Los cuatro gobiernan sin razón, unos más otros menos, pero siempre con revuelo, y un día tal vez podré entender que los cuatro son el ser y que el ser son los cuatro.
  

viernes, 28 de septiembre de 2012

GRACIAS

Premio otorgado por Autodidacta:
http://presentaciones-ester.blogspot.com.es/

Ella se define como no aficionada y eso le permite escribir sin límites, sin horarios y sin prejuicios. Sabe utilizar su inteligencia. Os recomiendo su Blog.

El otro premio se lo debo a mi amiga Katy: http://katy-pasitoscortos.blogspot.com.es/
 
"La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena"
 
 

















Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren este camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, pero a otras apenas vemos entre un paso y otro.

A todos los llamamos amigos.

Porque en la Amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las expectativas, nacen sin palabras, y son compartidas con callado gozo.

Gracias Autodidacta y Katy por este regalo; me gusta llamarlo así, mucho más que premio.

domingo, 23 de septiembre de 2012

BELLEZA OTOÑAL

 
 
 
Cuesta cambiar de estación, a mi por lo menos me da pereza reorganizar el armario, guardar las sandalias y el bañador y volver a la ropa de abrigo. Después, a sufrir el cambio de hora, que  en octubre toca retrasarla, por tanto habrá disminución de horas de luz, que son las que favorecen la secreción de melatonina, una hormona relacionada con la conciliación del sueño y que su ausencia provoca tristeza o lo que se conoce como astenia otoñal.

El verano nos dice adiós y a pasitos lentos va llegando un nuevo otoño. Cuando era niña me entraba una melancolía inevitable al finalizar septiembre, el jardín donde pasaba gran parte del día durante los meses de calor, comenzaba a cambiar de aspecto. Solía mirar el famoso árbol de las anillas, creo que ya os he hablado en alguna ocasión de él, donde mi hermano hacía estiramientos para fortalecer sus músculos quinceañeros, era tan delgado y alto que le obsesionaba ensanchar su espalda. Pues bien, aquel árbol era un frondoso melocotonero que nunca daba fruta pero su aroma perfumaba gran parte del jardín. Cuando el verano daba sus últimos coletazos, sus ramas se desnudaban poco a poco hasta llegar a parecer un auténtico esqueleto. Entonces me fijaba en aquellas anillas, pensaba que eran pendientes plateados que colgando adornaban las orejas del árbol, era perfecto, tintineaban con el sonido del viento y resultaba una estampa muy original. Quizá mi imaginación era demasiado rebuscada, pero al menos aquel arbolito conservaba algo de belleza hasta la próxima primavera.

La nueva estación tiene otro tipo de encantos. Ya conocemos los colores del otoño y los cambios tan bonitos que se producen en la Naturaleza, sin embargo para muchas personas la transición del calor al frío no suele ser agradable, los días son más cortos y por tanto hay menos horas de luz, cosa que en psiquiatría se considera una tendencia a la depresión, como antes dije. Para evitar cualquier contratiempo relacionado con melancolía o tristeza nada mejor que utilizar nuestra vista, observar y admirar la belleza del momento.



 
Cualquier paseo lleno de hojas secas, cualquier banco solitario e incluso un estanque vacío, puede ser hermoso.
 Hay miradas que son capaces de extraer la belleza de todo lo que ven. Pueden distinguir con facilidad la bondad de un corazón, la sensualidad de una piel, la delicadeza de una flor o la sabiduría de un alma, es como si estuvieran dotadas de una especie de escanner que se filtra como un rayo de luz, atento al devenir de una vida. Tener la capacidad de extraer lo hermoso por poco que sea, es una virtud que siempre beneficia.

La belleza es un lujo, pero quien le otorga el valor, es la mirada que la interpreta. ¿De qué manera definirías la belleza? ¿Es un estado, una forma o una mirada?. La belleza cuando existe tiene forma y si  contamos con la mirada para contemplarla, ¿qué más podemos necesitar?. Si me tengo que quedar con una de las tres cosas, estado, forma y mirada, elijo la última. Y no olvidemos que también contamos con los ojos del corazón,  cuando  la vista nos falta.


" La belleza es superior al genio. No necesita explicación. "Oscar Wilde" .

Otoño, belleza y sensibilidad, tres cosas que me permito ligar.


Como la lluvia que cae lentamente, que va dejando brillante el suelo, que moja las ramas y las hojas de los árboles, que empapa los cabellos y refresca el rostro, así es la sensibilidad. Va poco a poco dejando reluciente nuestro espíritu, calando nuestro corazón, e inundando el alma de paz hasta llegar a desbordarla. Lluvia, agua, corazón y alma. Cuatro palabras afines a las lágrimas y afines también a la maravilla de estar vivo, porque tanto si lloramos como si reímos es señal de que somos sensibles y como colofón, si somos sensibles, disfrutaremos de la verdadera belleza, por muy escondida que esté.

Bello el otoño ¿verdad?.

martes, 4 de septiembre de 2012

EL TIEMPO y LA SALUD


 
Yo había oído decir muchas veces a mi abuela: "Barrunto que va a cambiar el tiempo". Siempre lo tomaba como una manía pero mi abuela decía la verdad y nuestros mayores lo siguen diciendo porque "barrutan", lo  perciben a través de dolores en la muñeca, dolores de rodilla, musculares para generalizar e incluso lesiones viejas, cicatrices y fracturas . Lo había vivido en mi casa,  veía que después de decirlo mi abuela, el tiempo cambiaba, a veces se pasaba de un sol tremendo en Burgos a un  gran chaparrón . Me sorprendía, "vaya con la meteoróloga, acierta siempre o con un porcentaje muy elevado ".
Más adelante pude comprobar que ocurre lo mismo con los animales, ellos perciben la carga negativa en la que hay más iones . Mi perro "barruntaba"las tormentas mucho antes de que las coliflores de nubes  negras crecieran, recuerdo que se escondía debajo del aparador del salón y no había forma de sacarle.

Mi agapornis Peter era aún más sensible, el pobre padecía problemas neurológicos, le daban ataques epilépticos casi tres días antes de que la presión cambiara, no hacía falta mirar las previsiones meteorológicas, siempre acertaba mi pequeño lorito.

Parece ser que no es ningún cuento de abuelas aquello de “va a cambiar el tiempo porque me duelen las articulaciones”. La explicación se podría encontrar en que la variación de la presión atmosférica afecta a la presión cero que hay en el espacio que se encuentra en nuestras vértebras y que ésta agrave la inflamación que existe en la zona.

El componente “adivinatorio” se explica porque la bajada de la presión de la atmósfera se produce antes de que cambie el tiempo y por ello es posible detectar con antelación un cambio de tiempo.

Por tanto, no es el cambio de tiempo quien influye directamente en nuestro estado de salud, es la subida o bajada de presión.


La presión atmosférica es una constante que cuando varía influye en nuestro cuerpo de manera significativa. Principalmente incide sobre el aparato cardiovascular y sistema nervioso central. Por eso, cuando subimos a una determinada altitud puede aparecer el mal de altura con trastornos respiratorios, taquicardia, sensación de falta de aire, dolor de cabeza, pesadez, disminución de la agudeza auditiva y fatiga muscular.

Las personas que padecen migrañas también acusan especialmente los cambios de tiempo. En el cerebro de los enfermos de migraña hay una alteración de los mecanismos que se encargan de mantener los niveles bioquímicos del mismo ante cambios en el ambiente, como pueden ser los cambios en el tiempo, hormonales o de alimentación.

¿Su ánimo se altera antes de las tormentas? ¿Le duele la cabeza cuando hace mucho frío? No se trata de supersticiones ni de simples coincidencias. Está demostrado que el clima influye en nuestra salud.

Los cambios climáticos nos afectan más de lo que creemos. No sólo influyen en nuestro ánimo, sino que se ha comprobado que inciden en la salud y en el bienestar. Si nos duelen las articulaciones en determinado momento y nos permite pensar que está a punto de llover, no es que tenga dotes adivinatorias. La humedad afecta al metabolismo.

Del mismo modo, no es mera casualidad que nos sintamos llenos de energía cuando soplan vientos frescos o cuando comienza la primavera. El clima incide en nuestra salud, en el humor, en la disposición a salir o a quedarnos en casa. 

Antiguamente, los médicos eran conscientes de la estrecha relación entre el clima, la influencia de la Luna y la salud del hombre. El médico griego Galeno ideó un procedimiento para diagnosticar, según el cual, ciertos días de cada fase lunar surtían sus propios y singulares efectos en las enfermedades o tratamientos médicos.

En el siglo pasado, comenzó a estudiarse con profundidad la relación entre los fenómenos climáticos y ciertas enfermedades como el glaucoma, los trastornos cardíacos y circulatorios, cólicos nefríticos y hepáticos y las alteraciones anímicas, como melancolía, desánimo y angustia. La investigación científica actual ha permitido confirmar que los cambios climáticos coinciden con el aumento de las enfermedades denominadas meterotrópicas y con el aumento de suicidios, crímenes violentos y otras manifestaciones relacionadas con la conducta y las actividades humanas.



 

Cascadas, bosques y tormentas

Los entornos naturales ricos en iones negativos se encuentran junto al mar, en los bosques de pinos o cerca de las cascadas. Cuando se produce una tormenta con relámpagos, es bueno ponerse junto a una cascada por ejemplo para notar la influencia que los iones negativos ejercen sobre nuestro estado de ánimo. Un entorno rico en iones negativos por regla general hará que te sientas relajado pero a la vez eufórico.


 
  "Vientos de Brujas"
Algunas veces la propia naturaleza genera estados ricos en iones positivos y ello ejerce un impacto extenuante sobre las personas. Los vientos ricos en iones positivos reciben distintos nombres en las diferentes regiones del planeta, pero todos ellos presagian problemas. En California reciben el nombre de vientos de Santa Ana; en Cánada, se  llaman vientos de Chinook; en Alemania, Fohn; en Francia, Mistral y en Israel, Sharav. Estos vientos, ricos en iones positivos, ejercen una influencia negativa sobre la mayor parte de las personas, que se traduce en dolores de cabeza, cansancio, hinchazón de las extremidades, náuseas e incluso en reacciones violentas. Un viento rico en iones positivos perjudica nuestro sistema bioquímico: incrementa los niveles de serotonina, lo cual provoca irritabilidad y tensión. Se conocen como "vientos de las brujas", son muy calientes y secos, producen un aumento de la temperatura ambiente y disminuyen la presión atmosférica, creando una alteración del estado eléctrico de la atmósfera.  
Estos vientos cálidos producen importantes trastornos fisiológicos, especialmente en las personas que tienen un sistema nervioso muy sensible. Los síntomas más característicos son agitación, inapetencia, insomnio, fiebre, resfriado común, trastornos respiratorios y digestivos, crisis convulsivas, dolores de cabeza, mareos, irritabilidad y depresión.

A comtinuación una corta lista de enfermedades que acusan los cambios de presión y los fenómenos atmosféricos:

Alergias:  Provocadas por el polen y los cambios bruscos de la presión atmosférica.
Angina des pecho:  Días de tormenta, paso de frente frío..
Asma bronquial:  Paso de frente frente frío con turbulencia, subida bruca de la presión, días de tormenta.
Ataques epilépticos: Descenso de la presión, viento del Sur, días de tormenta, paso de frente frío.
Catarros: Viento caluroso y seco, paso de frente frío.
Dispepsias: Al final de una larga sequía.
Glaucoma: Tormentas de calor, frentes fríos en verano.
Gripe: Paso de frente frío, perturbaciones positivas del campo eléctrico.
Infarto de miocardio: Paso de frente frío.
Migraña: Viento caluroso y seco.
Neumonía: Cambios de presión atmosférica.
Poliomielitis : Frentes fríos consecutivos.
Reúma: Paso de frentes fríos y cálidos, caída de presión, oscilaciones del campo eléctrico.
Suicidios: Paso de frentes fríos y cálidos, viento del Sur, descargas electromagnéticas fuertes.
Trombosis:  Paso de frente frío y días de tormenta.





 


Solo me queda avisar de algo muy importante: Las personas somos lo que pensamos, la mente es tan poderosa que puede influir en nuestro estado físico hasta el punto de somatizar cualquier parte de nuestro organismo. No nos obsesionemos entonces cuando llegue un cambio de estación o veamos el mapa de la previsión meteorológica. Podemos ser como nuestras abuelas, pero sin dramatizar.