Cualquier tipo de tensión emocional si no se sabe canalizar, nunca es buena. El gran pianista griego YANNI dice que "La música instrumental, cuando es utilizada correctamente, es muy directa y extremadamente exacta en describir incluso las emociones humanas más sutiles".
¿Quién no ha experimentado en alguna ocasión cierta emoción mientras escuchaba música? El sonido y la música nos producen emociones, y estas modifican nuestra fisiología, nuestras hormonas, alteran nuestro ritmo cardíaco y pulsaciones. Existen multitud de momentos en los que utilizamos la música, ya sea de forma consciente e inconsciente.
La música se empleaba en la antigüedad para animar a guerreros y cazadores. Incluso, en el cine se utiliza como medio para multiplicar los efectos de determinadas escenas. De esta forma, se convierte en un código indispensable para la caracterización emocional del guión y las situaciones (Cohen, 2011).
Nuestro estado de ánimo muchas veces se ve reflejado por el tipo de música que escuchamos o entonamos. Una canción triste puede inducirnos a un estado melancólico, mientras que una canción alegre puede excitarnos y proporcionarnos unos minutos de felicidad. Al igual que una música suave y armónica nos acompaña en nuestros momentos de relajación y estudio o una música rítmica nos estimula mientras hacemos ejercicio. Así de estrecha es la relación entre música y emociones.
También la música tiene efecto en muchos de nuestros recuerdos importantes. ¿Quién no ha asociado alguna vez determinada situación con un tema musical?
Música y cerebro
Las áreas cerebrales que activan música y emociones son prácticamente las mismas. Cuando el cerebro percibe las ondas sonoras se producen ciertas reacciones psicofisiológicas. Respondemos con emociones y estas provocan alteraciones fisiológicas como el aumento de la segregación de neurotransmisores y otras hormonas, que actúan sobre el sistema nervioso central.
Según Óscar Wilde, “El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”.
La música puede modificar nuestros ritmos fisiológicos, alterar nuestro estado emocional y ser capaz de cambiar nuestra actitud mental, aportando paz y armonía a nuestro espíritu. La música ejerce una poderosa influencia sobre el ser humano a todos los niveles. Y tú, piensas que ¿podríamos vivir sin la música?
Música y alzheimer
Si algo llama la atención de los investigadores, es la incapacidad de personas afectadas por alzheimer de recordar acontecimientos. Sin embargo, pueden recordar canciones del pasado. El neurocientífico Max Planck llevó a cabo un estudio junto a otros investigadores sobre este fenómeno. Planck afirma que “al menos, los aspectos cruciales de la memoria musical son procesados en áreas cerebrales que no son las que habitualmente se asocian con la memoria episódica, la semántica o la autobiográfica“. El ejemplo lo tuve en mi madre, ya no podía ni hablar, ni masticar, ni siquiera andar, sin embargo era capaz de cantar conmigo y cuando me paraba ella seguía la estrofa.
Las áreas cerebrales que mostraron una mayor activación fueron el área motora presuplementaria (lóbulo frontal) y el giro cingulado anterior (zona media del cerebro).
Por otro lado, la musicoterapeuta Fátima Pérez-Robledo asegura que “los recuerdos que más perduran son los que están ligados a una vivencia emocional intensa y justo la música con lo que está más ligado es con las emociones y la emoción es una puerta al recuerdo”. Así que, con el permiso de Humphrey Bogardt para modificar su famosa frase de la película Casablanca: “siempre nos quedará la música”.
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