El silencio es oro

Voz de mi hija El silencio es oro

martes, 19 de diciembre de 2023

FELIZ NAVIDAD 2023





Mi mejor regalo Navideño: Kety
   
Un vivir en silencio sin mirar atrás. Caminos largos recorridos, muy largos. De todo hemos vivido, tristezas y alegrías, y qué linda la vida. Muchas personas se van, unos camino de otro lugar, otros camino al infinito. Ausencias y bienvenidas. Navidades con mascota, navidades con abuelos, navidades con el corazón herido, navidades con el alma serena.
Mucho agua ha llegado al mar y aún estamos aquí. 

No importa el paso del tiempo, importa sonreír cada mañana, contemplar como la vida despierta antes que nosotros, para colgar el sol y seguir viéndolo desde la ventana de la existencia.
Y jamás, jamás, perdamos la ilusión.

Navidades del ayer
cuando afloraba mi niñez
entre luces de bengala
y el recuerdo de mi madre
que iba tejiendo en secreto
mi preciosa muñeca de lana.

Voces del pasado regresan
Navidades hermosas
yo tenía tres años
y el alma plena de rosas.

Villancicos y cascabeles
en mi hogar sonaban
de ellos añoranza siento
porque hoy han callado los ecos
de aquel blanco recuerdo
de unos felices tiempos.

Y abrazada a mí perro
oigo los pasos de mi madre
que a la senda eterna se fueron,
ya no hay Navidades como aquellas
el tiempo de la niñez
ya no regresa.

Felicidad para todos.





martes, 28 de noviembre de 2023

BRUMA

Noviembre se despide con un soplo de viento helado que recorre mi frente y en mi trasiego me veo envuelta en una sábana de nubes espesas. Ni es Londres, ni es el Támesis, estoy en mi ciudad, la que siempre me espera por estas fechas. No quiero pasar por esa calle, la esquivo, eludiendo un pasado que me cuesta aceptar pero que no quisiera borrarlo nunca. La evito, porque una garra de dolor me atenaza la garganta.


Abraza la niebla
me dicen los árboles,
me dicen los arbustos, las piedras,
me dice la lluvia, la que vendrá
y la que ayer dejó charcos
que hoy me enlodan los zapatos.

La niebla, el velo que oculta la imagen de bellos paisajes. Me gusta la niebla, caminar entre ella, sentirla húmeda y pegada, aunque esconda la cara de los tejados, borre la cima de las montañas y empavone el reloj de la torre. Mientras dura, es como pasear por el misterio,  pero ese ocultamiento de las formas que no están próximas, que nos llenan de incertidumbre y desasosiego, pronto se disipa, levanta y entonces todo vuelve a ser nítido. Nunca cambia nada.

 La niebla es comparable a nuestra mente, confusa de pensamiento y a veces demasiado ciega, pero tremendamente iluminada cuando se retira ese velo de tristeza que la cubre y una nueva oportunidad comienza. Ya veis, así de generosa es la naturaleza y así de variable es la mente. No es fácil mantener el espíritu abierto para que el ánimo no decaiga, resurgir como el ave Fénix mientras la vida nos ofrece un cambio, no es fácil conseguir la nitidez de un amanecer, cuando la bruma penetra hasta el fondo de los sentimientos velados por su gran espesura. Nuestro cerebro necesita luz y transparencia. 



 La niebla es misteriosa, atrayente, enigmática...
Su humedad fría hace que te encojas ante ella, que disfrutes tan solo de lo cercano, como si tuviese la facultad de anular el resto de los sentidos, es silencio, soledad y nostalgia.
Adoro la niebla con su sensación de indefensión y de incertidumbre. Un fenómeno que la naturaleza nos regala, como tantos otros.

En las noches de noviembre cuando se despeja la niebla, me gusta mirar las estrellas - porque en mi ciudad hay estrellas- y están todas, algunas vestidas de bruma y otras tan encendidas que casi pueden cegarte la vista.


domingo, 12 de noviembre de 2023

Elucubraciones.


Todas las estaciones son bellas, todas tienen su encanto y como en la variación está el gusto, podemos sacar nuestras propias conclusiones de cada una de ellas o nuestros propios beneficios.
El otoño por ejemplo se presta a ello por ser la acuarela preciosa de la Naturaleza y por ser la estación dedicada a los difuntos, que a veces nos deja una estela de dudas haciéndonos reflexionar y otras nos libera la razón despejando las sombras. Noviembre es el mes de las nieblas, cuántas veces miramos hacia el cielo y contemplamos una hermosa vista, sobre todo en un día soleado. Pero también en muchas ocasiones vemos el sol apagado, cubierto por grandes nubes que nos impiden ver su gloriosa luz solar. Nubes tan espesas que no nos permiten ver más allá de nuestra realidad. Así pasa en nuestro vivir diario. Llegan situaciones inesperadas que nublan nuestro entendimiento, situaciones muy densas que nos rodean y nos hacen perder los sentidos, y nos sentimos desorientados, sin saber que hacer y hacia donde ir.

Entre los cipreses y su esbelta figura volví a pasear lentamente como otras veces. No he fallado hasta ahora aunque mis piernas ya flaqueen y mis ojos color de cielo se nublen. Con el baile de sus ramas vienen a mi mente los mismos pensamientos que se reiteran siempre durante mi recorrido.

Si existe el Alma tiene que ser igual que el aire.
Con la luz se hace invisible.
Solo en la noche profunda serán visibles Alma y aire.
Mis ojos quisieran verla trasparente como el agua, sin el velo que cubre su hermosura.
Pero no, no es fácil, nuestro cuerpo poco a poco va secando su sangre, como el árbol que sus ramas pierde y entre huracanes va lidiando con el viento para vencer a la muerte.
Lo malo es que el cuerpo no renace como el árbol.
Ahora en este silencio y por si alguien piensa que me quejo, o que mi cerebro se obnubila, prefiero sentirme viva en medio de la angustia, que ignorar el final, como los poderosos de este mundo, encerrados en su limbo tras unas puertas de oro.
Desgraciados ellos.

jueves, 2 de noviembre de 2023

Noviembre, cielo de piedra.




En noviembre,
por qué será que siempre contemplo el cielo
por qué será que aunque tenga nubarrones
puedo con la mirada correr la gasa del velo
y entre cirros desperdigados oigo silencios
imagino rostros dulces que silban canciones
y como estrellas brillantes bailan minuetos.

Detengo el tiempo cerrando compuertas
tiemblo con el frío de las losas
ahora solo se escuchan rezos
crujen pasos torpes y lentos 
y en esa breve paz con siete llaves 
todo el infinito encierro.


viernes, 27 de octubre de 2023

Disfruta la vida. No hay atajo que evite la muerte.



Vivo detenida en la orilla de los sueños.

Vivo en un instante, el milagro de un tiempo

que se aleja y aleja inexorable y eterno.

Desafiando su paso, invento un mundo 

de luces y de sombras.

Yo vivo en él, en el furioso viento

que silba en los abismos

y en ese otro suave, que murmura lento.

Vivo en el trueno que desata la tormenta

en el destello fugaz que despide una estrella.

Vivo en la mirada de todas las miradas

en mi latido y en todos los latidos.

Vivo en la lluvia que derrama

la bóveda de un cielo infinito

en el andar torpe del anciano

en el correr alegre de un niño.

Me uno a otras vidas y vuelvo en otras vidas.

Vivo, pero desde ahora

moriré cada día un poco

en este pozo lleno de cadáveres locos.


Esta vida no es eterna para nadie. Es un regalo, una aventura, una celebración, un hermoso viaje...

Disfrútala.

viernes, 20 de octubre de 2023

Jinetes en el cielo



Qué bonitos son los caballos... tienen un porte elegante, son veloces y sobre todo muy dóciles." El caballo, con una belleza única, una fuerza inconmensurable y una gracia sin igual, sigue siendo lo suficientemente humilde como para llevar a un hombre a sus espaldas". Una frase que define  perfectamente lo adaptable que es este animal. 

Mi padre solía decir que el caballo embellece cualquier paisaje, sentía verdadera pasión por ellos y gran parte de su vida disfrutó de su compañía. Practicaba la hípica y obtuvo muchos trofeos, que además de sus pinturas, son el legado más valioso que nos ha dejado.

Cuando era niña me imponía verlos de cerca, me encantaba subir a ese gigante de crines suaves y sedosos. Se llamaba Mambla y era de color canela, conocido también como raza Alazán.



Cuando era posible me escapaba al picadero donde entrenaba mi padre,  los pasos al ritmo de trote me causaban la sensación de estar viendo un baile equino de lo más acompasado y lo mejor era acariciar su cabeza, aunque me daba miedo tenerle cerca al final el noble animal conseguía unas palmaditas como premio.
Recuerdo el Concurso Hípico que la primera semana de julio tenía lugar en Burgos, cuántas veces he visto saltar a mi padre con los ojillos de admiración de una niña de siete años y con la mirada de orgullo de una adolescente años después.
Mambla vivió veinte años. No quise nunca saber como fue su final, lo más importante son las cuarenta copas y los muchos trofeos que nos dejó y que guardo con todo mi cariño.


Astorga. 1959


Mi padre

" El mejor jinete es el que después de caer a tierra vuelve a montar."

Yo sé que ahora saltarás las nubes, son el mejor obstáculo.


lunes, 9 de octubre de 2023

Bendita sensibilidad.


 

Bendita sensibilidad que:
-me permite conectar con mi propia realidad, disfrutar de las simples cosas cotidianas, descubrir que el sol, la luna, el amanecer, el ocaso y todo el firmamento es bello y en parte me pertenece.
Hermosa sensibilidad que:
-me hace sentir feliz, valorar y amar los regalos que me brinda la naturaleza, la lluvia, la brisa, el rocío, las flores, las aves y en ese entorno amarme y amar a los que me rodean. Mansa emoción que no me permite odiar ni maldecir, que me deja jugar, asombrarme y reír como una niña traviesa, inocente y feliz, que me introduce en un mundo sin rencores, sin discriminaciones, ni envidias y por encima de todo ser menos insensible al dolor. Dulce locura mía que me hace robar las amapolas de una primavera imaginaria para llevarlas a un otoño real. Que me permite querer y recibir cariño de un modo muy peculiar.

Ser sensible es un rasgo. ​Ser "altamente sensible" es algo que eres, no es algo que tienes.​ No es un trastorno, ni es una patología.

Siendo así, no me importa ser sensible. Me gusta recordar tiempos felices, llorar por la gente desaparecida, por unos ojos que me preguntan ¿me voy a curar?, emocionarme con la música y me duele ver ese piano mudo desde hace tiempo.