Cuál es la mejor edad para vosotros... pensaréis que cada etapa tiene su encanto; algunas personas no le dan importancia al calendario, incluso prefieren ignorar su fecha de nacimiento, otras en cambio lo celebran y son positivas cuando dicen que un año más es otra nueva oportunidad que te da la vida.
Lo que sí es cierto es que cada cual lo vive de una manera distinta y que a medida que pasa el tiempo vamos cambiando, igual que nuestras hormonas, suben y bajan como un tiovivo.
Nunca había vivido una pandemia, ni visto un desastre semejante. Dias con todo el tiempo del mundo para sentarse con los amigos, los lunes que tanto costaba volver a nuestra rutina, respirar libres, estrechar nuestras manos con aroma a jabón de lavanda, contrarrestan hoy con un tiempo limitado, conversaciones a distancia, lunes deseando volver al trabajo, rostros tapados filtrando la respiración y manos enfundadas en guantes de cirujano. Todo ello nos están haciendo meditar, dar la importancia que merece cualquier momento, por nimio que sea, que antes pasaba desapercibido y pensar, sobre todo pensar que la vida pende de un hilo y que el mundo cambia en la fracción de un segundo.
Curiosamente después de cierta edad solemos ser selectivos con la gente que nos
rodea y empezamos a ser quienes realmente somos.
La mejor edad es cuando dejamos de cumplir años y comenzamos a cumplir
sueños... la verdadera madurez está en callar, sonreír, dar la vuelta y
cambiar de camino. Porque donde la ignorancia habla, la inteligencia
calla.
El éxito de un hombre o de una mujer, depende mucho de la pareja que
elige para vivir a su lado. Madurar es aprender a querer, extrañar en silencio, recordar
sin rencores y olvidar despacio. Madurar es aprender a estar solo y elegir
no estar con cualquiera, a pesar de la soledad. Lo que te hace más ríco no
es lo que tienes en el bolsillo, sino lo que tienes en el corazón...
El título más valioso que puedes obtener en esta vida es el de
buena persona y no lo conceden las universidades, lo otorgan los
valores.
Cada persona que conocemos es una hoja que enriquece nuestro
árbol. Algunas se caen con cualquier viento, otras se pierden con el
tiempo y algunas no se despegan jamás.
No lamentes envejecer, es un privilegio negado a muchos. Sumar canas,
arrancarle hojas al calendario y cumplir años es un motivo de alegría por
la vida. La madurez es el arte de vivir en paz, con lo que sabes que es
imposible cambiar.
La verdadera vejez comienza cuando los recuerdos pesan más que las
esperanzas. La vida no es eterna para nadie, es un regalo, una aventura,
una celebración, un hermoso viaje, disfrútalo, todo lo que damos hacia
afuera es un reflejo de lo que tenemos dentro..
Madurar es darte cuenta que el amor de tu vida no es una princesa, ni un
príncipe de cuento, sino una persona perfectamente imperfecta. Ámate a ti
mismo con todos tus defectos, tus cicatrices y tus historias dolorosas.
Deja de añorar lo que fuiste y comienza a aceptar lo maravilloso que eres hoy. Según van
pasando los años tenemos menos ganas de llorar por tonterías y en cambio
más ganas de reír.
Nos damos cuenta que maduramos cuando la felicidad comienza al cerrar la
puerta de la casa, cuando todo lo que deseamos y necesitamos, está
cerquita, "nuestra familia".











