El silencio es oro

Voz de mi hija El silencio es oro

sábado, 30 de abril de 2016

DULCE PALABRA



Siempre me han gustado las ventanas grandes, será porque las pequeñas me agobian y me dan sensación de falta de aire, o será porque la claridad aumenta mi serotonina y levanta mi estado de ánimo. Lo cierto es que me gustan las ventanas de madera que tienen las casas de campo, en muchos sitios se conservan. Cuando te asomas te trasladan a un mundo de aroma y color sin mover un solo pie, dejan entrar el sonido nítido de la naturaleza y hasta te permiten oír las risas de las rosas cuando el viento las despeina.
Por los cristales se cuelan hacia el interior reflejos extraños formando colores en espiral, en el suelo y en las paredes, susurros que flotan en el aire llenos de voces ausentes, palabras y frases que teníamos olvidadas.

Creo que hasta es posible tocar el paisaje con las manos y cualquier alma sensible sería capaz de captar las silbantes melodías que arrastra el viento, los sentimientos que fluyen en busca de alivio, que toman formas confusas, que usan frases exóticas, que vuelan.

Necesito asomarme a una ventana especial, mucho más grande y llena de sorpresas, la gran ventana de la vida y aspirar el perfume que llega hasta mi, el olor inconfundible de las peonías, las primeras flores que brotaban en mayo y que mi madre solía recoger los pétalos cuando por el propio peso se desprendían. Eran tan frondosas que formaban una alfombra roja de bienvenida. Y vuelvo a hablar de flores, las peonías son hermosas y soportan muy bien el invierno, necesitan pocos cuidados y florecen ahora en primavera.
Necesito asomarme a esa ventana para volver a ver sus manos blancas, las que hacían rizos en mi pelo de niña y trenzas cuando iba creciendo. Las que me sujetaban para no caerme y me curaban las rodillas melladas por mis travesuras.
 


Decía Kahil Gibran : "Madre es la palabra más bella pronunciada por el ser humano."

He intentado componer unas estrofas, que sin duda no son mi fuerte, ya me gustaría saber más de poesía... sin métrica por supuesto, pero con todo mi cariño para todas las madres, las que están y las que siempre estarán en nuestro corazón.




Me ha costado mucho aceptar tu ausencia, no volver a oír tus palabras de aliento, ni poder cantar contigo, ni compartir mis triunfos y mis errores. Siempre me dolerá esta separación tan dura que no entiendo, porque una madre no debería irse nunca.



Hay espejos que sienten envidia
de una carita de sol de otoño,
de mirada tibia y olor a golosina,
de dulce sabor a caramelo,
una carita plena de alegría,
y que yo nunca olvido.
 
Cuando la noche cae lentamente,
y dos estrellas rosadas
se posan en tu frente,
ni las tormentas pueden conmigo,
y me siento invencible,
capaz de alejar hasta la muerte.
 
Vestida de madre sonrío al tiempo,
deslizándose entre mis manos,
sereno, tranquilo y lento,
y de tus labios escucho,
bellas y tiernas profecías,
historias de asombro, divertidas.
 
Hay espejos infinitos,
capaces de parar el mundo,
cuando se asoma una madre.
Dos estrellas rosadas encuentro,
cuando la noche cae lentamente,
es ELLA que viene a contarme,
cada día el mismo cuento.

 

lunes, 18 de abril de 2016

Buenos días Violeta.



Se dice que a las plantas hay que hablarlas para que mantengan su frescura y aroma y que ellas a su manera nos responden con un lenguaje rico en significados. No es ninguna falacia, las pocas macetas que tengo están preciosas; con mi violeta africana hablo bastante para que se cuaje de flores y ya lo creo que me escucha, tiene flor casi todo el año.





Las flores simbolizan la expresión anímica de la naturaleza humana y nos conducen a la sensibilización del alma. Una flor es un símbolo para compartir, que nos bendice con sus beneficios para la salud emocional. Las flores nos hablan, nos cuentan relatos de vidas que hay que saber escuchar e interpretar. El lenguaje de las flores hunde sus orígenes en Oriente y se ha transmitido de generación en generación pasando por las culturas del Antiguo Egipto, Edad Media, Renacimiento... Poseen un significado propio y expresan sentimientos diferentes. El mensaje cambia en función de si la flor está abierta, o en botón, en combinación con otras, su color, etc.
Los poetas de todo origen y condición han coincidido en afirmar a lo largo de los siglos, que aquel que pierde la sensibilidad de asombrarse ante la belleza de una flor, deja morir un poco su alma.
¿Por qué no creer que las flores hablan?, al fin y al cabo su belleza nos transmite toda clase de sentimientos.

Las flores no son más que hojas transformadas y coloreadas. El primitivo brote con jóvenes hojillas verdes cesa súbitamente en su crecimiento, y en vez de reproducirse en hojas nuevas y verdes, comienza a formar los cálices, las flores y los frutos de hermosas formas y colores, proceso que termina en la formación de las semillas. Las flores son la máxima expresión de la especie de cada planta, igual que la cara es la expresión de un ser humano.
Quién se resiste a oler una flor al tenerla cerca... pero es el cerebro el que huele. El principal órgano olfativo es la nariz y a partir de ella la fragancia viaja hasta el cerebro donde residen las sensaciones olfativas.

 
LA ORQUÍDEA, la flor más bella del mundo.

Cuenta una leyenda, que una cálida mañana apareció en las costas de Java una diosa recubierta con un delicado y perfumado chal. Paseaba plácidamente por un bosque de sándalos, robles, castaños y magnolias, donde los rayos del sol se filtraban entre las ramas de los árboles disipando las sombras de la noche. Al desaparecer la diosa, quedó sobre una rama el delicado chal, en cuyos pliegues jugaban las sombras y la luz. El chal se transformó en una hermosa y misteriosa flor, la orquídea, una de las más bellas y delicadas de la naturaleza. La planta murió cuando los hombres, sin delicadeza alguna, la pisotearon dejándola en el suelo. Sólo la bondad de la diosa pudo hacer revivir los gérmenes que quedaron, a fin de que en el mundo, desde entonces florecieran para admiración de todos los seres que a él pertenecían. Hoy, son flores de salón, de lujo, pero ayer las juntaban los hombres y las mujeres del pueblo en grandes ramos para ofrenda a sus dioses.
La ORQUÍDEA es sinónimo de belleza.

Una flor preciosa: el HIBISCO, de pétalos grandes y cuyo significado está asociado a la belleza delicada. Son típicas de climas cálidos o tropicales. Sus flores son anchas y tienen una simpática forma de trompeta con cinco pétalos, de tonos blancos, rosas, rojos, morados o amarillos, de 4 a 15 cm de tamaño. 
 

La GARDENIA significa alegría, la ROSA roja es sinónimo de amor, la amarilla de amistad, la blanca de miedo, la rosada de indecisión; la CAMELIA blanca de amistad incambiable. Otros ejemplos: la MARGARITA  blanca simboliza inocencia y pureza, por lo que está relacionada con la niñez; la flor de AZAHAR, castidad; el CLAVEL significa distinción y nobleza, y el LIRIO, inocencia, pureza y alegría.



Hay una larga gama de aromas y colores para alegrar nuestra vista y levantar nuestro ánimo. La Naturaleza renueva su colorido todas las primaveras. Disfrutemos entonces de todo lo que la florida estación nos ofrece.

Seguro que tienes una flor favorita. Por cierto, las VIOLETAS son la flor de la confianza y las LILAS de la humildad.


 

lunes, 21 de marzo de 2016

HOLA Y ADIOS.


Se fue rugiendo, esta vez más pronto y sin dejar ni un señal gélida, salvo en las montañas. No puedo decir que haya sido un invierno crudo, al menos el que yo he vivido no me ha dejado ver la blancura que hace años era habitual. No me ha gustado nada este invierno cálido, ni siquiera me ha invitado a tomar ese café que calienta las manos y la punta de la nariz.

Ya están los almendros llenos de florecillas en los paseos y ya vuelven a sonar los tambores que anuncian la Semana Santa. Todo pasa rápidamente y llega sin que te des cuenta. La vida hay que tomarla como viene, sí, eso es, como dice la letra de una canción sesentera.
Y vuelve a oler a torrijas y los escaparates se llenan de figuras de chocolate. Cada estación con sus tradiciones y a mi me parece que el tiempo vuela y se junta el turrón con las monas de Pascua, ¡qué agobio! .

Es bonito cambiar los días grises por los soleados y ver el colorido del verde recién estrenado. Dicen que a las plantas hay que hablarlas, que notan tu presencia y son agradecidas. La primavera casi nos obliga a asomarnos a la ventana de la vida. Son tantas las cosas que nos ofrece que es un placer poder disfrutarlas, porque la vida está llena de color, es una balanza con subidas y bajadas, pero llena de color, es como si alguien muy importante desde arriba hubiera derramado su caja de pinturas. Yo lo llamo Dios, tú puedes llamarlo como quieras.

Las flores rojas color de ti,
se mueven al compás del sol del atardecer
que con sus suaves pétalos
acarician el alma de quien las admira
de quien las ve.


Feliz primavera.
 

lunes, 7 de marzo de 2016

HUBO UN TIEMPO

HUBO UN TIEMPO

En el que se pensaba con el corazón y se sentía con el cerebro. Hubo un tiempo en el que la humanidad se levantaba contra las guerras. Hoy, cuántas batallas olvidadas, cuánto girar la cabeza para esconderla bajo el ala...
Hoy existe una guerra sorda que pasa desapercibida, a pesar de estar en las trincheras de nuestros sentimientos. Es la guerra de la falta de escrúpulos morales, de las palabras vacías, en un campo donde solo impera el tener cuanto más mejor, el aparentar para presumir, el subir al escalón más alto olvidando algo tan importante como es la dignidad. Una guerra en la que escondemos nuestras virtudes por temor a ser dañados. Es la guerra en la que vivimos, donde no hay lucha ni defensa y solo importa sacar la bandera blanca en señal de rendición. Cuántas batallas perdidas y qué poco importa salir victorioso aunque sea con el cuerpo hecho jirones.
La escala de valores parece haber dado un giro y ya nadie se ocupa de ella, cuando el valor principal de la vida no está en lo que conseguimos, está en lo que logramos ser. ¡Cuánto recuerdo las palabras de mi padre...!
Los valores humanos no cotizan en Bolsa, están por encima de todo valor material y dentro de nosotros esperando ser dados y a la vez recibidos.

 
Mañana ocho de marzo se celebra la festividad de S. Juan de Dios (1495-1550), para quien no lo sepa fue el primer enfermero y fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de S. Juan de Dios. Evolucionó los hospitales para convertirlos en "lugares de acogida" para los pobres y enfermos mentales. Comprendiendo el gran error que era pretender curar las enfermedades mentales a base de golpes y desprecio, se propuso ayudarles alquilando una casa vieja en Granada para recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano o desamparado, atendiendo durante todo el día a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, padre, amigo y hermano de todos. Por las noches salía a la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Sabía poco de medicina pero tenía más éxito curando enfermedades mentales que cualquier médico. Enseñó con su ejemplo que a estos enfermos hay que sanarles primero el alma con amor, si se quiere obtener la curación del cuerpo.

Así fue el comienzo de la fundación de su hospital. Más tarde vinculó a su obra un grupo de compañeros, los cuales formaron la Orden de los Hospitalarios de S. Juan de Dios.

 
Existe otro tiempo más crudo, pero más real, en el que el corazón se deshace viendo como muchos profesionales se dejan la piel dando todo, pacientes de todas las edades y condiciones que se conforman con ver pasear su imagen en procesión, que aplauden emocionados gritando vivas y que aunque sus mentes enfermas no comprendan, se muestran felices y agradecidos.

Este es el tiempo que quiero, el que me gusta, el de las noches estrelladas, de susurros y suaves palabras, de sollozos de emoción y lágrimas de agradecimiento.
Es el único tiempo que jamás cambiará.


A mi querida hija.

martes, 1 de marzo de 2016

GENEROSIDAD




En una ocasión, siendo mis hijas pequeñas, fuimos a merendar a una cafetería madrileña. Recuerdo las mesas redondas de mármol, las sillas con el respaldo lleno de filigranas que se clavaban en la espalda, haciendo alarde de una tremenda incomodidad.
Entre el murmullo, el ruido de platos y el movimiento del personal, un muchacho muy delgado y de ojos grandes se movía por el público suplicando alguna moneda.

 Se acercó a nosotras con la mano extendida y sin mediar palabra alguna. Abrí el bolso para coger el monedero pero antes le pregunté si quería tomar algo:
-Si señora, tengo hambre...
Llamé al camarero y pedí un bocadillo y un vaso de leche. El chiquillo lo tomaba con gusto sin levantar la mirada del suelo, después envolvió la parte final en una servilleta.
-Qué ocurre, no quieres más?
- No señora, gracias, voy a guardar este trozo para mi madre que tampoco ha comido hoy.

La limosna no resuelve el problema de la pobreza, pero si hay algo que no soporto es que alguien con hambre de verdad se quede mirando mi plato.



El hambre, uno de los problemas mundiales graves. El instinto de nutrición, tiene sobre los demás el triste privilegio de corresponder a una absoluta necesidad. Su insatisfacción no se traduce por sensaciones desagradables, sino porque pone en peligro la existencia misma del individuo.
Tener hambre es sentir la falta de alimento. Es una definición evidente; pero incompleta.
Las deficiencias cuantitativas (cuando el cuerpo humano no recibe la cantidad de alimento necesario para sobrevivir) no son las únicas que se toman en cuenta, hay otro aspecto más solapado y, sin embargo, más extendido: el hambre oculta, que procede de la carencia de ciertos elementos indispensables al organismo. No basta con tener el estómago lleno para estar bien alimentado. El problema del hambre se desvanece ante otro  mucho más grave porque afecta todavía a más personas: la malnutrición. Podemos comer cada día hasta la saciedad y carecer de ciertos elementos químicos que debemos aportar a nuestro organismo, en una proporción determinada para subsistir. Las proteínas, por ejemplo, constituyen los elementos esenciales del plasma. La digestión los transforma en aminoácidos de varios tipos, algunos sirven para el mantenimiento del cuerpo, otros para el crecimiento, otros para la reproducción.

Hay diez  elementos indispensables para el hombre que deben estar presentes en los alimentos que ingiere. Su falta origina debilidad general, disminución de la resistencia a las enfermedades infecciosas, la degradación progresiva y finalmente aparecen los síntomas del hambre: extrema delgadez, hinchazón de vientre, deshidratación... Otras carencias por la falta de alimento son las de las sales minerales (calcio, hierro y vitaminas).
Podría seguir, pero creo que ya es suficiente. De cualquier manera, tengamos en cuenta que la causa principal de desnutrición es la pobreza.

Los espectros del hambre y la miseria se levantan tras nosotros, y para evitar que nosotros y nuestras familias seamos presas de sus terribles garras, corremos todos tras la fortuna, aunque la hayamos de conquistar, directa o indirectamente, en detrimento de nuestros semejantes. Una frase de Élisée Reclus que define la sociedad indiferente en la que vivimos. Nadie se puede habituar a pasar hambre, ni se puede acostumbrar, no lo soporta el cuerpo ni lo soporta nuestro corazón. Además de todos los signos físicos externos que indican malnutrición, el corazón no puede comprender que esto esté ocurriendo. Un millón de niños se nos mueren de hambre y un silencio se duerme contemplándolos.



Merece la pena adoptar una actitud generosa con los demás. Dar lo mejor de nosotros nos hace sentir bien, ¿o no?

sábado, 13 de febrero de 2016

PARA TI.



Para ti si estás desanimado. Atiende un momento por favor:
Puedes estar bajo mínimos, deprimido, triste y desganado, pero no olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo. Solo tú puedes evitar que vaya en decadencia. Hay muchas personas que te necesitan, admiran y te aprecian. Me gustaría recordarte que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones... me gustaría decirte que somos las únicas criaturas de la tierra, capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos.
Nuestras células están constantemente observando nuestros pensamientos y siendo modificadas por ellos. Un ataque de depresión puede arrasar nuestro sistema inmunológico, serenarse, al contrario, puede fortificarlo tremendamente.

La alegría y la actividad armoniosa nos mantienen saludables y prolongan la vida.
El recuerdo de una situación negativa
o triste, libera las mismas hormonas y sustancias biológicas destructivas que el estrés.
Nuestras células están constantemente procesando todas las experiencias y metabolizándolas de acuerdo con nuestros puntos de vista personales.
Está comprobado que uno se transforma en la interpretación cuando la internaliza, es decir, cuando incorpora en su personalidad los patrones de conducta que prevalecen en la sociedad.

Quien está deprimido proyecta tristeza por todas las partes del cuerpo. La producción de neurotransmisores a partir del cerebro se altera, el nivel de hormonas varía, el ciclo del sueño se interrumpe, los receptores neuropéptidos ( pequeñas moléculas parecidas a las proteínas), en la superficie de la piel se modifican, las plaquetas sanguíneas se tornan más viscosas y propensas a formar grumos (embolias y trombosis) y hasta las lágrimas contienen trazos químicos diferentes al de las lágrimas de la alegría.
Los neurotransmisores pueden dividirse en dos grupos el ‘classical, neurotransmisores de moléculas pequeñas y neurotransmisores neuropéptidos relativamente más grandes. Dentro de la primera categoría se encuentran las aminas biogénicas (dopamina, histamina, glutamato, epinefrina, gaba...) frecuentemente se consideran un grupo discreto debido a su semejanza en términos de propiedades químicas. Serotonina, noradrenalina y dopamina intervienen en el control de muchos estados mentales del hombre, a veces en forma individual y a veces juntos.

Algunos neurotransmisores neuropéptidos :

Corticotropina (ACTH)
Beta endorfina
Sustancia P
Neurotensina
Somatostatina
Bradicinina

Encefalina
Sustancia P (el primero que se descubrió)
 
Todo este perfil bioquímico se modifica cuando la persona se tranquiliza. Estos hechos confirman la gran necesidad de usar nuestra consciencia para crear el cuerpo que realmente necesitamos.
El proceso de envejecimiento puede ser neutralizado cada día. Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando a través de su personaje Próspero dijo:" Nosotros somos hechos de la misma materia que los sueños".
¿Quieres saber cómo está tu cuerpo hoy?... entonces recuerda lo que pensaste y sentiste ayer.
¿Quieres saber cómo estará tu cuerpo mañana?...¡Observa tus pensamientos y emociones hoy!.

Con alguna aclaración que me he permitido, he querido poner este texto que me parece interesante y eficaz para los que conocemos muy bien el término desánimo y sin embargo desconocemos sus efectos secundarios. La mente es muy complicada, su fuerza demasiado potente, somos lo que pensamos, necesitamos voluntad para salir adelante, por ello tratemos de subir lo mejor posible los peldaños que nos llevan directamente a una vida más feliz y sobre todo más serena.

A mi me quedan por subir bastantes escalones. Los voy subiendo poco a poco y me alegraría que tú también los subieras cada día,  aunque de vez en cuando tengas que pararte y descansar. Es muy importante que recuperes tu estabilidad emocional. 
Y recuerda, somos lo que pensamos.

 



lunes, 1 de febrero de 2016

Y son...



Un vivir entre silencios sin mirar atrás. Caminos largos recorridos, muy largos. Por todo he pasado y de todo ha habido, tristezas y alegrías, pero qué linda la vida. Muchas personas se han ido camino de otro lugar, camino al infinito y hermosos recuerdos me dejaron...mi madre, mi padre, mi hermano, amigos... Amores que se fueron y sus sonrisas me dejaron. Mucho agua ha llegado al mar y yo aún estoy aquí. He vivido, si, he vivido. He amado, he reído y he llorado y así me he sentido y aún me siento, viva. No me importa el paso del tiempo, me importa sonreír cada mañana, contemplar como la vida despierta antes que nosotros para colgar el sol y seguir viéndolo desde la ventana de la existencia.
Un gracias grande a la vida, porque aunque mucho me ha quitado, también es mucho lo que me ha dado.

 
¿Qué cuántos años tengo? – ¡Qué importa eso !
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo
otros “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!…
¡Estás muy viejo/a, ya no podrás!…

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
y otras… es un remanso de paz,
como el atardecer en la playa..

¿Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé
al ver mis ilusiones truncadas...
¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!
Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

José Saramago


Seguir siendo joven, mientras se envejece es la mayor de las bendiciones.